¡Qué buena es Hamlet.01 de Sergi Belbel y Enric Cambray! Quizá sea aconsejable ir a verla con la lección medio aprendida para que el goce sea mayor, o sea, leerse la obra original de Shakespeare. Pero vayan al Teatro Español como sea y sumérjanse en este divertido, hipnotizante y aleccionador monólogo que te ilumina sobre la grandeza del Bardo y de su texto, y del que sales del teatro en volandas porque esta vez sí que has hecho pleno en la elección de la obra.

El sabio hombre de teatro que es Sergi Belbel se nos descubre como un crítico teatral meticuloso que se inventa un divertido e imaginativo monólogo a partir del análisis dramático del primer acto de Hamlet. ¿Por qué se ciñe Belbel solo al primer acto de Hamlet? Es de cajón, es el momento más importante de la obra, cuando aparece el fantasma del padre del príncipe que despierta en él su deseo de venganza y desencadena la acción.

El fantasma instala a Hamlet en la duda y también a nosotros, espectadores, que no sabemos si representa un sueño, una ilusión o la locura del príncipe. Siempre que veo un Hamlet me fijo en cómo el director resuelve este acto, de ello depende la interpretación que hace de la obra.

Belbel y Cambray también vienen a decir que lo que a continuación de este acto sucede ya va cuesta abajo y sin frenos. Aquí se dedican a destriparlo, sigue la literalidad del texto original con sorprendente minuciosidad para explicárnoslo. Lo común es hablar de Hamlet como obra filosófica, por los ocho monólogos del protagonista en el que medita en torno a filosofía, política, teatro... Pero como dramaturgo que es, Belbel se centra en las palabras que Shakespeare elige concienzudamente para construir la acción dramática, hasta el punto de citarlas a veces en el inglés original para iluminarnos sobre sus precisos matices.

Un ególatra de manual

El actor Enric Cambray le da una personalidad más sanguínea que melancólica al príncipe, es un ególatra de manual, un demagogo sagaz, jocoso y pelín frívolo que se revela como personaje literario e inmortal, con una ironía ocurrente que hace crecer nuestra curiosidad y desencadena risas.

Como personaje inmortal, este Hamlet se toma muchas licencias, la principal es la de distanciarse de sí mismo y en este sentido se comporta como lo vio Víctor Hugo: “un ser completo en lo incompleto”, un ser y su contrario. Hamlet habla aquí del autor que lo creó e incluso le critica sus diálogos; de su posteridad y de las ocurrencias de algunos directores contemporáneos cuando han escenificado su tragedia (a los que no nombra pero que los aficionados descubrirán fácilmente); en fin, que hasta rinde un sorprendente homenaje a Hitchcock y a su película Los pájaros.

Cambray/Hamlet nos ofrece una de las más agudas y divertidas escenas cuando se compara con otros personajes inmortales de la literatura a fin de comprobar qué primera frase les escribieron sus autores. Es una demostración casi científica de que el lenguaje es precisamente lo que hace que Shakespeare supere las pruebas del tiempo como ningún otro autor.

En negro riguroso, el actor pisa una alfombra circular y por escenografía tan solo tiene un taburete y una mesita pequeña con unos cuantos libros, también lleva en la mano un mando a distancia para jugar con luces de colores y lograr la atmósfera que necesita en cada escena. Belbel, que también ha dirigido el montaje, lo fía todo a la palabra y al actor.

Lenguaraz y desconfiado, el concierto interpretativo de Cambray es de altura, con una larga tirada de texto que dice a gran velocidad, lo que hace que tropiece en ocasiones. No importa, Hamlet es tan complejo que acepta representarse de muchas maneras y la frescura, arrogancia y clarividencia que muestra Cambray nos hace empatizar con él rápidamente y entrar en el juego metaliterario que nos propone.

Enric Cambray en 'Hamlet.01'. Tras él, el autor y director Sergi Belbel. Foto: David Ruano

La percepción del personaje de Hamlet y de lo que Shakespeare quiere contarnos cambia constantemente y eso explica también la magia del texto. Recuerdo que a finales de los 90 el célebre actor inglés Steven Berkoff montó Villanos, donde ofrecía una selección de los malvados creados por el genio de Shakespeare y allí estaba Hamlet, al que yo suponía un hombre bueno, un príncipe romántico y renacentista al que las circunstancias le obligan a ser un ángel vengador. Pero Berkoff lo convirtió en un psicópata y un tipo cruel.

Pues bien, Belbel nos ofrece en Hamlet.01 la versión propia de este tiempo, el Hamlet que podemos entender, un narcisista que habla de sí mismo todo el rato y del que todos hablan. Un personaje adaptado a una época donde los límites de la realidad han sido pulverizados haciendo más difícil todavía distinguirla de la ficción, los sueños, los milagros y las apariciones.

Esta producción procede de Barcelona, donde sus artífices ya han estrenado la versión Hamlet.02, en la que le hincan el diente al segundo acto. La obra original tiene cinco.

Hamlet.01

Teatro Español, sala Margarita Xirgu, hasta el 21 de junio

Autor y director: Sergi Belbel (a partir de la obra de Shakespeare)

Intérprete: Enric Cambray

Producción: Sergi Belbel y Enric Cambray, con la colaboración de Primera Rèplica.