Carmela García. Autora de utopíasSala Canal de Isabel II

Santa Engracia 125, Madrid. Comisaria: Margarita Aizpuru. Hasta el 2 de mayo

Una gran instalación nos recibe en la retrospectiva de Carmela García en Madrid. La cascada monumental con fotografías de mujeres es el primer homenaje: a Paloma Navares, la artista pionera que comenzó a trabajar en nuestro país sobre las representaciones de mujeres en la historia del arte a principios de los años 80. Emulando la estructura de las últimas instalaciones de Navares, que en su etapa más reciente ha rememorado a artistas y escritoras suicidas y mujeres de otras culturas, García ha colgado retratos individuales y en parejas impresas en el mismo soporte Duratrans que la artista veterana ha convertido en propio; inclusive el título Todas las almas es navariano. No es casual que Carmela García (Lanzarote, 1964) evoque este eslabón de una genealogía que viene construyendo desde hace ya más de tres lustros y a la que también dedica las nuevas piezas presentes en esta planta de acceso desde la calle.

Después de años, es un placer volver a ver algunas de las mejores imágenes de la serie 'Chicas, deseos y ficción'

Ahora, con variados recursos, documentación e impronta ecofeminista honra a la sabia botánica Hildegard von Bingen y a las mujeres que edificaron en 1948 la primera casa con energía solar: la arquitecta Eleanor Raymond, la científica Mária Telkes llamada la “reina solar” y la escultora y propietaria de este edificio Amelia Peabody. Un elogio a la complicidad entre mujeres plasmado también en la versión actual del cuadro Tertulia (1929) de Ángeles Santos que, como otras pintoras en las primeras décadas del siglo XX representaron la convivencia de grupos de mujeres jóvenes: Louise Breslau, Jacqueline Marval y Marie Laurencin en París, Helene Funken en Viena o la japonesa Fuku Akino. En su recreación, Carmela García vuelve a formular un auténtico icono con estas nietas del Lyceum, con la frescura y la fuerza de su primera etapa a final de la década de los noventa. Además, hay también un homenaje al 'Anónimo era una mujer', que como decía Virginia Woolf ocurría “en la mayor parte de la Historia”. Una reivindicación que, a su vez, es un guiño a la postura más radical del feminismo de la diferencia de los años 70, cuando desde diversas facciones en Estados Unidos, Francia e Italia se optaba por renunciar a cualquier integración en el sistema y, por tanto, eventual escalada en el reconocimiento en el seno de la cultura patriarcal. Se abanderaba así una creación de mujeres solo para mujeres.

'Las nietas del Lyceum o tertulia', 2020. © Carmela García, VEGAP, 2021   

Desde este planteamiento, se despliegan las sucesivas etapas y series en los pisos superiores de esta peculiar Sala Canal de Isabel II, al cabo, reunidas por la poética constante en toda su trayectoria de mostrar la comunidad de las invisibilizadas lesbianas a través de pulcras fotografías en gran formato y vídeos desde una mirada utópica. Después de años, es un placer volver a ver algunas de las mejores imágenes de la serie Chicas, deseos y ficción, escenas construidas en fotografías y vídeos, aunque aparentemente instantáneas, en las que García muestra momentos cotidianos entre las jóvenes, como encuentros y esperas en la calle; rituales, como el rapado de cabeza; o bien, solo verosímiles, como el deseado cruising de una comunidad que no goza de los mismos derechos de facto que los homosexuales. Hasta llegar a la serie Paraísos, con algunas de las imágenes más bellas, de iconografía declaradamente romántica, realizadas por la artista hasta el momento.

A partir de su edición del libro Mujeres, amor y mentiras, 2003, con viejas fotografías anónimas encontradas en rastrillos y almonedas, García inicia una vuelta a la época de las vanguardias históricas para la que utilizará diversas estrategias ampliando su atención a cine, pintura y arquitectura. Recurre al apropiacionismo, en el caso de Casting, atribuyendo nuevas identidades a las principales actrices del cine estadounidense en la actualidad, que encarnarían a los personajes del filme Une fête dans le jardín, ficción sobre la comunidad de artistas e intelectuales lesbianas en París. También en I want to be, recreación de los retratos realizados por la fotógrafa Berenice Abbott a sus amigas –que Carmela traslada a colegas como Sandra Gamarra– con algunos de calidad pictórica como A Young British Girl. Y finalmente, se acerca al documentalismo –en la medida en que su mirada siempre esteticista puede serlo– rastreando Escenarios, domicilios y estudios de olvidadas artistas vanguardistas. La composición de grupo Memoria es otro icono para las jóvenes generaciones que creen en la utopía de una sociedad no heterosexista.

@RocodelaVilla1