Javier Fesser (Madrid, 1964) se dio prisa en volver a rodar después del éxito descomunal que vivió con Campeones (2018), ganadora del Goya a la mejor película tras haber atraído a las salas a más de tres millones de espectadores. Dos años después tiene ya lista Historias lamentables, pero su estreno sigue siendo una incógnita. En un principio iba a estar presente en el Festival de Málaga, donde le iban a conceder la Biznaga de Honor, pero el coronavirus dio al traste con estos planes. La película ya no estará en la edición del festival que arranca el 21 de agosto, y la Biznaga le será entregada en una edición futura. “Un premio como este es en cualquier caso un regalo, pero inquieta un poco porque siento que todavía estoy empezando, que me queda mucho por aprender, muchas películas por hacer y muchas oportunidades para meter la pata”, asegura el director. “Pero es un aliciente para seguir por un camino que no es muy estándar y que consiste en hacer las películas que me salen del corazón sin perseguir ningún objetivo personal, profesional o empresarial”.

En los 25 años que han transcurrido desde el estreno de su hilarante cortometraje El secleto de la tlompeta (1995), Fesser ha construido una filmografía que ha sabido aunar el toque de autor con el gusto del público a través de una singular y surrealista manera de entender el humor. Sin olvidar que Camino (2008), su única incursión en el drama hasta la fecha —sin contar cortos como Binta y la gran idea (2004), que fue nominado al Óscar—, también se impuso en los Goya con seis cabezones, entre ellos mejor película y mejor director. En cualquier caso, el responsable de La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003) no parece que vaya a volver por esos derroteros próximamente. “El humor es un elemento que cada día me parece más complejo, más admirable y más necesario y a través de él se puede profundizar en muchas realidades”.

Pregunta. ¿En España la comedia consigue ese objetivo?

Respuesta. Comedia es una etiqueta en la que generalmente no me siento cómodo, porque mis películas no se parecen a las que suelen ser catalogadas así en el cine español, que buscan hacer reír con determinadas situaciones o gags. Para mí, como le decía, la comedia es un camino que te permite tratar ciertos temas con una profundidad brutal y que tiene una enorme potencia transformadora.

"Comedia es una etiqueta en la que no me siento cómodo porque mis películas no se parecen a las que son catalogadas así en el cine español"

P. ¿Quién es el maestro de ese tipo de cine en España?

R. José Luís García Berlanga. Es, sin duda, el cineasta más moderno que conozco. Cuanta más experiencia voy teniendo en esto de contar historias, más me doy cuenta de lo que significa su cine. Hay muchísimos directores que imitan con cierta solvencia el estilo de Spielberg o Scorsese, pero no conozco a nadie que se haya atrevido con Berlanga. ¿Cómo consigues atrapar al espectador con una secuencia sin cortes de 12 minutos en la que aparecen 40 actores hablando todos a la vez? Cada fotograma es impresionante. Todo lo entiendes, tiene sentido, gracia, es orgánico, está vivo. ¿Cómo se hace eso? Por mucha steadycam y mucho dron que tengamos hoy, yo no sabría ni por dónde empezar.

El primer guion

La nueva película de Fesser, Historias lamentables, está formada por cuatro historias interconectadas que se regodean en la desgracia ajena. Los protagonistas son el apocado heredero de un imperio, un metódico veraneante, un africano sin papeles y un pequeño empresario sumido en el pozo de la ludopatía.

P. ¿De dónde salen estos personajes?

R. No pueden venir de más lejos. Historias lamentables es el primer guion que escribí. Lo tecleé en 1986 en una máquina que tenía mi padre en casa y consistía en una serie de historias autoconclusivas y autónomas para la televisión. Apareció hace poco en una mudanza y al leerlo saqué dos conclusiones: que era malísimo, en aquel momento no tenía ni idea de escribir guiones, y que tenía una inocencia y una ingenuidad que me apetecía rescatar. La película la he reescrito con Claro García. Me he dado además el placer de recuperar el humor surrealista de los primeros cortos y de El milagro de P. Tinto (1998) y ese trabajo visual y estético que había ido abandonando para centrarme más en la historia y en los personajes. He disfrutado mucho con la cámara: con ciertos objetivos, grandes angulares…

"En 'Historias lamentables' me he dado el placer de recuperar el humor surrealista de mis inicios"

P. ¿Por qué ha optado por actores desconocidos?

R. No tengo ninguna clase de dogma ni prejuicio. Si hubiera estimado que el intérprete idóneo era el más conocido del universo hubiera tratado de conseguirlo. Pero aposté por este casting porque como espectador me encanta descubrir caras nuevas y porque quería que todo el protagonismo recayera en los personajes. Además, es otra manera de no acomodarme. Podría haber contratado a actores que aseguran un resultado buenísimo, pero también me gusta que las cosas tengan un poco de vida propia y me puedan sorprender.

