Valoramos los relojes que llevamos en la muñeca, que nos permiten conocer la hora, por la precisión con la que marcan el instante del día. Es su función, y nos ayudan a organizar nuestra vida.

Pero existe un reloj diferente que se basa en principios no tan seguros como los que determinan las leyes de la física, puesto que obedece a hechos y apreciaciones de lo que sucede en los mundos de la ciencia, la sociedad, la política y el medio ambiente.

Me estoy refiriendo al bautizado con el nombre de Doomsday Clock, que se puede traducir como "Reloj del Apocalipsis". No es un objeto material, no lo podemos llevar en la muñeca o en los bolsillos, pero sí en nuestra mente.

Este reloj fue creación de una revista, el Bulletin of the Atomic Scientists, que estableció inmediatamente después del final de la Segunda Guerra Mundial un grupo de físicos atómicos preocupados por las consecuencias de su trabajo; el primer número, un modesto panfleto de seis páginas, se publicó el 10 de diciembre de 1945.

Los principales responsables de su creación fueron el biofísico Eugene Rabinowitch y el físico Hyman Goldsmith, de la Universidad de Chicago, la misma institución en la que Enrico Fermi había diseñado y construido el primer reactor atómico en el que se produjo el 2 de diciembre de 1942 una reacción nuclear en cadena autosostenida.

Desde que Trump ha retomado la presidencia de Estados Unidos, los peligros se han manifestado de forma más grosera

Ambos habían tomado parte en el Proyecto Manhattan, que había conducido a la fabricación de las bombas atómicas que se lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. Además de proporcionar un foro en el que los científicos pudieran manifestarse sobre cuestiones de índole política relacionadas con, especialmente, el armamento atómico, el Bulletin quería considerar también los peligros futuros de los nuevos desarrollos tecnológicos o, en palabras de Rabinowitch, "gestionar los peligrosos regalos que surgen de la caja de Pandora de la ciencia moderna".

Fue el deseo de comunicar al público general estos riesgos lo que condujo a establecer el "Reloj del Apocalipsis", que apareció por primera vez en la portada del número de junio de 1947, según un dibujo de la artista Martyl Langsdorf, cuyo esposo era físico nuclear.

Por razones puramente estéticas, Langsdorf situó las manecillas del reloj siete minutos antes de la medianoche, pero en años sucesivos la posición la decidió Rabinowitch, como editor fundador. Cuando falleció en 1973, una Junta de Ciencia y Seguridad fue la encargada de tomar esa decisión, consultando con la Junta de Patrocinadores (Sponsors), que encabezaron inicialmente Albert Einstein y Robert Oppenheimer y que en la actualidad está formada por 28 miembros, entre ellos ocho premios Nobel (de Física, Química y Medicina).

Por las páginas de este Bulletin han aparecido artículos firmados por luminarias como el propio Einstein, Bertrand Russell, Arthur Clarke, Hans Bethe, Edward Teller, John F. Kennedy, Richard Nixon, o Mijaíl Gorbachov.

La historia de las posiciones de este reloj es algo así como un "espejo" de lo que sucedió en el mundo de la política internacional desde que comenzó a marcar la hora, y un reflejo de la posibilidad de que se produzca una catástrofe mundial, hecho que sucedería de alcanzar la medianoche.

Tras la posición de 1947, en 1949 se situó en 3 minutos antes de las doce; en 2 minutos en 1953, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética realizaron las primeras pruebas con bombas termonucleares; hasta 2018 no volvió a estar el reloj tan cerca de las doce de la noche, en esta ocasión debido al fracaso de los líderes mundiales de actuar frente a las amenazas que planteaba una posible guerra nuclear y el cambio climático.

El mundo se encuentra en mayor peligro que en 1945, a causa del cambio climático y los riesgos de la IA y la ingeniería genética

El mayor alejamiento, 17 minutos, se produjo en 1991, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron el primer Tratado de Reducción Armas Estratégicas. A partir de entonces, la manecilla se fue acercando a la medianoche hasta alcanzar el 2020 la cota histórica mínima de 100 segundos. Ayuda a comprender este dato el que en 2020 el presidente de Estados Unidos era Donald Trump.

En un libro que conmemoraba los 75 años de la existencia del Bulletin, titulado Now, Then, and the Future: The Bulletin Turns 75 (2021), el distinguido lingüista, y activista sociopolítico, Noam Chomsky resumía la situación de la manera siguiente: "Cada año que ocupa su cargo el presidente Trump, las manecillas del Doomsday Clock se acercan más a la medianoche, alcanzando y luego superando el máximo previo de peligro de 1953, desplazándose finalmente de minutos a justo 100 segundos del desastre final. Armas nuevas e incluso más grotescas se han desarrollado. Acciones altamente provocadoras han desplazado a la diplomacia. Mientras tanto, una dedicación principal de la Administración Trump fue la de extender la utilización de los combustibles fósiles al mismo tiempo que desmantelaba el aparato regulador que impedía, en cierta medida, el avance del cambio climático".

Porque ya no se trata solo de bombas atómicas. El mundo es más complejo, y se encuentra en mayor peligro que en 1945, a causa del cambio climático y por los riesgos, que también señala el Bulletin, del posible mal uso de la ingeniería genética y de la inteligencia artificial.

Esa presidencia de Trump finalizó en enero de 2021. Durante el mandato de su sucesor, Joe Biden, la situación no mejoró: en 2023, de los 100 segundos se pasó a 90. Razones de ello fueron la invasión rusa de Ucrania, con las amenazas de Putin de recurrir al armamento nuclear; el abandono de Rusia del último tratado de control nuclear en vigor; las pruebas nucleares de Corea del Norte; y el aumento real de las emisiones de dióxido de carbono, con lo que esto significa para el cambio climático.

Sin olvidar lo sucedido en Gaza, ni el hecho nunca reconocido, de que Israel posee bombas atómicas; avergüenza el cinismo que significa que se intente que Irán no se nuclearice militarmente (me parece bien que no lo consiga), mientras que Israel lo sea de manera encubierta. Y, desde que Trump ha retomado la presidencia de Estados Unidos, todo lo que Chomsky denunciaba en 2021 se ha intensificado sin tapujos de ningún tipo, de forma más manifiesta, más grosera.

En 2025 el Reloj del Apocalipsis marcó 89 segundos para la medianoche, hace unos días solo 85. Récord histórico en un mundo que no pudieron prever los científicos nucleares de 1945.