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El Museo Reina Sofía ha presentado la nueva lectura de los fondos de su colección desde 1975 hasta el presente. 50 años de arte contemporáneo según la visión de su actual director, Manuel Segade, y el equipo artístico del museo bajo la subdirección de Amanda de la Garza. Ambos han explicado con detalle este lunes la nueva selección y ordenación de las obras expuestas.

Este nuevo trazado, en la planta cuarta del edificio Sabatini, abarca 3.000 metros cuadrados y reúne más de 400 obras de 224 artistas. Las obras se reparten en 21 capítulos que se agrupan en una introducción y tres itinerarios. El 64 % de las obras expuestas nunca se habían visto en las salas del museo.

El nuevo relato presta especial atención al panorama artístico español. El 77 % de los artistas expuestos son de nacionalidad española. De los extranjeros, el 31 % son de origen latinoamericano.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, presente en el acto, ha calificado esta nueva ordenación de la colección como “un acontecimiento cultural de primera magnitud para España”, ha celebrado que haya “más voces y más miradas” y ha agradecido a la dirección del museo “el esfuerzo de los últimos años por incorporar más mujeres”.

De hecho, más del 50% de las 70 obras adquiridas en los últimos dos años son de mujeres, lo que hace sentirse a Urtasun “particularmente orgulloso”. De esta manera, la cuota de artistas mujeres expuestas en la colección del Reina Sofía ha crecido hasta el 35 %.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun (c) conversa con el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Manuel Segade (i) y la presidenta del Real Patronato del Museo Reina Sofía, Ángeles González-Sinde (d) durante la presentación este lunes de las Colecciones del Museo Reina Sofía: 'Colección. Arte Contemporáneo: 1975-Presente'. Foto: EFE/Chema Moya

“Aún no alcanzamos el 40 % necesario para considerarlo paritario”, ha reconocido Segade, pero hay que tener en cuenta que en los fondos de la colección solo hay un 15 % de obras de mujeres.

Esta es la primera fase de la remodelación de la colección, a planta por año. En 2027 se presentará en la tercera planta la etapa inmediatamente anterior, de los años 50 a los años 70 del pasado siglo; y en 2028 se culminará el proceso en la planta segunda, con la etapa correspondiente a las vanguardias.

En ese nuevo relato múltiple tienen mucho peso el feminismo, el colectivo LGTBIQ+, el colectivo afrodescendiente y los movimientos sociales, pero Segade asegura que “no hay ninguna directriz política” detrás de este nuevo proyecto, sino que “el arte es político por definición”.

En el anterior recorrido por la colección del museo también había una fuerte presencia de estos movimientos sociales e identitarios, pero si en aquel se daba mucho protagonismo a los documentos de archivo —algo por lo que el anterior director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, fue criticado— en este se cede “todo el protagonismo a las obras”, ha explicado Segade.

Manuel Segade explica la serie de Esther Ferrer 'Íntimo y personal', realizada en 1977 y 1992. Foto: Fernando Sánchez/Europa Press

"Más que una reorganización expositiva es una relectura crítica que busca contextualizar las prácticas artísticas en diálogo con los procesos sociales, políticos y culturales de las últimas cinco décadas", ha señalado Ángeles González-Sinde, presidenta del Real Patronato del Museo Reina Sofía.

El nuevo director del Museo Reina Sofía no teme que un cambio de inquilino en la Moncloa en 2027 eche por tierra este nuevo enfoque de la colección: “He trabajado con Gobiernos de derechas en el CA2M [de la Comunidad de Madrid] y en el CGAC [en Galicia] y siempre han sido hiperrespetuosos”, ha afirmado.

Además, el Reina Sofía tiene un código de buenas prácticas que espera que se respete para evitar posibles injerencias políticas. También ha destacado la buena relación con el Ministerio de Cultura, que ha “ayudado” en el proceso “sin meterse en el contenido”.

El nuevo recorrido

El nuevo trazado circular alrededor de la planta cuarta “es pautado y lineal” para explicar “un arte que no era ni pautado ni lineal”, ha afirmado Segade.

Juan Genovés: 'Documento nº…', 1975. Museo Reina Sofía. Fotografía: Roberto Ruiz. © Juan Genovés, VEGAP, Madrid, 2026

Sus tres grandes itinerarios temáticos son una “historia de los afectos” en el arte contemporáneo, un recorrido por “los poderes de la ficción” centrado en la escultura, los nuevos materialismos y las estéticas relacionales, y un tercer eje que aborda la institucionalización del arte, el mercado y la génesis del propio Reina Sofía.

A modo de introducción, la exposición arranca en los años de la Transición con un conjunto de salas dedicadas a las “estructuras afectivas” de ese periodo, la contracultura material y los límites de un incipiente régimen institucional para el arte en democracia.

