El cine de Kleber Mendonça Filho (1968) está íntimamente ligado a su ciudad natal, Recife, capital de Pernambuco, al nordeste de Brasil. Sus dos primeros largometrajes, Sonidos de barrio (2012) y Doña Clara (2016), ofrecían de hecho un retrato de las tensiones que incidían en la convivencia entre los vecinos del barrio de Setúbal, desde la inseguridad a la especulación inmobiliaria.
Sin embargo, era en el fenomenal ensayo fílmico Retratos fantasma (2023) donde el director servía el retrato más emotivo de la urbe, un itinerario de varias décadas por el centro de la ciudad a través de la historia de sus majestuosos cines, hoy casi todos cerrados y sustituidos por supermercados o templos evangélicos.
El agente secreto, su nueva película, se ambienta precisamente en una de las épocas doradas de aquellos fastuosos teatros, en los años 70, por lo que conecta directamente con Retratos fantasma. En concreto en el año 77, durante los Carnavales.
En aquel momento Mendonça Filho tenía unos 9 años, los mismos que uno de los personajes del filme, el hijo del protagonista. Es evidente que el filme, por tanto, tiene algo memorialístico, y sospechamos que es en concreto el anhelo que tortura al pequeño: quiere ver Tiburón (Steven Spielberg, 1975) en el cine, pero no le dejan porque es para mayores de 14 y, además, el cartel de la película ya le ha dado pesadillas.
Hay más detalles que, por su especificidad, presumimos que proceden del recuerdo y la cinefilia de su director, la mayoría relacionados con el cine, como la señora que abandona la proyección de La profecía (Richard Donner, 1976) convulsionando, las felaciones en el patio de butacas, los carteles de Pasqualino: siete bellezas (Lina Wertmüller, 1975) y otras películas de la época…
No parece gratuito, además, que en el juego de secretos, mentiras e infiltrados que pone en juego Mendonça Filho, el único lugar seguro resulta ser la cabina del proyeccionista, donde los personajes pueden hablar con libertad. Cine y vida colisionando una vez más en la obra de Mendonça Filho.
Pero, dicho esto, El agente secreto no son unas memorias ni una autoficción, sino un inusitado thriller que se despliega con la fiereza y el aura del cine del Nuevo Hollywood, insertando al espectador en el clima de paranoia y violencia soterrada de los años de la dictadura militar.
Doña Sebastiana en 'El agente secreto'
El protagonista, interpretado con enorme carisma por Wagner Moura, es un hombre misterioso, en fuga, que llega en coche a la ciudad para esconderse en una especie de comuna de outsiders, cuyos secretos iremos descubriendo poco a poco. Por otro lado, vemos la corrupción, el abuso y la violencia de las autoridades. Unos y otros, personajes de caricaturesca verdad: ahí está la inefable Doña Sebastiana, o la pareja de picarescos y degenerados sicarios.
En la original estructura narrativa del filme, con saltos temporales, diversidad de puntos de vista, digresiones de serie b basadas en leyendas urbanas, se sostiene una película que esencialmente nos habla de la identidad de un país que se debate entre la celebración y el terror y de unos personajes que se disponen a heredar un pasado plegado de silencios y mentiras (tres parejas de padre e hijo se contraponen en la historia).
En la memoria del espectador permanecerá el magnífico prólogo en la gasolinera, tenso, crudo y con un toque de comedia absurda. Quizá el filme se pierda un poco en su torrencialidad mientras que los momentos de mayor impacto emocional no acaban de estallar del todo, pero El agente secreto se alza al final como un brillante monumento sobre la historia no oficial de Brasil.
El agente secreto
Dirección y guion: Kleber Mendonça Filho
Intérpretes: Wagner Moura, Gabriel Leone, Hermila Guedes, Tânia Maria, Maria Fernanda Cândido, Udo Kier, Thomas Aquino
Año: 2025
Estreno: 20 de febrero
