Se llama Titane pero debería titularse “titana” porque ese es el sentido femenino al mito griego que le quiere dar la directora en el original francés. En la tradición helénica los titanes fueron seres divinos que gobernaron el mundo hasta que fueron vencidos por los Dioses. Ellos mismos estaban liderados por uno de ellos, Zeus, que los encerró en el Tártaro para que no salieran nunca más. La idea de la maternidad o paternidad sobrevuela todo el filme en esa insólita relación entre Adrien (Agathe Rousselle), una asesina en serie que acaba redimiéndose, y su padre adoptivo Vincent Legrand (Vincent Lindon), un bombero veterano que acoge bajo su manto a un grupo de huérfanos mientras busca desesperadamente a su hijo desaparecido.

Ganadora de la Palma de Oro con su segundo filme después del celebrado Raw (2016), Julia Ducournau (París, 1983) propone una historia “sagrada” en la que incluso ese hijo que tiene la protagonista con un coche, literalmente se queda embarazada de un coche, podría ser un nuevo Jesucristo, advenimiento de una nueva humanidad. “Me gusta utilizar elementos de las grandes historias griegas o la Biblia”, nos contó la directora durante el último Festival de San Sebastián. Curiosamente, prefiere hacer la entrevista en inglés, que habla perfectamente pero con un fuerte acento, a en francés.

La película tiene un arranque de influencia 'tarantiniana' marcado por escenas de gran violencia, pero poco a poco cambia de tono para contarnos cómo la protagonista redescubre su humanidad al conocer a ese benefactor que según Ducournau “la mira por primera vez”. Porque Titane, o “titana”, es, según su propia autora, una película sobre el amor.

Pregunta. ¿Cree que Titane a pesar de contener tantas imágenes violentas es una película tierna?

Respuesta. Todo el mundo me habla de la violencia, que es lo más obvio, cuando yo creo que sí es tierna. Eso formaba parte del proyecto. Mi principal objetivo es hablar del amor. Realmente la película trata sobre cómo el amor crece entre los dos protagonistas. Vemos cómo todas las mentiras y las representaciones oscurecen la vida pero al final tienen acceso a quererse el uno al otro por la persona que son, porque esa persona está aquí, para ti. Quería acabar con dos personajes que realmente se terminan amando y aceptando por quién son más allá de cualquier representación o determinismo, marcado por el género o el constructo familiar.

Agathe Rousselle protagoniza 'Titane'

P. ¿El amor redime a dos tipos solitarios que han perdido toda fe?

R. Quiero abarcar todo el arco de transformación dramático. Comienza con esa joven que es como un pozo que ha sido privado de amor, de humanidad y se comporta de una manera muy violenta. Adrien (Agathe Rousselle) es una mujer intratable al principio, es una persona vacía, no tiene respeto por la vida. En parte es como una máquina por ese trozo de metal que tiene en la cabeza. Quiero mostrar cómo este personaje puede conectar con su humanidad por la forma en que le mira Vincent (Vincent Lindon), es una mirada que nunca ha recibido de su propio padre. El proyecto siempre consistió en tener ese arranque un poco exagerado, muy barroco, para ir profundizando en esas pieles y quedarnos con algo mucho más puro, más esencial y más emocional.

P. ¿La falta de amor nos deshumaniza?

R. Lo que muestro es a una persona que nunca ha sido vista con amor. Su propio padre ignora su presencia. Una incluso puede tener la impresión de que siente desprecio por ella. Nunca la observa de una manera directa, siempre es a través del retrovisor en el coche o de unos barrotes. Adrien nunca ha sido una persona verdadera porque ha sido negada de manera constante. Por eso, sus impulsos vitales, sexuales, se expresan de una manera muy caótica y a través de la violencia. En el caso de él también vemos a un hombre que da bastante miedo al principio porque está inmerso en su propia fantasía. Es una persona muy intrusiva, muy autoritaria, quiere que Adrien se ajuste al modelo de su hijo perdido. No es en absoluto un “caballero blanco” que vaya salvarla pero la mira de manera constante. Gracias a ello por fin le da una identidad, un sentido de existencia, pero es la equivocada. Ella luchará para que esa persona que por fin la quiere sepa verla cómo es realmente.

P. Ese Vincent que acoge chicos perdidos recuerda un poco a esos personajes de Dickens en novelas como Oliver Twist o David Copperfield que hacen de padres, bien dudosos, de chicos descarriados en el Londres del siglo XIX. ¿Fue un referente?

