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El actor Robert Duvall, conocido por su participación en El Padrino, Apocalypse Now y El Gran Santini y ganador de un Oscar, ha muerto este lunes a los 95 años. Según se ha podido saber por la información compartida por su esposa Luciana Pedraza, el intérprete falleció "pacíficamente" en su residencia de Middleburg, Virginia, rodeado de sus seres queridos.

La familia ha comunicado que no se celebrará ningún servicio fúnebre público y ha invitado a quienes deseen honrar su memoria a hacerlo "de una manera que refleje la vida que vivió: viendo una gran película, contando una buena historia alrededor de una mesa con amigos, o dando un paseo por el campo para apreciar la belleza del mundo".

Su primer papel en la gran pantalla, y uno de los más memorables, fue el inquietante Boo Radley en Matar a un ruiseñor (1962). Aunque la carrera de Duvall tardó un tiempo en despegar a pesar de aquel prometedor comienzo, a principios y mediados de los años setenta terminó de consolidarse, combinando una gran naturalidad como actor de carácter con incursiones muy sólidas en papeles de mayor peso.

Aplaudido por encarnar algunos de los personajes secundarios más icónicos del cine de los años 70, entre sus papeles más reconocidos se encuentra el de Tom Hagen, consigliere y abogado de la familia Corleone que aparece en El padrino I II. Asimismo, también encarnó al coronel Kilgore, el desquiciado militar estadounidense que en la cinta de Francis Ford Coppola Apocalypse Now regaló uno de esos momentos que quedan grabados en la historia del cine con su frase: "Qué delicia oler napalm por la mañana". 

Duvall comenzó a trabajar con Coppola antes, en 1969, con Llueve sobre mi corazón. A lo que le siguió en 1972 su papel como Frank Burns en la cinta de Robert Altman MASH. También protagonizó la obra experimental de George Lucas THX 1138. 

Tras su salto al estrellato por su papel como Hagen en El padrino, que le valió su primera nominación al Oscar, en 1976 tuvo un papel memorable como despiadado ejecutivo de televisión en Network. En 1979 volvió a aspirar a la estatuilla por su interpretación como Kilgore. 

Fue con El gran Santini, en la que interpretó al personaje del título, un padre fanfarrón y militarista, cuando por fin mostró sus credenciales también como protagonista, obteniendo en 1980 su primera nominación al Oscar al mejor papel protagonista. Al año siguiente cosechó elogios en el Festival de Venecia junto a Robert De Niro por Confesiones verdaderas.

Ello sería la antesala de lo que le esperaba en 1984, cuando finalmente se hizo con el Oscar a mejor actor principal por Gracias y favores. En esta cinta de Bruce Beresford, Duvall encarna a Mac Sledge, un alcohólico vagabundo que fue en el pasado un cantante famoso. 

A partir de entonces, sin embargo, volvimos a ver a Duvall en papeles sobre todo secundarios o coprotagonistas, con títulos como El mejor, Colors, Días de trueno, Gerónimo: Una leyenda americana o Deep Impact.

Duvall volvió a lograr una nominación al oscar por su interpretación en El apóstol (1997), que, además de protagonizar, también dirigió. Después volvió a ser candidato al Óscar como secundario por Acción civil, donde sostiene un duelo interpretativo con John Travolta.

En los años siguientes alternó superproducciones y proyectos personales: 60 segundos, El sexto día, John Q o Assassination Tango, que escribió, dirigió y protagonizó. Regresó al wéstern con Open Range, encarnó a Robert E. Lee en Dioses y generales y se lució junto a Michael Caine en Un gran chico. También jugó con su imagen de tipo duro en La noche es nuestra, Como en casa en ningún sitio y Gracias por fumar.

Ya cerca de los 80, continuó en la brecha con La carretera, la aclamada Get Low y Corazón rebelde, que muchos vincularon a su trabajo en Gracias y favores. Más tarde rodó A Night in Old Mexico y El juez, donde su duelo con Robert Downey Jr. explotaba el contraste entre la gravedad de Duvall y el ingenio del coprotagonista. Fue su papel en este último largometraje el que le supuso su séptima y última nominación a los Oscar, poniendo el broche a una trayectoria admirable.