Tras dos ambiciosos proyectos como Ha nacido una estrella (2018), remake a mayor gloria de Lady Gaga del clásico de 1937 de William A. Wellman (o más bien de la versión de los 70 protagonizada por Barbra Streisand y Kris Kristofferson) y, sobre todo, Maestro (2023), el exuberante biopic sobre el compositor Leonard Bernstein, el actor Bradley Cooper (Filadelfia, 1975) sigue ahondando en su faceta como director con un proyecto en las antípodas de los anteriores.
No hay en Sin conexión esa búsqueda por remarcar la autoría a través de la filigrana visual o la cita cinéfila, sino una historia que a partir de la sencillez en la puesta en escena y las actuaciones de un reparto muy inspirado consigue ofrecer al espectador un cálido y placentero acercamiento a la crisis de la mediana edad.
La película se centra en Alex (Will Arnett), un hombre recién divorciado que, para ahorrarse los 15 dólares de la entrada, decide apuntarse a la lista de un bar de stand-up comedy de Nueva York para realizar un monólogo en la noche de micro abierto. Va un poco cargado de alcohol y marihuana, y también de autocompasión, y la actuación no solo le sirve como catarsis emocional, también encuentra una afición que parece que se le da bien.
Uno de los reclamos del filme es, de hecho, el cautivador retrato que Cooper realiza de la escena cómica de la ciudad, poblada por locos adorables interpretados por auténticos monologuistas como Jordan Jenson, Reggie Conquest y Chloe Radcliffe. Aunque, ciertamente, la visión de Cooper puede estar algo idealizada: en ningún momento atendemos a la cara más desagradable de una profesión en la que es difícil abrirse un hueco.
Sin embargo, el filme no se limita al punto de vista de Alex, sino que incluye también el de su ex, Tess (Laura Dern), una jugadora profesional de voleibol que abandonó el deporte para centrarse en criar a los dos hijos de la antaño feliz pareja.
El guion, escrito por Cooper, Arnett y Mark Chappell, sortea con inteligencia los lugares comunes de los dramas de baja intensidad que se acercan al desamor de los matrimonios entre talluditos: ni cuernos, ni discusiones acaloradas, ni reproches infinitos… Tampoco abunda demasiado el filme en el tema de volver a salir con alguien y acostarse con él o ella (aunque algo de eso hay).
Lo interesante de Sin conexión es más bien ver cómo los personajes –también el caricaturesco hermano de Alex al que interpreta el propio Bradley Cooper, un desastrado y lunático actor en paro permanente– se reinventan, reconstruyen sus vidas y su identidad en ese momento en el que parece ya imposible hacerlo.
Laura Dern y Will Arnett, en 'Sin conexión'
En cualquier caso, es Will Arnett, conocido por la serie Arrested Development (2003-2018) y por ponerle la voz al caballo antropomorfo de BoJack Horseman (2014-2020), el corazón de un filme honesto, con poso y entrañable.
Sin conexión
Dirección: Bradley Cooper.
Guion: Bradley Cooper, Will Arnett y Mark Chappell.
Intérpretes: Will Arnett, Laura Dern, Bradley Cooper, Andra Day, Ciarán Hinds, Amy Sedaris.
Año: 2025.
Estreno: 20 de febrero