R. No había pensado en Dickens pero la comparación es oportuna, volveré a leerlo. Devoré sus novelas de joven y de manera inconsciente es muy posible que me haya influido en esta historia. Lo que más me inspiraron fueron las grandes épicas del pasado como la mitología griega o la Biblia. Son libros llenos de símbolos y realmente trato de adaptarlos al mundo moderno y darles una vuelta. De la Biblia, por ejemplo, uso algunos elementos porque quiero que mis películas tengan algo sagrado. Me refiero a símbolos como la corona de espinas de Jesús cuando ella tiene el accidente o la idea de la Inmaculada Concepción. También aparece la idea del nacimiento de un nuevo ser humano.

P. ¿La concibe como una película religiosa?

R. No lo es pero sí hay un elemento sagrado que es el amor que comparten los personajes, esa forma de mirarse. Por eso termino la película con El evangelio de San Mateo de Bach. La relación con la mitología griega es obvia desde el propio título, los “titanes” que resurgen en la mitología griega. En francés cuando añades la letra “e” a una palabra se feminiza con lo cual es como si habláramos de una “titana”. Relaciono a Alex con Gaya y Uranus, o sea, la tierra y el cielo, que son los padres de los titanes, de unos nuevos seres que son monstruosos pero también avanzan una nueva humanidad mucho más fuerte.

TITANE - Tráiler - ESTRENO EN CINES 8 DE OCTUBRE

P. La protagonista se convierte en un chico y su “padre” parece no darse cuenta de que es una chica. ¿Quería reflejar más la esencia de los personajes que su género sexual?

R. La palabra “esencia” la usamos mucho porque creo que los géneros masculino y femenino son una construcción social muy limitadora. Se supone que solo tienes dos opciones, debes comportarte así porque eres un hombre o una mujer. Es algo que para mí es muy antiguo. Pongo en cuestión la idea de feminidad que tenemos porque lo veo como un concepto mucho más borroso y flexible. Hay muchas más posibilidades de que las que creemos. Al final los personajes tratan de ser más que “él” o “ella”. Debemos aceptar la transformación que se está estableciendo a todos los niveles y dejar de lado las expectativas sobre lo que esperamos de un hombre o una mujer. Por eso prefería trabajar con actores no profesionales, no quería que proyectaran esos estereotipos.

P. La protagonista tiene un hijo con un coche y un trozo de titanio en la cabeza. ¿Quería hablar de la imbricación del ser humano contemporáneo con la tecnología?

R. No. No tengo relación con la tecnología en absoluto, no tengo teléfono móvil, ni televisión y mi ordenador solo me sirve para escribir mis guiones. Tengo una gran aprehensión por la tecnología. Los coches y el metal en la película tienen un sentido mucho más mitológico. En mitología se crean estas grandes criaturas, los titanes, que son fuertes y avanzan una civilización nueva. La paradoja del asunto es que cuanto más se abre a la humanidad Adrien es cuando enseña el metal que tiene incrustado. Al principio lo vemos como una parte de la cirugía, un cuerpo extraño en la carne y la sangre. Pero hay una transformación porque al final el metal se convierte en algo vivo, en una fortaleza.

P. ¿Puede ser una heroína una asesina en serie?

R. Eso es el gran reto, empezar la película con un personaje tan inhumano. Me gustaría que el espectador profundizara en sí mismo para encontrar qué es lo que tiene en común con ella, cómo puede entenderlo. Eso es lo que me pasó a mí, fue un largo proceso porque no se puede escribir un personaje desde la distancia. Yo no hablaría tanto de ira porque es una emoción humana como un impulso autodestructivo hacia la muerte. Ella es un puro impulso de muerte.

P. ¿Esa deshumanización del personaje se acentúa porque se enfrenta al abuso por el hecho de ser una mujer?

R. El primer asesinato es más ambiguo, es una asesina pero también es una víctima de asalto sexual. Esa violencia es menos caótica que la que vemos después porque puede parecer una represalia. Uso la violencia como una forma de expresar esos impulsos. Las mujeres conocemos muy bien el abuso, la violencia sexual, como mínimo lo hemos sufrido una vez. ¿Cómo a ese chico no se le ocurre que ella puede hacerle daño? Eso es algo que me da mucha rabia porque se da por supuesto que las mujeres somos víctimas. Incluso a nosotras se nos ha lavado el cerebro, cuando sucede no reaccionas porque lo tienes asumido.

@juansarda