La pandemia ha trastocado los calendarios de todas las ferias de arte de nuestro país. Si bien ARCO y JustMad decidieron posponer sus ediciones hasta julio y Estampa optó por inaugurar en abril, algunas de las ferias satélite se han decantado por mayo, un mes en el que el buen tiempo y la relajación de las medidas sanitarias pueden correr a su favor. Parece que la decisión, tomada en conjunto, está siendo acogida con entusiasmo a tenor de la venta de entradas. Es cierto que ARCO moviliza a un público internacional muy amplio pero no lo es menos que estas citas tienen una identidad propia. Por el momento tan solo se trata de una prueba que la situación sanitaria ha puesto sobre la mesa. Una vez se haga balance se decidirá si este desmarque de la gran fiesta del arte contemporáneo llega para quedarse. 

Los responsables de Art Madrid, Drawing Room, Urvanity y Hybrid Art Fair nos dan las claves de las ediciones de este año marcadas, sobre todo, por una mayor presencia de galerías nacionales. 

Art Madrid

Carlos Martín: 'AMF III'

Art Madrid (del 26 al 30 de mayo) es la feria más veterana de las que surgieron al abrigo de ARCO. En su 16.º edición acoge a 31 galerías, de las cuales siete se unen al cartel, y 150 artistas en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. A pesar de ser un año extraño para todos Art Madrid se mantiene fiel a su espíritu y trata de dinamizar el mercado del arte apostando por los recorridos guiados y el asesoramiento al coleccionista. “Nos desmarcamos porque la nueva fecha no favorecía al público al que nos dirigimos, que es más nacional. Además, aunque nacimos periféricamente a ARCO tenemos una identidad propia”, explican fuentes de la organización. 

Además de los stands, propone One Shot Collectors, una iniciativa que pone en marcha dos acciones. Por un lado está el programa comisariado por Natalia Alonso que ha seleccionado 12 obras en torno a la idea del "arte de habitar”. Desde lo más íntimo de nuestras casas hasta cómo habitamos las ciudades, la comisaria propone un recorrido acorde a las circunstancias que todos hemos vivido. Por el otro, apuestan por un programa de iniciación al coleccionismo con el asesoramiento de Pía Rubio para “poner en valor que comprar una obra de arte que cuesta 600 euros también es mecenazgo”. En este sentido, Art Madrid cuenta con piezas que oscilan entre los 600 y los 10.000 euros (aunque la horquilla de precios se eleva hasta los 100.000) para poder conectar con un público más joven. Se trata, a fin de cuentas, de “democratizar el arte”. 

Además, esta edición trae tres propuestas instalativas en las que la obra se completará con la participación del público. Jaime Sicilia lleva a Art Madrid Amapolas (stand de Rodrigo Juarranz), una instalación que nos traslada a un campo de amapolas con 200 piezas seriadas que se irá vaciando progresivamente como si fueran recolectadas. La obra es un tributo a escritoras y mujeres protagonistas de la literatura universal creada con el objetivo de que el público reflexione sobre lo efímero de la vida y el amor. Kiko Miyares aterriza con Autorun (galería 3 Punts), una escultura que pone de manifiesto el choque social, cultural, económico y personal al que nos estamos enfrentando en el último tiempo, y Acacia Ojea activará una intervención sonora de veinte minutos en la Galería Luisa Pita.

Drawing Room

Iván Villalobos: '3 and a Beast', 2019

La feria de dibujo celebra su sexta edición del 26 al 30 de mayo en el palacio de Santa Bárbara con una propuesta de 13 galerías como Lucía Mendoza, My name’s Lolita Art, Siboney, Uma Lulik o Perve Galería, que reúnen el trabajo de 39 artistas entre los que podemos encontrar a Guillermo Pérez-Villalta, Teresa Moro, John Robinson o Cruzeiro Seixas. “Hemos reducido el número de galerías para ofrecer pasillos más amplios”, comenta Mónica Álvarez Careaga, directora de una cita que tendrá un aforo de 170 personas. Este mismo miércoles el pistoletazo de salida lo dará Big hug, una performance de la artista Alex Hug que “ha creado un abrigo para que cinco personas puedan meterse dentro, una prenda en la que se los brazos se funden en un abrazo simbólico”, explica. Big hug se convierte en símbolo de unión, equilibrio y armonía para una sociedad cada vez más confusa y crispada.  

El mercado del dibujo, apunta Álvarez Careaga, supone un tercio del mercado del arte contemporáneo y aunque “tradicionalmente su precio era un tercio de una obra del mismo autor, ahora se ha reducido a la mitad porque hay una valoración específica del dibujo”, reconoce. Sin embargo, en España no hay una afición por el dibujo como la que existe en otros países como Portugal, donde algunas fundaciones llevan años coleccionando obra sobre papel, lo que ha creado “un prestigio y un reconocimiento en torno a esta disciplina”. Lo que sí es cierto es que el dibujo se ha convertido en “la posibilidad de tener la obra de un artista de manera más asequible. En los últimos años se ha ido reduciendo la diferencia porque los artistas más jóvenes muestran sus dibujos, algo que creadores de otras generaciones no hacían”. En definitiva, no solo es un boceto o el paso previo hacia una obra si no que se ha convertido en una obra en sí misma. 

