Publicada
Actualizada

David Uclés (Úbeda, Jaén, 1990) es la figura cultural del momento, mal que a algunos les pese. Desde Joaquín Sabina, no ha habido otro ubetense contemporáneo que haya alcanzado tales cotas de repercusión en el arrinconado mundo de las artes.

Convertido en fenómeno literario tras la publicación de La península de las casas vacías (Siruela, 2024), su nombre saltó a la polémica en cuanto recibió el Premio Nadal por la novela que este miércoles llega a las librerías, La ciudad de las luces muertas (Destino), ambientada en Barcelona.

El reconocimiento desató la controversia, pues la concesión del galardón suponía el fichaje del escritor por el Grupo Planeta, lo que para muchos resultó altamente sospechoso. A propósito, críticos de renombre como Nadal Suau o Alberto Olmos cuestionaron apenas horas después el personaje presuntamente impostado que el escritor había construido. Para colmo, el propio Uclés mantuvo casi a continuación una ruidosa disputa con Arturo Pérez-Reverte.

Uclés rechazó asistir a las jornadas organizadas por el creador de Alatriste, 1936: la guerra que todos perdimos –supuestamente, un error de maquetación suprimió los signos de interrogación que abrochaban el enunciado–, después de haberse comprometido. El motivo era la equidistancia que se desprendía del título y que no quería compartir cartel con algunos de los ponentes (el expresidente José María Aznar, entre otros). En los diez días transcurridos desde entonces ha recibido múltiples apoyos, pero también críticas muy contundentes.

Hay quien piensa que la verdadera razón por la que no acudió es porque temía que alguno de los historiadores le desmontara sus consideraciones acerca de la Guerra Civil, pero, como él aclara en esta entrevista, su charla iba a ser con Luis Mateo Díez, Premio Cervantes. No parece, por tanto, que fuera a discurrir por esos derroteros. "No tiene sentido esa afirmación", asevera en El Cultural. En medio de toda esta vorágine, acaba de aterrizar su novela.

Pregunta. En La ciudad de las luces muertas sigue apostando por la mezcla de fabulación y referencias históricas. ¿Qué es lo que le apasiona de esta fórmula?

Respuesta. Poder darle voz a artistas que desaparecieron, cuerpos celestes que se apagaron, pero que siguen emitiendo luz. Es una responsabilidad, pero lo hago siempre desde el respeto y el cariño.

P. En el discurso de agradecimiento del Premio Nadal, hizo una alusión especial a Mercè Rodoreda, Montserrat Roig y Carmen Laforet. ¿Qué significan para usted y cómo cree que han influido en su escritura?

R. Las tres me abrieron las puertas de una ciudad que ahora intento corporeizar. Conocí Barcelona gracias a Laforet, me mudé a ella gracias a Montserrat Roig y las becas que llevan su nombre, y descubrí, gracias a la investigación de esta beca, a mi escritora preferida: Rodoreda, la que más ha influido en mi prosa, aunque supongo que no se apreciará hasta la siguiente novela.



P. Dijo que La ciudad de las luces muertas es "una declaración de amor a Barcelona". Más allá de sus referentes literarios, ¿tiene alguna otra vinculación con la Ciudad Condal?

R. Me mudé a ella medio año para explorar todas sus capas: orografía, arquitectura, gastronomía, cultura, literatura, lengua… Barcelona ahora es una de mis patrias, junto a Úbeda, Madrid o Compostela.

P. ¿Cómo se le ocurrió que pudieran convivir en una misma novela Josep Pla, Fermín Cacho y Rosalía? ¿La galería de personajes variopintos ha sido el riesgo más alto que ha asumido?

R. Conviven juntos. Forman parte de la historia de la ciudad. Yo solo los he hecho coincidir en las mismas veinticuatro horas, encajarlos en el tiempo. Pero, si derribamos este constructo social, coexisten.

P. Encontramos recursos formales mucho más arriesgados: páginas negras, una página solo lleva la primera y última línea y el resto queda en blanco… ¿Es un juego o un ejercicio de ambición literaria?

