Joan Fontcuberta: Trauma #2804, 2016
Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) tiene algo de alquimista y encantador de serpientes. Bucea más allá de la apariencia de las imágenes y consigue, a menudo, que dudemos sobre su veracidad. En
Trauma, una de sus series más recientes (2016-2018) rescata viejas fotografías de archivos de aquí y de allá y las "revive" con nuevas ampliaciones. Una diminuta caja de luz marca el comienzo del recorrido de su primera exposición en la galería Pilar Serra con varias fotografías dañadas y decoloradas por la humedad, las manchas y los hongos.
Trauma habla del paso del tiempo y de sus efectos colaterales, de la fotografía analógica como soporte orgánico que sufre transformaciones (algo extrapolable a lo digital, donde los efectos de la obsolescencia son también una amenaza). Algunas de estas cajas de luz parecen pinturas abstractas psicodélicas, otras texturas rocosas. "La muerte es un nacimiento mayor", dice Fontcuberta en el libro
Poemas del alquimista (La Fábrica, 2018). Savia nueva para las viejas fotografías.
Mauro Giaconi: Tiene destino de nube y serie Deconstructivismo, 2018
Otras veces es en los materiales encontrados donde subyacen las historias de sus vidas anteriores. El argentino
Mauro Giaconi (1977)
ha llenado la sala de la galería NF de escombros, ficticios y reales, que invitan al visitante a sortearlos, aunque lo que el artista quiera es que los manipulemos y movamos de un lugar a otro. Consigue de nuevo que dudemos sobre la veracidad de las piezas, mientras habla del destino de un edificio derrumbado en México durante el terremoto de 2017 y de las tristes historias de sus habitantes. Dialogan estos cascotes con los "mapas" de las paredes, hechos con páginas de libros que el artista compra al peso e interviene con grafito y goma. Crea con ellos bellísimas imágenes abstractas entre las que encontramos restos de una Historia Universal, un atlas o una guía de cómo llevar una escuela, despojando así a los libros de su función original.
Carlos Rodríguez-Méndez: Region de validez, 2007-2017
También en la galería Formato Cómodo una instalación de
Carlos Rodríguez-Méndez (Pontevedra, 1968), habla del paso del tiempo y del recuerdo. En su última exposición en este espacio, hace ya dos años, ponía el foco en los pequeños gestos, tomando a su padre como protagonista de los papeles con los que reproducía sus ademanes mientras comía. Siguiendo con esta línea de trabajos procesuales, dispone ahora 96 sobres en una mesa alargada de DM. Contienen los trajes que su madre, costurera de profesión, elaboró con las medidas de su padre todos los meses durante diez años, y envió a su hijo, que archivó y conservó intactos. Verlos ahora todos juntos constituye un homenaje a su madre y al mimo y cuidado con el que los preparaba. Y
hablan además de ausencias, de intimidad y de confianza. Porque nunca sabremos si su contenido es real o no. Creer o no creer, como con la
Mierda de artista de Manzoni. Una pieza redonda que debería quedarse en una institución.
@LuisaEspino4