Una de las novedades de esta edición de Drawing Room es la creación de Club D, una comunidad internacional de coleccionistas que podrán acceder a algunas piezas con antelación. “La plataforma va comunicando cuáles son las obras o artistas expuestos”, cuenta la directora. Por el momento ya cuenta con 6.000 suscriptores entre coleccionistas y compradores ocasionales. Otra de las novedades ha sido la puesta en marcha de una plataforma de venta online que está funcionando también al margen de la cita. “Lo hicimos en la última edición de Lisboa, entre las dos olas de covid. La propuesta ha generado mucho interés y actualmente contamos con 70 galerías que presentan más de 2.000 obras de 350 artistas”, cuenta Álvarez Careaga. 

Urvanity

Mural de Case Maclaim junto a la Puerta del Sol

El día 27 será el turno de Urvanity, la feria dedicada al Nuevo Arte Contemporáneo que reúne en el COAM a 25 expositores que mostrarán expresiones artísticas surgidas a partir de los años 70. En esta edición destaca la presencia nacional como efecto colateral de la pandemia. “Estamos manteniendo nuestra línea de trabajo de mostrar un determinado tipo de artista y movimiento”, sostiene su director Sergio Sancha. Urvanity se nutre de movimientos como el post-graffiti, el pop surrealista, corrientes neo pop o movimientos basados en la cultura del videojuego. “El consumo de cultura digital ha generado nuevas estéticas que antes no tenían cabida”, cree Sancha. 

Aunque su visibilidad en España está aumentando, “es curioso porque hay muchos artistas españoles triunfando fuera a los que no les estábamos prestando atención. Ha costado mucho que el establishment del arte empezase a aceptar propuestas nuevas”, defiende. Ahora, sin embargo, después de cinco años de andadura Urvanity ha conseguido que algunas galerías de corte más tradicional “se empiezan a sumar con propuestas más novedosas. Resulta interesante porque estamos ampliando el mercado”. En este sentido, la feria buscaba “otro tipo de coleccionista pero ahora son muchos los que se sienten atraídos por estos creadores. Cuando la Fundacióm Masaveu compra, el mercado se mueve”, detalla. También se convierte en una manera de acercar el arte más transgresor a un público más joven que no puede acceder a otro tipo de piezas.

Uno de los objetivos de la cita era “llegar a la gente joven que no encuentra obras acordes a su bolsillo”. Y para lograrlo han lanzado Urvaniy Lab, una plataforma en la que se pueden encontrar ediciones limitadas de creadores como Boa Mistura, Rorro Berjano o Add Fuel. Con esta iniciativa quieren involucrar a los compradores y mostrar que están adquiriendo “algo que tiene valor”. No es tanto el coste de la pieza en sí misma “sino su valor como obra de arte”. En definitiva, el foco está puesto en “democratizar el arte” y son los propios artistas quienes “conectan con las generaciones jóvenes”.

Además, para esta edición han querido reforzar los programas especiales como Muros, Talks o las instalaciones en la calle. Una de estas intervenciones es la de Case Maclaim junto a la Puerta del Sol en la que podemos ver a un niño negro trans con cola de sirena sentado en una silla de ruedas que “habla de la integracion”. Además, fotógrafos consolidados como Cristina García Rodero o Eugenio Recuenco participan en esta edición con dos propuestas que se aproximan a la línea de Urvanity. 

Hybrid Art Fair

Son cinco los años que cumple Hybrid Art Fair (del 28 al 30 de mayo), una cita con el arte más tecnológico e instalativo que se traslada a las habitaciones de la sexta planta del Hotel Riu de Plaza de España. Aunque este año cuenta con la presencia de artistas como Miki Leal y Santiago Ydáñez “lo habitual es que sean artistas de media carrera”, apunta Ana Sanfrutos, una de las directoras de la cita. Un año más, “la feria vuelve a ser un escaparate de nuevos espacios de creación con propuestas que combinan su programa expositivo con residencias para artistas y otras actividades”.

Serán cerca de 20 galerías las encargadas de convertir las habitaciones en pequeños expositores en los que mostrar un arte más arriesgado y preocupado por asuntos como la sostenibilidad, el futuro, la ecología o el género con aproximaciones eclécticas y teatrales a la crisis global, exposiciones que buscan tejer puentes entre territorios y obras en las que el proceso es tan importante como el resultado. Son temas “que siempre nos han interesado pero no ha sido una selección consciente. Creo que es algo que le interesa a la sociedad en general”, apunta.

La galería Lemur mostrará el trabajo de un colectivo que fotografía los bares más típicos de la ciudad, White Lab está orientado a lo digital y tecnológico y Casa Blanca acude con un artista vienés que hace instalaciones con bolsas de plástico “para reivindicar la problemática ecológica”. Al igual que les ha ocurrido a las demás ferias, Hybrid también cuenta con una presencia de galerías mayoritariamente españolas aunque esto no les ha impedido seguir colaborando con el Foro Cultural de Austria, que aterriza con dos plataformas colaborativas, o con la Oficina Económica y Cultural de Taipéi, que este año invita a un artista taiwanés afincado en España.

@scamarzana