Regresan Tom Rowlands y Ed Simons, The Chemical Brothers, con el décimo álbum de su carrera, For That Beautiful Feeling, una nueva exhibición del estilo big beat que ellos mismos inventaron en los años noventa junto a otros británicos como Fatboy Slim y The Prodigy. En su momento, revolucionaron el panorama de la música electrónica con actitud punk, influencias del rock y del funk y potentes ritmos sincopados que rompieron con el hegemónico four-on-the-floor del house o el techno. Treinta años después siguen en la cima, reventando festivales –inolvidable su actuación en el Sónar de 2022– y triunfando con cada nuevo disco.

For That Beautiful Feeling

The Chemical Brothers



Sello discográfico: EMI

CD: 17,99 €

Vinilo (2 LP): 44,99 €

Vinilo (Edición Exclusiva 3 LP): 69,99 €

Su nuevo trabajo discográfico tiene un arranque muy similar en estructura y recursos al anterior, No Geography (2019). Comienza con una voz robótica a la que se van sumando el resto de elementos rítmicos y melódicos, pero si aquella anunciaba como un heraldo “la víspera de la destrucción”, esta nos invita a buscar “ese sentimiento hermoso”. La fanfarria electrónica se va engrosando con cada nueva capa de sonido y los temas se suceden durante buena parte del álbum sin variaciones en el tempo, lo cual le imprime un cariz de sesión interpretada en directo. Está enteramente concebido con la pista de baile en mente.

La receta de The Chemical Brothers, que publicarán próximamente un libro retrospectivo de toda su carrera, apenas ha cambiado: For That Beautiful Feeling se compone de contundentes bases rítmicas, ácidos sintetizadores, bajos con mucho groove, múltiples texturas, fragmentos vocales entrecortados y melodías que nos sumergen en distintos estados de ánimo, aunque el tono general es de euforia en mitad de una tormenta, de caos organizado.

Hay dos colaboraciones vocales de Halo Maud (el sencillo "Live Again" y la canción de cierra y da título al álbum, "For That Beautiful Feeling"), y otra con Beck, uno de los grandes héroes del indie estaodunidense, tan ecléctico como sus anfitriones, que pone voz a "Skipping Like A Stone", otro de los sencillos que vieron la luz antes del lanazamiento del disco completo.

En algunos temas se paladean reminiscencias de otros peces gordos de la electrónica, como los ya añorados Daft Punk en el bajo exquisito de "No Reason", Moby en la emotiva de "Goodbye" o Fatboy Slim en "Magic Wand".

En definitiva, nos encontramos ante un cóctel hiperbólico y ecléctico marca de la casa, ante el que el oyente, a poco que se deje llevar, se ve obligado a bailar de principio a fin, con alguna leve concesión a lo introspectivo.

Con su estilo inconfundible y atemporal, ajeno a las modas, parece que los hermanos químicos seguirán reinando en la música electrónica de baile durante muchos años más.