P. Repite con tres de los campeones…

R. Sí, y de forma muy espontánea. Las personas con discapacidad intelectual forman parte de mi vida, de mi sociedad y de mi mundo y cuando me pongo a escribir una historia nueva aparecen de manera natural. Además, siento un atractivo especial por quienes utilizan más el corazón que la cabeza. Es curioso que hablemos de personas con discapacidad porque son las personas que yo he conocido con mayor capacidad de emocionar, divertir y de ponerte a ti mismo frente a un espejo. Cada vez que aparecen en la película es como abrir la ventana y que entre aire.

P. ¿Cómo valora todo el fenómeno de Campeones con el paso del tiempo?

R. Cada vez con mayor agradecimiento a la vida porque me haya dado la oportunidad de trabajar en una película que más allá de entretener o emocionar ha contribuido a cambiar la mirada de la sociedad y a mejorar la vida de las personas de este colectivo, a que ganen dignidad y a que recuperen un espacio que les pertenece. Pero no me atribuyo ningún mérito porque es algo que no se puede planear y que surge del trabajo de miles de profesionales que durante décadas no han parado de trabajar por la inclusión.

P. Historias lamentables tiene un espíritu radicalmente opuesto y trata de zambullirse en el disfrute ante la desgracia ajena. ¿Por qué este viraje?

R. Campeones tenía esa idea de que el humor inteligente consiste en saber reírse de uno mismo y ahora, con esta película, me apetecía trasladarme precisamente a la idea contraria: ¿Para qué reírnos de nosotros mismos pudiéndonos descojonar de las desgracias de los demás? Lo que les pasa a los personajes de Historias lamentables no tiene realmente gravedad, es la típica cosa que cuando te está pasando te parece un infierno y después cuando lo cuentas te ríes mucho y comprendes que el destino te ha ofrecido una aventura. Es una película con la vocación total de celebrar la vida y de quitar importancia a aquello que no la tiene.

Chani Martín en 'Historias lamentables'

P. ¿Hay intención de hablar de la España actual?

R. Es inevitable, porque de lo que hablamos Claro García y yo es de aquello que vivimos, leemos y palpamos en nuestro día a día. Pero la película, quizás más a nivel visual, tiene un saborcillo como de otra época. Digamos que es una historia de hoy pero sin ordenadores ni teléfonos móviles. Es igual de entendible aquí que en Pernambuco porque al final habla de lo que somos.

P. Siempre le ha costado entre cuatro y cinco años sacar adelante una nueva película. ¿A qué se debe ahora esa urgencia?

R. Ya con Campeones tenía ganas y necesidad de rodar más. Ahora quiero que pase el menor tiempo posible entre un proyecto y otro y trato de despegarme lo antes posible de las películas para generar cosas nuevas. En ese sentido, Historias lamentables ha supuesto todo un récord en mi trayectoria en términos de posproducción porque finalizamos el rodaje en la última semana de noviembre y la copia final la acabamos en marzo. Hace un tiempo para mí hubiese sido impensable hacer una película tan compleja en tan poco tiempo, pero he aprendido a delegar y a enfocar de otra manera los proyectos. En cualquier caso, la película estaba muy clara desde el principio y eso también simplifica las cosas.

P. Antes, entre película y película, solía enredarse en cortos y temas publicitarios. ¿Ahora su prioridad absoluta es el cine?

R. Sin duda. Y además hacer filmes para la sala de cine. Aun no se ha instalado en mi sistema operativo el gusanillo de las series ni de otros formatos. Me sigue apeteciendo encuadrar con la cámara pensando que el resultado va a ser compartido en pantalla grande por un montón de gente a oscuras.

Peligro en las plataformas

P. La película cuenta con la colaboración de Amazon Studios. ¿Cómo entiende este boom de producción que han propiciado las plataformas en España?

"Los productos audiovisuales de las plataformas son técnicamente admirables, pero hay algo excesivamente homogéneos en ellos"

R. Mi impresión es que están propiciando un salto de gigante en la parte técnica y visual, pero me parece que los contenidos no están evolucionando a la misma velocidad. El mercado ha establecido una forma de trabajar específica, con unos tiempos y unos estándares de producción muy concretos con los que los profesionales tenemos que comulgar. A mí, sin embargo, me gusta que los proyectos lleven su tiempo, que haya que madurarlos y pelear por la calidad de lo que quieres contar. Muchos de los productos audiovisuales de las plataformas son técnicamente admirables, pero hay algo excesivamente homogéneo en ellos, algo que empieza a parecerse demasiado en la forma. Yo, por ahora, permanezco en la trinchera del cine. Creo que la clave es no tratar de imitar a nadie ni reproducir lo que otros hacen.

@JavierYusteTosi