La visita comienza con la obra Documento n.º…, de Juan Genovés, junto a una viñeta de Chumy Chúmez aparecida en la portada del semanario satírico Hermano Lobo dos días después del fallecimiento del dictador.

Vemos a continuación los grabados de Picasso de la Suite Vuillard que fueron objeto de un atentado por parte de la extrema derecha —los Guerrilleros de Cristo Rey— en 1971 en la Galería Theo de Madrid. Junto a ellos se exponen los mismos grabados en otra edición en perfecto estado. “Estos grabados son un testigo del cambio de los tiempos, pero también constituyen un ejercicio ético de reparación histórica en un momento en que parece necesario recordar la violencia que acarrea la intolerancia”, señala el museo.

Vista de la Sala 1, con obras de Iván Zulueta (i), Picasso (c) y Miró (d). Fotografía: Roberto Ruiz

Se expone también una obra de Joan Miró titulada Tela quemada 4, un lienzo que el propio artista quemó en señal de protesta por la falta de libertad durante la dictadura. Otra de las obras expuestas, Seguimiento de una noticia, de Concha Jerez, reproduce fragmentos de periódico tachados para señalar la censura que aún en 1977 se aplicaba en la prensa.

Se exhiben en la misma sala la obra Escena urbana de Rafael Canogar y un cortometraje de Iván Zulueta que recoge imágenes urbanas con manifestaciones sociales violentas, sonorizado recientemente por Jota de Los Planetas. En otra sala se exhibe también, íntegramente, la película de Zulueta Arrebato, con varias filas de butacas que asemejan un pequeño cine.

La contracultura y la Movida se despliegan a través de obras de Ocaña, Nazario, Ceesepe, Guillermo Pérez Villalta o las Costus, entre otros, que reconstruyen una escena en la que cómic, música, performance, moda y diseño se mezclan en bares, calles y espacios alternativos, lejos de los circuitos institucionales.

En paralelo, la sección Tentativas y límites de un régimen institucional para el arte en democracia reconstruye la rápida internacionalización del ecosistema artístico español a través de hitos como la visita de Andy Warhol a la galería Vijande en 1983 o el frustrado proyecto de escultura pública de Richard Serra para la plaza de Callao durante el mandato del alcalde Enrique Tierno Galván.

Richard Serra: 'Maqueta para proyecto en la plaza de Callao en Madrid', 1981. Colección particular. Fotografía: Roberto Ruiz. © Richard Serra, VEGAP, Madrid, 2026

Finalmente esa gran escultura hueca de acero no se llevó a cabo, explica Segade, “por miedo a que los toxicómanos se refugiaran en su interior por las noches y aparecieran muertos por la mañana”. Después se planteó erigirla en Atocha, donde actualmente está el monumento a las víctimas del 11-M, pero tampoco salió adelante.

En esta tercera sección de la exposición también pueden verse fotografías que documentan la Barcelona Toro Performance de Jordi Benito en la galería Espai10 de la Fundació Joan Miró de Barcelona en 1979, una polémica acción que llevó al extremo la idea de ritual sacrificial y de obra de arte total.

Tras convivir tres días con una res, el artista sacrificó al animal, lo descuartizó y se bañó en su sangre. Paralelamente una pareja practicaba el coito bajo una sábana mientras sonaba música de Wagner. Mientras tanto, el público lo contemplaba todo a través de un cristal, añadiendo un componente de voyeurismo al espectáculo. Una performance enormemente polémica sobre los límites del arte, la recién estrenada libertad y el maltrato animal.

Heroína, sida, disidencia sexual y duelo

El primer itinerario, Una historia de los afectos en el arte contemporáneo, recorre desde los feminismos de segunda ola y las nuevas presencias de género hasta el impacto de la epidemia de heroína y la pandemia del sida, para desembocar en los duelos colectivos tras el 11-S y el 11-M.

Vista de la Sala 8, '¿Qué le hace el sida al arte?', con la obra 'Ajuares' de Pepe Miralles en primer término y 'Sin título (Tres jaulas)' de Pepe Espaliú al fondo. Fotografía: Roberto Ruiz

El recorrido incluye obras de Judy Chicago, Barbara Hammer, Esther Ferrer o Ana Mendieta, entre otras, que convierten la vivencia íntima del cuerpo en campo de batalla político, así como trabajos ligados a la disidencia sexual y al cruising, como la serie Arthur Rimbaud in New York de David Wojnarowicz o Gay Semiotics, de Hal Fischer.

