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Es de muy reciente aparición este CD, que nos sumerge en el meditativo, melodioso, reflexivo y humanísimo universo brahmsiano a través de dos de sus obras más significativas y de otras creaciones muy próximas a él. En cuidadas transcripciones, del propio músico hamburgués o de la violista Tabea Zimmermann, que demuestra en ello su pericia no solo como instrumentista sino como creadora a su manera.

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Trío op. 114

Brahms, Robert y Clara Schumann y Joseph Joachim.

Intérpretes: T. Zimmermann, J.-G. Queyras, J. Perianes

Sello: Harmonía Mundi. 19 €

Y lo hace junto a dos compañeros del alma, como son el chelista Jean-Guihen Queyras, que tañe un Stradivarius, y el pianista Javier Perianes, que toca un Steinway. Por su parte, la violista maneja un moderno Patrick Robin de 2019.

Es importante, desde luego, la calidad de los instrumentos, pero lo es más la habilidad, finura, entendimiento y musicalidad con los que se manejan. Y de eso no hay duda tras la escucha de este disco, grabado con la calidad y naturalidad habituales en el sello francés. Algo que se hizo entre el 14 y el 17 de septiembre de 2025.

Aplausos para los ingenieros de sonido Julian Schwenkner y Sebastian Nattkemper.

Gracias a todos podemos disfrutar de magníficas, templadas, expresivas y naturales recreaciones que nos permiten disfrutar, ensimismarnos y profundizar en tan gozosos pentagramas, que escuchamos envueltos en una luz muy especial.

La que despide a raudales la obra central, el Trío op. 114 de Brahms, originalmente escrito con la intervención del clarinete, y que viene estructurada en cuatro movimientos.

El último, Allegro, aparece iluminado por una maravillosa luz y desarrollado magistralmente con la insólita concurrencia de dos ritmos, 2/4 y 6/8. Espléndida y vigorosa coda.

El disco se inaugura con ese Scherzo para violín (aquí viola) y piano integrante de la curiosa Sonata FAES, escrita con Schumann y Dietrich. Fuego y limpieza.

Aspectos que, matizados, observamos asimismo en la recreación de las Tres romanzas del primero, contemplativas y líricas, en las tres de Clara, introspectivas y apasionadas, y en las Tres melodías hebreas de Joachim, graves y líricas.

Todo un logro de música disfrutable tocada con intención y primor. Los tres instrumentistas muestran un alto grado de entendimiento y todo fluye con la mayor naturalidad. Esencial en las interpretaciones de alto rango.