'Ellos son más grandes, pero nosotros jugamos en casa', cartel promocional de Telecable

'Ellos son más grandes, pero nosotros jugamos en casa', cartel promocional de Telecable Mauri Prieto

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Euskaltel compra Telecable a Zegona por 700 millones y culmina la consolidación del norte de España

La sociedad de inversión británica mantendrá un 15% en el accionariado de la compañía resultante y entrará en su consejo.

Miguel Ángel Uriondo

Los aficionados a Juego de Tronos bromean con que Euskaltel es como la familia Stark, empeñada en consolidar el norte de Poniente. Pues bien, lo ha conseguido y no ha necesitado dragones. La operadora vasca es el nuevo rey en el norte, la jefa de las telecomunicaciones en País Vasco, Galicia y Asturias después de anunciar que comprará Telecable a la sociedad de inversión británica Zegona por 700 millones de euros.

Es lo más parecido a una fusión que los vascos estaban dispuestos a permitir, ya que Zegona se hará con un 15% de la compañía resultante (valorando ese paquete en unos 255 millones de euros) y recibirá el resto en efectivo, una vez descontada una deuda de 245 millones. Esto supone que se convertirán en los segundos accionistas de referencia, junto a Kutxabank. Es un porcentaje que permite a Zegona influir en la gestión de la compañía resultante pero sin suponer una amenaza para el carácter vasco de una operadora muy politizada.

El precio de venta está compuesto de algo más de 686 millones en efectivo y un pago futuro previsto de otros 15 millones. Hablamos de unas sinergias de unos 15 millones de euros al año (245 millones en total). Cada uno ha vendido la compra a su manera. En su nota de prensa, los vascos hablan sólo de 686 millones, obviando el pago adicional de 15 millones. En la suya, los ingleses hablan de "hasta 701 millones"

La integración crea un grupo que en 2017 tendrá una cifra de negocio combinada de 711 millones, con un ebitda de unos 346 millones. Una bestia de generar caja (224 millones/año), dado que ambas compañías tienen las redes muy desarrolladas y no afrontan demasiadas inversiones, salvo cuestiones de actualización. Su posición es de liderazgo en tres grandes mercados: Galicia, País Vasco y Asturias, donde las marcas R, Euskaltel y Telecable son líderes y referentes. 

Zegona le soltó una pequeña pulla a Euskaltel en su comunicado al lamentar que cotice a un precio más bajo que el de compañías equivalentes. Tendrá un puesto en el consejo mientras se mantenga por encima del 8,3% y formará parte de un nuevo "comité de estrategia"

El presidente y CEO de Zegona, Eamonn O'Hare, señaló que cuando se compró Telecable, en 2015, "identificamos la oportunidad de crear un valor sustancial combinando las tres cableras independientes del norte de España. Esta compra hace realidad nuestra visión, genera retornos muy atractivos para nuestros accionistas y nos da la oportunidad para un significativo incremento en el valor. Trabajaremos estrechamente con el consejo de Euskaltel y con el equipo de gestión para devolver la compañía a su valor real y para definir el nuevo capítulo en el emocionante desarrollo de Euskaltel". O`Hare señaló que esta compra les permitirá centrarse en nuevas opciones de inversión para aplicar su estrategia de 'comprar-arreglar-vender'.

Sin luchas por el liderazgo

El presidente de la compañía será Alberto García Erauzkin, que mantendrá a Francisco Arteche como el consejero delegado del nuevo grupo. Está por ver qué posición decide mantener Alejandro Martínez Peón en caso de que quiera permanecer en la compañía. El CEO de Telecable ha vendido tres veces la empresa en los últimos años y es el principal accionista individual de la sociedad británica después de comprometer buena parte de su patrimonio en el futuro de la asturiana.

Un futuro que no parece muy negro, al menos en lo que a empleo se refiere. Euskaltel probablemente mantenga los puestos de trabajo de Telecable tras la adquisición, al menos si nos atenemos a que R no ha sufrido despidos tras su compra.

Queda por saber qué sucederá con dos aspectos críticos. Uno de ellos es el fútbol, ya que Telecable sí se lo compraba a Mediapro y a Telefónica y se lo ofrecía a sus abonados, mientras que Euskaltel no lo considera prioritario y no ha hecho lo propio. Otro de ellos es el móvil. Los vascos tienen un buen acuerdo con Orange y los asturianos otro con Movistar. 

Diferencias filosóficas

También está por ver qué sucederá con el crecimiento. Euskaltel, por más que haya prometido un margen del 50% en los próximos años, se enfrenta a un mercado más complicado que nunca por la irrupción de la fibra de Telefónica, Orange, y Vodafone (a través de los azules). Es una compañía muy parada y temerosa de hacer cualquier cosa que no sea limitarse a exprimir a sus clientes en sus territorios naturales.

Telecable, por contra, ha tenido planes bastante más ambiciosos, como la compra de Yoigo, frustrada por MásMóvil. Concretamente, el CEO de Zegona hacía recientemente una lista de los planes que quería poner en marcha si no llegase la adquisición. Lanzar un operador móvil para todo el territorio nacional y llevar fútbol a través de Internet eran dos opciones, así como la compra de alguna pequeña compañía.

Muchos analistas dudan de si Zegona será capaz de quedarse con una participación de sólo el 15%.

El acuerdo contempla, según ha podido saber EL ESPAÑOL, un compromiso por el que Zegona no puede empezar a vender acciones hasta que pase un año, y no puede deshacerse de todas hasta que pasen dos. Aunque se le permite distribuir acciones a sus accionistas como dividendo. Asimismo, los ingleses no pueden comprar mucho más de lo que tienen.

¿Qué podría pasar? Si las acciones de la compañía suben mucho, es posible que vendan y saquen aún más partido a la operación. Si se desploman, podrían aumentar su participación hasta el máximo de lo permitido y, transcurrido el periodo de gracia, incluso podrían intentar una OPA. No parece lo más probable, pero los británicos son compradores por naturaleza y el valor de Euskaltel, Telecable incluido, está dentro del volumen que están dispuestos a invertir en sus operaciones. 

Así que, por ahora, el pez grande se come al chico. O al menos eso es lo que quiere hacernos creer el pez chico.