El sistema del arte español ha tomado una medida urgente para exigir la bajada del IVA en el sector. Durante una semana, las puertas de más de 200 galerías nacionales permanecerán cerradas en un gesto de fuerza inédito que el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo define como el cierre “del mayor museo gratuito de España”. No es solo una huelga; es la consecuencia de un hartazgo cocinado a fuego lento durante décadas de parálisis administrativa y un agravio comparativo que se ha vuelto insostenible.
Mientras nuestros vecinos europeos blindan su mercado con unos tipos que oscilan entre el 5 y el 8 % de IVA, España continúa aplicando un 21 % a la venta de arte y tratando la creación como un bien de lujo.
La reclamación es clara: aplicar un IVA cultural en el sector, como el que ya gozan otras disciplinas como la música, el teatro, el cine o la literatura. “Cuesta mucho cerrar las galerías durante una semana. Hasta hace poco hemos entendido que las reivindicaciones conllevan conversaciones, comunicación, reuniones. Pero cuando lo has hecho todo y desde el otro lado tan solo recibes un silencio absoluto, te desesperas”, apunta Idoia Fernández, directora de NF Nieves Fernández y presidenta del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo.
Por eso, en la última asamblea general se tomó la decisión de llevar adelante el cierre. El Consorcio, formado por cerca de 130 galerías, aprobó la medida de manera casi unánime. “También hay galerías no asociadas y, aunque el cálculo es difícil, seremos unas 200 las que cerremos”, anuncia Idoia Fernández.
Esta reivindicación no solo cuenta con el respaldo de las galerías, también ha recibido el apoyo público de la dirección de ARCO, la feria de arte contemporáneo que se celebrará en Madrid del 4 al 8 de marzo, y del Círculo de Empresarios, que agrupa a más de 200 empresarios y altos ejecutivos de las principales empresas españolas. Su presidente, Juan María Nin Génova, asegura que “penalizar fiscalmente el arte equivale a penalizar una industria con capacidad de generar valor económico, empleo cualificado y proyección internacional”.
La galería Arte 92, cerrada en señal de protesta por el IVA del 21%, este lunes en Madrid. Foto: EFE/Fernando Villar
La anomalía europea
España se ha convertido en una anomalía dentro de la Unión Europea. Países como Italia (5 %), Francia (5,5 %), Bélgica (6 %) o Alemania (7 %) protegen su mercado, mientras que la reciente decisión de Portugal de bajar su IVA del 23 % al 6 % ha terminado de aislar al sector nacional.
“Los coleccionistas comparan y no pagan de más si no es absolutamente necesario. Esto nos pone en desventaja, merma las ventas y erosiona la operatividad”, lamenta Jal Hamad, cofundador de la galería Sabrina Amrani.
“Los coleccionistas comparan y no pagan de más si no es absolutamente necesario. Esto nos pone en desventaja”. Jal Hamad, galería Sabrina Amrani
No solo es una cuestión de competencia; el sector alza la voz ante un incumplimiento irracional, ya que la Directiva (UE) 2022/542 permite a los Estados miembros aplicar tipos reducidos al arte desde enero de 2025.
Para Guillermo Carreras, de la galería CarrerasMugica de Bilbao, el problema nace del desconocimiento: “Si conocieran realmente nuestro trabajo y el servicio que prestamos con total gratuidad, si entendieran cómo ayudamos con producciones a nuestros artistas o cómo llevamos a España por las ferias internacionales, exposiciones y bienales del mundo, no permitirían que suframos esa desventaja”.
Vista del interior de la galería Sabrina Amrani, en Madrid. Foto cedida por la galería.
Esa brecha fiscal se traduce en una deslocalización de las ventas que perjudica el mercado interno. “ARCO se celebra dentro de un mes. Yo trabajo con artistas como Fernanda Fragateiro, Oriol Vilanova o Ignasi Aballí, que también tienen galerías en otros países. No es una figuración decir que un comprador evitará la galería española”, advierte Elba Benítez.
El ejemplo es real: la colección ING —compuesta por más de 5.000 piezas— expuso la obra de Oriol Vilanova en Bélgica y, al comprarla, pidieron que la facturara el propio artista para evitar el sobrecoste del IVA de la galería española.
"Trabajo con artistas que también tienen galerías en otros países. Un comprador evitará la galería española”. Elba Benítez
La explicación a esta disyuntiva la tiene Nacho Ruiz, director de la galería T20: en 2014 el entonces Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aprobó la aplicación del IVA reducido al 10% únicamente a la venta directa del artista, excluyendo a las galerías de esta medida.
“Nos hace incapaces de competir internacionalmente. El mensaje que se lanza es: compra al artista y no a la galería, pero somos nosotros quienes financiamos los espacios, catálogos y ferias”, asegura. Esto lo refuerza Elba Benítez con una advertencia: “Hacienda tiene que darse cuenta de que con este IVA no está recaudando más”.
Vista del interior de la galería Moisés Pérez de Albéniz. Foto cedida por la galería
Moisés Pérez de Albéniz, que representa a artistas como Antoni Muntadas o Pello Irazu, visualiza el problema con otro ejemplo cotidiano: la fotografía. “Se hace en ediciones de 3 o 5 copias. Yo puedo tener la misma fotografía que la galería parisina que también le representa en ARCO, stand frente a stand”. Con un IVA muy superior, el coleccionista la adquirirá fuera. “Eso es agravio comparativo y no nos lo podemos permitir perteneciendo a la Unión Europea”, lamenta.