R. Me gusta jugar con la maquetación. Pero, vamos… No inventé la rueda. ¡Lean Tristram Shandy!

P. Suponemos que la idea del apagón es previa al que tuvo lugar el año pasado en España, pero ¿tiene en cuenta las resonancias actuales de la trama cuando escribe sobre el pasado?

R. La novela la comencé en 2021. Sí, es previa al apagón. Supongo que al lector íbero no le será ahora tan extraña la oscuridad. Y sí, tengo en cuenta el presente. Vivo en él.

"Cuando escribí esta novela, no era consciente de que el texto iba a ser analizado al detalle"

P. ¿Qué acogida espera de la novela, siendo la que sigue al éxito? Más allá de las ventas, que presumiblemente serán muy altas, ¿cómo caerá en la gente? ¿Y en la crítica?

R. No tengo ni idea. ¡De ahí el vértigo! Solo sé que es un texto fiel a mí, ya que es anterior al boom editorial de La península de las casas vacías. Cuando la escribí, no era consciente de que el texto iba a ser analizado al detalle. ¡Veremos a ver qué pasa!

P. Carlos Ruiz Zafón está en el arranque de esta novela. Fue un autor de éxito al que la crítica no le trató especialmente bien. ¿Teme convertirse en algo parecido?

R. Mientras tenga lectores en las presentaciones seguirá teniendo sentido dedicarme a este oficio de escribir. Nadie me obligó a colocar en esa posición a Zafón; sentí que debía homenajearlo y así obré. Un libro no es solo lo que contiene, también el efecto que causa y la huella que deja.

P. Hace casi un año, en marzo de 2025, dijo en una entrevista con EL ESPAÑOL que le gustaba la fama, aunque antes no imaginara que la fama fuera eso. Desde entonces, ha habido insultos en redes sociales, una polémica con Ayuso, cruces de declaraciones con críticos literarios y hasta un encontronazo con Pérez-Reverte. ¿Le sigue gustando la fama?

R. Me emociona y me gusta que mis libros sean famosos, no yo. Serlo yo o no, no me quita el sueño. Si para que mis historias cobren vida he de serlo, y eso conlleva recibir escarnio, creo que soy fuerte para enfrentarme a esto. Tengo mucha fuerza mental: me la proporciona el hecho de obrar con honestidad, sinceridad y transparencia.

"Yo he contravenido a Pérez Reverte solo en calidad de organizador de un acto. No he dicho nada de su manera de ser, vestir o escribir, ni lo haré"

P. ¿Le sienta peor la burla de un crítico literario o el insulto de un escritor de esa relevancia?

R. ¡Qué pregunta! La segunda, por supuesto.

P. ¿Ha habido alguien de su entorno –familia, editores…– que le haya reprobado contravenir nada menos que a Pérez-Reverte, pensando que podría perjudicar su trayectoria literaria?

R. Yo he contravenido a Pérez Reverte solo en calidad de organizador de un acto concreto. No he dicho absolutamente nada acerca de su manera de ser, vestir o escribir, ni lo haré.

P. Aznar publica libros en Planeta. ¿Había pensado en esto? ¿Hay alguna relación entre compartir cartel y compartir catálogo en una editorial o no tiene nada que ver?

R. No tiene nada que ver.

P. En aquella entrevista para EL ESPAÑOL, contaba que andaba inmerso en un proyecto que le iba a llevar muchos años. "Una segunda parte de La península… en la que contar la posguerra con el mismo tono". ¿Sigue trabajando en ello? ¿Se publicará en Siruela?

R. Lo he dicho muchas veces y en muchos medios. La segunda parte será con Siruela o no será.

P. Por cierto, ¿de dónde saca tiempo? ¿Siente eso que algunos escritores lamentan: que la literatura –promoción, medios, colaboraciones…– no le deja tiempo para escribir?

R. Dedico todas las horas del día a este oficio. Hay tiempo de sobra, ¡si no se me para el corazón!