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De Robin Hood en los bosques de Sherwood a Luis Candelas en los palacios de Madrid, el mito del “buen ladrón” forma parte del imaginario popular.

En Ruta de escape, Chris Hemsworth (Melbourne, Australia, 1982) da vida, con la apostura acostumbrada, a Jim Davis, un tipo que roba diamantes pero no hace daño a nadie. Ni tampoco tiene otra manera de enriquecerse en una ciudad como Los Ángeles y un país como Estados Unidos, que por momentos parece una enorme tarjeta de crédito.

Inspirada en una novela de Don Winslow, autor ya adaptado con éxito por Jane Campion en El poder del perro (2021), Ruta de escape recupera la solemnidad dramática del cine negro del Hollywood clásico en una película con muchas persecuciones en coche y acción, pero que sobre todo quiere ser un “gran drama” sobre los males de una sociedad hipercapitalista.

Dirige el británico Bart Layton, conocido por el documental El impostor (2012) y American Animals (2018), sobre unos adolescentes que cometen un robo.

En la propia película se hace un homenaje explícito a thrillers de calado social y político de finales de los 60 y 70 protagonizados por Steve McQueen, como Bullitt (1968), donde los bólidos y las miserias de la élite juegan un papel importante, o El caso de Thomas Crown (1968), en la que el legendario McQueen interpretaba a un millonario que comete un robo por la adrenalina.

Hemsworth, contenido y sobrio, interpreta a Davis, un ladrón que tiene en jaque a la policía de Los Ángeles. Un detective (Mark Ruffalo) no muy contento con el gatillo fácil de sus compañeros, fondón y en proceso de divorcio, se hace cargo de la investigación. Completa el trío protagonista una agente de seguros (Halle Berry), despreciada por sus superiores y harta de hacerle la pelota a millonarios.

Con cuatro películas de Thor a cuestas —el héroe del martillo al que Hemsworth dota de indiscutible encanto y socarronería— y otras interpretando al mismo personaje en las películas de Los Vengadores, es imposible no asociar al actor al personaje. Con Ruta de escape, filme ambicioso, emprende un claro rumbo hacia un cine más adulto.

Pregunta. Interpreta a un ladrón con buen corazón. ¿Puede estar justificado robar cuando uno nace en un medio en el que carece de oportunidades?

Respuesta. Entiendo este personaje como alguien que te ayuda a tener compasión por las acciones y los pasos que alguna gente toma, y por dónde finalmente terminan. Moralmente, sean los actos correctos o incorrectos, puede haber un entendimiento humano por esa persona.

»Tengo un amigo que venía de un hogar abusivo, con un padre increíblemente brutal, en una familia muy rota. Luego se convirtió en jugador profesional de rugby porque vio hermandad, conexión y familia en ese mundo. Después se unió a los Hells Angels porque también necesitaba esa búsqueda de familia, esa conexión.

»Cuando hay ese fallo en la crianza, muchas de esas personas van y buscan en los lugares equivocados, y a menudo acaban con otras personas a las que también les falta lo mismo, y se unen.

»Y luego vemos criminales en posiciones de poder, donde deberían estar supuestamente los buenos, y al revés: gente con un código moral y valores que están representados de manera positiva en el supuesto mundo criminal. Así que hay tal cruce de complejidad y ambigüedad, y eso es lo que me gustó de esta película, porque representa cosas humanas reales.

»Creo que constantemente nos sorprendemos y confundimos las expectativas que tenemos cuando conoces a alguien. Para mí, tratar de no juzgar al personaje era el mejor lugar para empezar. Admitir que todos somos imperfectos y estamos haciendo lo mejor que podemos.

El actor australiano Chris Hemsworth posa durante el pase gráfico de la película 'Ruta de escape' en Madrid, este martes. Foto: EFE/Rodrigo Jiménez

P. La película recuerda a Heat (1995), el clásico de Michael Mann sobre robos. ¿Fue una inspiración?

R. Adoro a Michael Mann. Trabajé con él en Blackhat y su atención al detalle es increíble, exhaustiva. A su vez, lo encontré bastante desafiante. Me sentí muy incómodo e inseguro, cuestionándome todo lo que estaba haciendo. No creo que eso sacara la mejor actuación de mí.

»Trabajar con alguien como Bart Layton [el director de Ruta de escape] fue más sencillo y agradable. También tiene esa precisión, atención al detalle e increíble preparación, pero me encantó lo colaborativo que fue, cómo me sentí bienvenido. Esta ha sido probablemente mi experiencia favorita en un set, siendo honesto.

