Antes que cineasta, John Carney (Dublín, 1972) fue bajista de The Frames, la banda de indie-rock que fundó en los noventa y dejó al poco tiempo para dedicarse a la televisión y al cine. Dos décadas después, su filmografía demuestra que no llegó a abandonar nunca la música. Sus películas, desde la premiada Once (2007) hasta la última, Letras robadas, que se estrena en cines este 26 de junio, giran en torno a ella.
Ambientada también en su querida Irlanda, el filme cuenta la historia de Rick Power (Paul Rudd), vocalista de un grupo que se gana la vida tocando en bodas. No son estrellas del rock, sino gramolas humanas. Tocan a merced del público de bodorrio, ávido de nostalgia y con ganas de revivir los mejores éxitos de su juventud.
Si en una boda española suena Raphael, aquí es Thin Lizzy. Para el protagonista, que llegó a alcanzar la fama en los noventa y cuya gran aspiración siempre fue tocar en el Madison Square Garden, este trabajo supone un mazazo a su ego. También a los sueños que tuvo que sacrificar al mudarse de su Estados Unidos natal a la Isla Esmeralda para formar allí una familia.
En una de estas bodas conocerá a Danny Wilson (Nick Jonas), un cantante que acaba de salir de una famosa boyband en busca de su propia voz. Este jovencito, con ínfulas de ex Beatle componiendo su primer álbum en solitario, termina ganándose la simpatía de Rick, un rockero americano con alma de Ryan Adams para quien el rock murió el mismo día que él dejó de tocarlo.
Juntos comparten una aparentemente inocente noche de borrachera y composición. Meses después de su encuentro, este cantautor fracasado descubre que la estrella pop se está haciendo de oro con una de sus canciones.
A Carney no le interesan los triunfadores, sino los perdedores. Ya sea el cantante callejero de Once, el rarito del colegio que monta una banda en Sing Street (2016), el repudiado productor musical de Begin Again (2013) o la caótica madre que intenta salvar la relación con su hijo aprendiendo a tocar la guitarra (Flora and Son, 2023).
En Letras robadas, Rick se da de bruces con una industria musical traicionera, donde la amistad debe quedar por escrito. Aunque, en la lucha por la autoría de su canción, el protagonista acabará por reconciliarse con sus sueños frustrados.
Fotograma de 'Letras robadas'.
Mientras Paul Rudd borda este antihéroe vengativo y al mismo tiempo bonachón (mimetizándose con el entorno irlandés), Nick Jonas, que parece parodiarse a sí mismo tras su etapa en los Jonas Brothers, sale airoso gracias a su química con Rudd.
Ambos forman una dupla a priori curiosa, que acaba funcionando. La película también gana gracias a sus pequeños grandes secundarios, tan importantes en el cine de Carney: su incondicional esposa groupie (Marcella Plunkett), Sandy, el lazarillo punki (Peter McDonald), y su hija adolescente Aja (Beth Fallo), que le intenta enseñar a su padre boomer que a las chicas ya no les interesan las canciones de amor, sino las de venganza.
El cineasta irlandés ha vuelto a hacer el tipo de película que mejor se le da: una historia reconfortante y tragicómica, en la que no todo acaba bien, pero cuya banda sonora siempre es la acertada.
Letras robadas
Dirección: John Carney. Guion: John Carney y Peter McDonald. Intérpretes: Paul Rudd, Nick Jonas, Peter McDonald y Beth Fallon. Año: 2026. Estreno: 26 de junio