La exposición dedica un amplio espacio a las estéticas del sida y a las formas del duelo, con obras de artistas como Luis Fernando Zapata, Feliciano Centurión, Leonilson, Pepe Espaliú o el colectivo Cabello/Carceller, que abordan la enfermedad desde el conceptualismo crítico y el archivo afectivo.

Entre las piezas clave se encuentran la instalación Sin título (Tres jaulas), de Espaliú, o Ajuares, de Pepe Miralles, que convierte los objetos cotidianos de un amigo fallecido en un memorial íntimo y político.

También se expone la The Waste Land (La tierra baldía), de Juan Muñoz, una sala con un suelo óptico culminado con un muñeco de ventrílocuo al fondo, realizado en bronce. Una instalación que ejerce como "monumento funeral al ocaso de la representación", señala el museo.

Juan Muñoz, 'The Wasteland [Tierra Baldía]', 1986. Colección Juan Muñoz Estate. Fotografía: Roberto Ruiz. © Copyright Juan Muñoz Estate

El auge de las escultoras españolas

El segundo itinerario se titula Los poderes de la ficción: escultura, nuevos materialismos y estéticas relacionales. Se centra en la expansión de la escultura y la cultura material del arte contemporáneo, desde el estructuralismo de los setenta hasta los nuevos materialismos y la generación de escultoras que ha situado de nuevo el arte español en el mapa internacional.

Conviven aquí figuras como Susana Solano, Cristina Iglesias, Ángeles Marco o Juan Muñoz con artistas de generaciones más jóvenes como Teresa Solar o June Crespo, en un montaje que derriba la separación tradicional entre obra y espectador al situar muchas piezas en el centro de la sala y en el mismo plano físico que el público.

Vista de la Sala 13, 'Nuevos materialismos'. En primer plano: Teresa Solar Abboud, 'Tuneladora', 2022. Depósito indefinido de la Fundación Museo Reina Sofía, 2022. © Teresa Solar, VEGAP, Madrid, 2026. Al fondo: Ana Laura Aláez, 'Tigras y felinas', 1994. Museo Reina Sofía. © Ana Laura Aláez, VEGAP, Madrid, 2026. Fotografía: Roberto Ruiz

El museo repasa su historia

El tercer eje es Un marco nuevo. La institución, el mercado y el arte que los excede a ambos. Esta sección cuenta la historia del propio museo, trazando una línea que conecta el Museo Español de Arte Contemporáneo, la creación de ARCO, el Centro Nacional de Exposiciones y la constitución del Reina como museo nacional en 1988.

La sala dedicada a esta genealogía recupera documentos, registros sonoros, acciones y obras que permiten leer la historia del museo como un laboratorio de políticas culturales y de redefinición del papel de las instituciones en democracia.

Entre los documentos expuestos, llama la atención los informes de varios equipos de expertos en parapsicología que estudiaron los famosos fenómenos paranormales que se dice que tenían lugar en el museo, que antiguamente fue hospital. Según sus sesiones de ouija, concluyeron que los espíritus contactados estaban de acuerdo con el nuevo uso que se le había dado al edificio. "Algo de lo que nos sentimos orgullosos", ha bromeado Segade.

Superación del “cubo blanco”

El diseño del recorrido, a cargo del artista Xabier Salaberria y el arquitecto Patxi Eguiluz, abandona “tímidamente”, según el director del museo, la supuesta neutralidad del “cubo blanco” y apuesta por un diseño expositivo que rompe espacios, genera nuevos flujos y permite la fragmentación de narrativas sin renunciar al rigor histórico.

Vista de Sala 11, 'Estructuralismo escultórico en los años setenta'. En primer plano: Juan Navarro Baldeweg, 'La mesa', 1974-2005. Museo Reina Sofía. Fotografía: Roberto Ruiz. © Juan Navarro Baldeweg, VEGAP, Madrid, 2026

Se ha tratado de hacer el recorrido “más accesible, dinámico y didáctico, poniendo al visitante en el centro”, y en aras de la sostenibilidad se ha sustituido el vinilo por el papel en las cartelas y textos explicativos, y se ha renovado la iluminación con tecnología LED en toda la planta.

Según Segade, esta nueva no se trata de “construir un nuevo canon” del arte contemporáneo en España, sino “construir múltiples relatos y discutir el canon”.

El objetivo de Segade es “que alguien sin tener ni idea de arte español contemporáneo ni de qué pasó en España en los últimos 50 años pueda salir al menos con un eco y con algunos iconos visuales que le permitan reconocer de qué hablamos cuando hablamos de arte español contemporáneo”.

Aunque ha reconocido que en los próximos tres años no se variará nada de lo presentado hoy para centrarse en la remodelación del resto de plantas, Segade asegura que esta nueva mirada a la colección será “permanentemente revisable”.