John McEnroe, rompiendo raquetas. Nalbandian, golpeando el asiento del juez de silla. Jeff Tarango, amenazando a un juez. Y así una larga lista de episodios fuera de lugar dentro de una pista de tenis. Pues todas ellas y muchas más se reúnen en tan solo una persona: Nick Kyrgios. El tenista australiano se ha convertido en el 'chico malo' del circuito masculino. Odiado, criticado y muy mediático, así es el actual número 30 del mundo.

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De ascendencia griega y malaya, Nicholas Hilmy Kyrgios nació el 27 de abril de 1995 en Canberra (Australia). Su carrera comenzó pronto. Con tan solo 18 años ganó el Abierto de Australia en categoría individual junior, para tan solo un año más tarde derrotar a Rafa Nadal en los cuartos de final del mítico Wimbledon. Precisamente este es su mejor clasificación en un Grand Slam, junto a los cuartos en Australia en 2015. Pero su talento ha pasado a un segundo lugar por una personalidad muy fuerte.

Fue tras ese partido ante Nadal, por aquel entonces número uno de la ATP, el que le puso en el escenario mundial. De 'niño prodigio' al 'rockstar del tenis', Kyrgios comenzó a acaparar titulares en la prensa. Se catapultó hasta el Top 30 en el año 2015, pero pese a las muchas esperanzas que se depositaron en él, en especial desde el país australiano, donde echaban tener de menos a una primera espada como en la época de Lleyton Hewitt, ha sido más protagonista por sus líos que por sus resultados.

Kyrgios.

Ridiculiza al tenis y presume de ello. "Como máximo a los 27 años me retiro", ha llegado a decir el de Canberra en The New York Times, pero también que nunca vería un partido en la televisión: "Ni de coña, por Dios. Prefiero ver Piers Morgan". Nació para ser el líder de la nueva generación, pero se ha quedado por el camino por una mala cabeza que dejan en nada sus golpes prodigiosos y talento innato. "Es un macarra, un delincuente, un inadaptado que se ríe de todos y de todo", llegó a decir de él el entrenador de Albert Ramos. Una fama que le ha ido acompañando en el paso de los años.

Sus peores gestos

Es difícil quedarse con una lista de salidas de tono más graves dentro de su dilatado historial. Durante un partido con Wawrinka, Kyrgios le espetó: "Kokkinakis se acuesta con tu novia. Lamento decírtelo, compañero". Fue sancionado por ello con 10.000 euros en el año 2015 y el suizo lamentó sus palabras: "Estoy decepcionado por ver a un deportista y a un compañero de profesión ser tan irrespetuoso de una manera que ni siquiera podía imaginar. Lo que dijo no se lo diría a mi peor enemigo. No es sólo inaceptable, sino que va más allá. No hay necesidad de este tipo de comportamiento dentro y fuera de la pista, espero que la ATP no se quede parada y se levante por la integridad de este deporte que hemos trabajado tanto por construir".

De las faltas de respeto a sus compañeros a las que protagoniza contra los jueces de los partidos y el propio aficionado al tenis. En una ocasión, durante el torneo de Queen's de 2018, fingió una masturbación con una botella de agua cuando le enfocaban las cámaras. Durante los últimos meses, ha roto raquetas, se ha encarado con los árbitros... y cada vez con mayor asiduidad. En el pasado Masters de Roma fue expulsado por su actitud. Al final acabó pidiendo una especie de perdón, "las emociones" le superaron aseguró, pero pasa demasiado a menudo.

El último episodio por el que ha sido castigado con más de 100 mil euros de multa fue por su, una vez más, lamentable actuación durante un partido. En Cincinnati, pidió ir al servicio para romper no una, sino dos raquetas. Pero no quedó ahí la cosa, se negó a saludar al juez de silla al acabar el partido y acabó su triste show lanzando un escupitajo hacia él. "El peor jodido árbitro de siempre, el peor árbitro del tenis" o "eres una jodida herramienta", fueron las palabras que le dedicó durante el choque.

De Nadal a Djokovic

Sus compañeros de profesión han sido los que más han sufrido los ataques del australiano. Pero en especial en su punto de mira está el 'Big Three'. Rafa Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic han tenido que soportar en sus propias carnes la peor cara de Kyrgios, tanto dentro como fueras de las pistas. "No sé cuánto respeto les muestran los demás, pero no voy a respetar realmente a alguien sólo porque pueden pasar una pelota por encima de la red, eso no es suficiente para que yo les respete", dijo en el mes de marzo a Daily Mail durante el Masters 1000 de Miami.

Rafa Nadal y Kyrgios, en Wimbledon 2019 Reuters

Sí reconoció que están por encima de los demás, pero "no son dioses de este deporte". "No hacen nada espectacularmente bien. Obviamente, Federer es increíblemente talentoso y el mejor de todos los tiempos, pero se cansa en situaciones difíciles. Djokovic lucha con pelotas cortas, no le gusta avanzar. Su segundo servicio puede ser un poco inestable. Y a Rafa le encanta estar a la defensiva, así que realmente puedes empujar su derecha y aprovechar lo lejos que se coloca. Así que tienen debilidades y si juegas de la manera correcta y lo ejecutas justo bajo presión, entonces pueden ser derrotados", dijo sobre cada uno de ellos.

A cada uno de ellos les ha seguido criticando cuando ha tenido oportunidad, aunque es con Rafa Nadal con el que ha mantenido una particular guerra tanto en la pista como fuera de ella. El tenista español pidió que no se le diese tanta bola, porque lo único que se hacía era animarle a que siguiese por este camino. Un camino que le aleja de ser ese líder del nuevo orden que podía haber sido con una cabeza mejor amueblada.

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