Uno de los conciertos más interesantes del ciclo sinfónico de la Orquesta de la Comunidad de Madrid es el que hace el número 4 de su temporada y que viene presidido por el título Ídolos e ideales.
En él se dan cita dos obras del siglo XX, elConcierto para violín de Aram Jachaturián de 1940 y la muy reciente Sinfonía imposible del mexicano Arturo Márquez (Sonora, 1950), que fue un encargo de su compatriota Alondra de la Parra con destino al Festival Paax GNP (Riviera maya) de 2022.
Se ha definido como una invitación a imaginar y construir un mundo mejor desde el poder transformador de la música. Hermosos propósitos que aparecen integrados en unos pentagramas de excelente configuración y que atienden a un lenguaje de relativa modernidad que bucea en la tradición folclórica mexicana, en la que se encuadra una de las obras más célebres del autor, el Danzón n.º 2 de 1994.
Durante la pandemia, De la Parra creó una orquesta llamada Imposible, en la que participaron a distancia importantes solistas de otros países.
De ahí tomó el título la sinfonía de Márquez, que aparece dividida en ocho alusivos movimientos, cada uno con su título, que dibujan una forma en arco. Se alude en ellos a distintas circunstancias vitales, como el cambio climático, resiliencia, equidad de género, empatía, utopía…
la 'Sinfonía imposible' de Márquez atiende a un lenguaje moderno que bucea en la tradición mexicana
Los movimientos primero y octavo, subtitulados Cambio climático, están escritos para orquesta completa y funcionan como marco de apertura y cierre. El primer movimiento presenta el motivo principal, una célula de cuatro notas que, en su variante de cinco, adquiere un papel destacado en el segundo movimiento (Resiliencia).
"La obra –explica el musicólogo Fernández de Larrinoa– avanza a través de situaciones en las que el gesto musical tiene un papel más elocuente que cualquier programa verbal: los símbolos que las inspiran (Migración, Empatía, Controversia o Utopía) son, en última instancia, intraducibles, y su fuerza proviene de la sustancia sonora que la sustenta".
Antes de la Sinfonía, se habrá escuchado la composición de Jachaturián, una vigorosa y brillante muestra de un músico mirado con buenos ojos por el régimen soviético y que da ocasión al solista a exhibir técnica, expresión cantabile y un virtuosismo espectacular.
Algo que cabe esperar dado que el creador fue el gran David Óistraj. El Allegro con fermezza presenta dos temas contrastados, uno rítmico y rudimentario, el otro elegíaco y un punto exótico. El Andante sostenuto tiene el aire de un vals lento, de expresión inesperadamente dolorosa.
Y el Allegro vivace expone un tema de imponente dinamismo, frenado en su parte central por la melodía lírica del primer movimiento. En esta sesión madrileña del día 17 de febrero en el Auditorio Nacional de Madrid el solista será el serbio Nemanja Radulovic (1985), de amplio sonido e irreprochable afinación.