Pero no solo ocurre con la fotografía, también con las piezas únicas. En este contexto, Idoia Fernández aporta otro ejemplo. “Me llamó una galería francesa para hablarme de la posibilidad de vender una pieza de un artista de la galería a un museo, pero querían que la vendieran ellos para que fuera más asequible”, detalla.
Castigo al talento
La brecha fiscal no solo asfixia al balance final de las galerías sino que también golpea al artista. Al mantener el 21 %, el sistema empuja al creador a una mayor precariedad. “Con esta diferenciación lo que le estás diciendo al artista es que no se profesionalice y decirle a un artista que no trabaje con una galería es como decirle a un escritor que no publique su libro o a Rosalía que no saque un disco. En una exposición se venden piezas sueltas pero se visibiliza el proyecto completo y defiende todo el tiempo de investigación”, añade Idoia Fernández.
“El artista joven español, que solo tiene una galería nacional, es el más frágil”, sostiene Nacho Ruiz. Se trata, en palabras de Guillermo Carreras, de una barrera más en la promoción del artista y “comparativamente en otros países esos artistas entran en más colecciones al ser más accesibles, tienen una mayor presencia y la gente tiene más acceso a su obra y a sus exposiciones”.
"El artista joven español, que solo tiene una galería nacional, es el más frágil". Nacho Ruiz, galería T20
En este sentido, Jal Hamad, que gestiona las carreras de artistas como Carlos Aires, Gabriela Bettini, Joël Andrianomearisoa o Anastasia Samoylova, hace hincapié en que “cada vez que una obra no se vende por un importe impositivo demasiado alto sufren tanto artista como galería”, lo que deriva en una posible “fuga de talento” silenciosa. Si esta situación persiste “se debilitarán las posibilidades de un mercado de arte fuerte y sostenible en España”.
Sin colaboraciones gratuitas
Otra de las medidas que han adoptado las galerías es el cese de toda colaboración gratuita con instituciones públicas y privadas de España durante tres meses. “Los galeristas siempre estamos en la disposición de ayudar a la institución de una manera u otra para que logren exposiciones de gran calidad”, sostiene Guillermo Carreras.
Vista del interior de la galería T20 durante una inauguración. Foto cedida por la galería
En este contexto conviene señalar algunas de las labores que realizan las galerías de forma pro bono para promocionar a sus artistas: contextualización de artistas emergentes, asesoramiento informal a conservadores y comisarios, elaboración de dosieres, préstamos para exposiciones, acceso al archivo de un artista o coordinación de transportes son solo algunas de ellas. “Todo esto mantiene otros puestos de trabajo que ayudan a que la carrera de un artista crezca y se desarrolle”, amplía Elba Benítez.
"Con este tipo de desventajas no habrá artistas, ni galerías, menos aún coleccionismo". Guillermo Carreras, galería CarrerasMugica
Al retirar estas colaboraciones, las galerías buscan demostrar que su trabajo ahorra dinero a la Administración. “Lo hacemos porque es parte de nuestro trabajo y nos gusta colaborar con ellos. Somos conscientes de que los museos y las instituciones no son nuestros enemigos”, admite Idoia Fernández. Su compañero de profesión, Moisés Pérez de Albéniz, añade: “El poder que tenemos es pequeño, pero tenemos que hacerlo. Los museos no deberían sufrir esta situación, pero necesitamos que nos hagan caso”.
El arte, ¿lujo o necesidad?
Para Pérez de Albéniz, uno de los obstáculos es la percepción que el Gobierno tiene del arte: “Se cree que los artistas son Andy Warhol y que todos son millonarios, pero vivir del arte en España es muy complicado, son muy pocos quienes consiguen hacerlo. El arte no es cosa de ricos”, sentencia.
Además, Elba Benítez señala otro eslabón: el coleccionista o la persona que quiere acercarse a comprar arte por primera vez. “El arte no es un artículo de lujo que compra gente de un alto nivel adquisitivo. El arte lo compra la gente que lo ama y facilitamos el acceso a través de la posibilidad de pagar en cuotas para que no se detenga la cadena”.
"Se cree que los artistas son Andy Warhol y que todos son millonarios, pero vivir del arte en España es muy complicado". Moisés Pérez de Albéniz
“El mercado sirve para reinvertir en la carrera del artista. Cuando Oriol Vilanova va a la Bienal de Venecia hay que apoyarle con el viaje, las relaciones, la producción del catálogo. El ministerio no tiene en cuenta la inversión que significa mantener la carrera de un artista”, lamenta Benítez.
Nacho Ruiz concluye: “Abrimos con nuestro dinero e invertimos en cada exposición. Somos mecenas y no se reconoce nuestra labor”.
Un horizonte a medio plazo
¿Qué ocurrirá tras la huelga? Si el silencio persiste, el sector planea nuevas acciones, pero para Guillermo Carreras el panorama es preocupante: “Hay mucho talento, actitud y propósito por continuar con nuestra labor, pero cada vez será más difícil, no solo es un problema del mercado de arte, el problema es que con este tipo de desventajas no habrá artistas, ni galerías, menos aún coleccionismo y, por ende, las colecciones españolas públicas y privadas se verán resentidas”, incide Guillermo Carreras.
Además, el valor del arte también está en su capacidad de incidir en la sociedad. “Influye en la interpretación del mundo y los artistas nos dan una visión que no encontramos en la realidad del día a día. Por eso hay que valorarlo y protegerlo”, sostiene Elba Benítez.
La reflexión final de Guillermo Carreras resume el espíritu de la protesta: “Tenemos que pensar dónde queremos estar en 15 años, si queremos un país con artistas, galerías y colecciones de gran calidad que nos hagan relevantes a nivel internacional o no”. Por ahora, las galerías cierran sus puertas a la espera de una respuesta.