P. Ruta de escape es una película de acción pero mucho más dramática. ¿Quería elevar la apuesta como actor?

R. Me emocioné cuando hablé con Bart sobre su visión del personaje y cuánta humanidad había en este tipo: cuánto odio hacia sí mismo, autocrítica, miedo y ansiedad. Todas estas emociones humanas que normalmente no vemos en el estereotipo del criminal, el héroe o el antihéroe, como quieras llamarlo.

»En muchas películas de acción, los personajes se vuelven casi inhumanos. Reciben miles de golpes, miles de disparos, y siguen adelante como si nada. Eso hace que sea difícil sentir que están en peligro real, que son vulnerables. Con este personaje queríamos lo contrario. Queríamos mostrar agotamiento, desgaste, cansancio, fragilidad, y empecé a explotar esas emociones dentro de mí mismo. De repente, ves que manipulas tus propios miedos e inseguridades para interpretar a este personaje.

»Hay algo extrañamente terapéutico en ese proceso, meterte en los zapatos de alguien y tener ese espacio. Es algo que te hace mirar el mundo a través de diferentes lentes, pero también te hace mirarte a ti mismo. Sentí que su vulnerabilidad fue un punto de acceso para el público. Puedes empatizar con este tipo aunque sea un criminal.

Chris Hemsworth y Halle Berry en 'Ruta de escape'. Foto: Merrick Morton

P. ¿Quiere quitarse esa fama de tipo duro?

R. Ruta de escape fue realmente desafiante porque fue como desnudarme. Creo que, sin ser siquiera consciente, empecé haciendo del personaje de tipo duro al que estoy acostumbrado. Esa es una identidad que he construido en muchos personajes que he hecho, y me ha funcionado muy bien. He interpretado a un tipo grande y duro durante la mayor parte de mi carrera. Esta película significaba despojarme de todo eso.

»Bart estuvo muy encima de mí para alertarme cada vez que me ponía en pose o me movía de una manera que le recordaba al Chris de Thor. Y me sentí muy vulnerable en ese set porque, de repente, ya no podía esconderme detrás de esta presentación de masculinidad y de todos los muros que he construido alrededor de mis propias inseguridades y miedos.

»Trabajar con Bart ha significado hacerlo con un director que quería verlas, explotarlas y sacarlas afuera. Por eso digo que ha sido una película terapéutica: me obligó a desenredar conceptos que estaban en mi cabeza, fue un despertar. Eso fue beneficioso para el personaje, la manera de que brillara en pantalla como un individuo más completo.

Chris Hemsworth en 'Thor: The Dark World'. Foto: Jay Maidment

P. Después de hacer de Thor en ocho películas y con Vengadores: Doomsday prevista para la Navidad, ¿le preocupa que el público le asocie a un solo personaje?

R. No, era bastante feliz interpretando a Thor y he sido bastante feliz al volver a hacerlo. Con Thor siento que he hecho algo diferente cada par de películas. Mucha gente se queda bloqueada en una sola versión. Con Thor: Ragnarok (2017) fuimos en una dirección muy diferente, luego los Russo llevaron Los Vengadores en otra dirección, y Endgame es diferente otra vez.

»No me arrepiento de mi camino. ¿Quiero hacer películas que continúen desafiándome y que sean complejas y diferentes? Absolutamente. Y Ruta de escape ha sido un verdadero recordatorio de eso.

»Me encanta todo el espectro que te aporta ser actor. De repente, un minuto quiero interpretar una gran comedia pop y luego algo trágico. Lo amo todo. Creo que esa es la alegría de ser actor: bailar en un montón de espacios diferentes si alguien te deja hacerlo.

P. En Ruta de escape aparece la brutalidad policial, que estos días está teniendo un gran impacto con los sucesos en Minneapolis. ¿Cree que el cine debe tratar estos asuntos?

R. Volvemos otra vez a esta ambigüedad en la película, a las zonas grises de la vida, y a cómo los buenos no siempre llevan placa y los malos no son necesariamente tan malos como pensamos. Hay cruces constantes entre ambos lados, y puedes encontrar cosas buenas y malas en todos los círculos.

»El uso excesivo de la fuerza es algo horrible, totalmente. Esta película se rodó antes de algunos de esos eventos recientes a los que te refieres, pero esas tensiones han existido siempre, a lo largo de la historia.

»Es algo con lo que estamos constantemente intentando lidiar y entender, moral, cultural y socialmente. Y creo que cuando empezamos a trazar líneas demasiado claras, a poner a la gente en cajas, a dividirlo todo en buenos y malos, estamos simplificando demasiado algo que es muy complejo. El verdadero reto es intentar tener una visión más amplia, más compasiva, más abierta, y recordar que la realidad es mucho más complicada de lo que nos gustaría que fuera.