Jorge Pacheco
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Alexander Zverev conquistó este domingo el US Open, el segundo Grand Slam de su carrera, después de imponerse al estadounidense Ben Shelton por 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2.

El alemán, de 29 años, cerró así una temporada extraordinaria en la que también había levantado Roland Garros y encontró en Nueva York la respuesta a una herida que arrastraba desde la final perdida en Flushing Meadows en 2020.

La victoria tuvo un significado que fue mucho más allá del trofeo. Ante un Arthur Ashe mayoritariamente volcado con Shelton, Zverev resistió el impulso del jugador local, se rehízo tras ceder el tercer set y firmó un cuarto parcial autoritario para sellar el título tras tres horas y 33 minutos de partido.

Era su primera corona en el Abierto de Estados Unidos y la confirmación de su regreso a la élite después de años de presión, lesiones y derrotas dolorosas en los grandes escenarios.

Pero el momento más emotivo llegó durante la ceremonia de entrega de premios. Zverev, conocido como Sascha en el circuito, apartó por unos minutos el foco del triunfo deportivo para dirigirse a Irina, su madre, una figura esencial en su formación personal y tenística.

La tenista y entrenadora rusa, que junto a Alexander Zverev padre guio los primeros pasos de sus hijos en el deporte, recibió una dedicatoria especialmente cargada de significado.

"Cuando a tu hijo de cuatro años le diagnostican diabetes y los médicos en el consultorio te dicen que su vida y el deporte van a estar sumamente limitados, se necesita una madre muy fuerte para salir de ahí y decir: "Mi hijo será lo que él quiera ser. Si quiere ser tenista, será tenista; si quiere hacer otra cosa, la hará, pero esta enfermedad no nos va a definir"", declaró Sascha ante el aplauso de la grada.

Zverev celebra su victoria ante Shelton en la final del US Open. REUTERS

La diabetes tipo 1 le acompaña desde la infancia y condiciona la gestión de cada jornada, dentro y fuera de la pista. El control de la glucosa, la alimentación, los descansos y la administración de insulina forman parte de una rutina que Zverev ha tenido que integrar en las exigencias de la competición profesional.

El alemán comenzó a jugar al tenis siendo un niño y convirtió una advertencia médica en un desafío permanente, sin permitir que el diagnóstico determinara sus aspiraciones.

Zverev hizo pública su condición en 2022 y creó una fundación con el objetivo de respaldar a personas con diabetes y visibilizar que la enfermedad no impide perseguir metas de alto rendimiento.

Su mensaje tras ganar en Nueva York conectó precisamente con esa idea: la importancia de contar con apoyo, información y normalidad desde el primer momento.

El campeón no solo levantó el trofeo más importante de su carrera en Estados Unidos. También reivindicó el papel de una madre que decidió no poner límites al futuro de su hijo.