París (enviado especial)

Son las 10 de la mañana y Rafael Nadal (Mallorca, España; 1986) aparece por el bar del hotel Meliá Paris Tour Eiffel vistiendo camiseta blanca, pantalón vaquero y zapatillas deportivas a juego. El número uno del mundo lleva en las manos un plato con dos barritas de pan tostadas que coloca sobre una barra, antes de sentarse con EL ESPAÑOL y otros dos medios el día después de proclamarse campeón de Roland Garros por undécima ocasión en su carrera y sumar 17 torneos del Grand Slam.

“Come, te esperamos”, le dice uno de los periodistas al balear. “Tranquilos, empecemos”, responde el tenista mientras le pega el primer bocado a su desayuno, que también será el último hasta que acabe la conversación, llena de preguntas que el mallorquín afronta a pecho descubierto antes de subirse en una furgoneta, marcharse al Centro Pompidou a estampar sus manos, cumpliendo así con su última obligación en París, y poniendo rumbo a Mallorca justo después. Allí, en su isla querida, Nadal descansará unos días para luego empezar a pensar en la preparación de Wimbledon, que comienza el próximo 2 de julio.

¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que usted sea consciente de lo que ha hecho?

Soy bastante consciente de todo lo que ocurre, pero tampoco me gusta mucho hablar de ello. Al final, no es a mí al que le corresponder hacerlo porque soy yo el que lo ha conseguido. No me resulta fácil hablar de mí mismo. 

En el tercer set de la final se le acalambró el dedo de la mano izquierda y en su banquillo se llevaron las manos a la cabeza. ¿Apareció el recuerdo de la lesión en la espalda de la final del Abierto de Australia de 2014?

No tuve tiempo de pensarlo. Estaba tratando de entender lo que me estaba sucediendo. Fue un susto. No tenía el partido ganado, pero sí muy avanzado, con el marcador favorable. Y la realidad es que de repente se me podía haber complicado muchísimo.

Nadal: "¿La duodécima? Ahora mismo no se puede pensar tan lejos"

¿No le presiona que se dé por hecho que tiene que ganar siempre que viene a París?

Tengo 32 años y la próxima vez que venga a jugar a París tendré 33. No se puede dar por hecho absolutamente nada en ningún momento de tu vida, pero menos cuando tienes una edad avanzada. Sinceramente, no le tengo ningún miedo a eso. Llevo mucho tiempo por aquí y todos los que estamos dentro del deporte sabemos la dificultad que conlleva ganar una vez. A partir de ahí… 

Cada año empiezas desde el principio al llegar a Roland Garros y encaras el torneo desde el día a día. Este año he aceptado todos las cosas que han ido ocurriendo en estas dos semanas. Aunque es verdad que el hecho de haber ganado muchas veces te da un puntito de tranquilidad en un momento dado, te puede ayudar.

Nadal, con los recogepelotas de Roland Garros tras ganar el título. Caroline Blumberg Efe

Hay un amigo que le compara con el Real Madrid: pase lo que pase siempre acaba ganando. 

Yo cuando estuve mal no gané. En 2015 tuve un mal año y perdí. En París no se gana jugando mal, no hay tanta diferencia en el tenis como para poder permitirte jugar mal y ganar. Para conseguir torneos de este calibre se necesita jugar bien. Quizás, hay partidos que uno puede manejar y sacar adelante sin estar al 100%, pero una final como la de ayer [por el domingo] no puedo ganarla sin jugar bien.

Hace 13 años de su primera Copa de los Mosqueteros, mucho tiempo. ¿Han cambiado sus rutinas?

Me ducho siempre en la misma ducha, en la última de la derecha del vestuario. También tengo la misma taquilla, la 159. Y… poco más. Vas introduciendo cosas. Lo que hago ahora no es lo mismo que hacía ocho años atrás. Muchas veces, llegaba al club 20 minutos antes, me ponía los vendajes en las manos, me movía un poquito y ya está. Ahora llego una hora antes, voy al gimnasio, hago un calentamiento más a conciencia… Las rutinas tienen que ir cambiando por imposición de las necesidades.

“A mí me gustaría volver a votar”. Con esa frase se expuso hace unos días, en mitad de Roland Garros.

Yo no me expuse.

Ha habido muchas críticas después de su opinión.

Sinceramente, yo no critiqué a nadie en ningún momento. Como siempre ocurre, cuando dices cosas hay gente a la que le gusta y gente a la que no le gusta. Mi declaración fue muy respetuosa. Ni exigí elecciones ni dije nada de todo eso. Simplemente, han pasado tantas cosas en estos últimos dos años en España que me gustaría volver a votar, pero no lo digo después de la moción de censura, lo digo antes. Han ocurrido tantísimas cosas que sería bueno que el pueblo pudiera decidir su futuro. 

Al final, yo soy un ciudadano español más, pero lo que digo sale en los medios de comunicación. ¿Que me lo puedo evitar y quedar como alguien que no tiene implicación? También, pero no me gusta. Soy un ciudadano más, que vive y se preocupa por su país. Y desde el respeto intento dar siempre mi opinión. Cuando dije eso lo hice con la máxima humildad y con el máximo respeto. Luego ha salido alguno diciendo algunas cosas que…

El tenis soporífero…

Yo no descalifiqué a nadie, cada uno según sus luces. Estamos en un país en el que las opiniones sin faltar deberían ser siempre respetadas. Su opinión no es una opinión, es un momento de…

¿Calentón?

De calentón o de no sé qué. Y entiendo que no le guste mi tenis, sin ninguna duda. No hay ningún problema con eso. Si le gustó decirlo, todo bien. Yo no tengo problemas. Nunca he pretendido gustarle a todo el mundo. Intento hacer las cosas de la mejor manera posible, trabajar cada día de la mejor manera posible y después intentar esforzarme al máximo. Al que no le guste… Yo no puedo hacer más. Intento ser correcto y creo que así lo he sido toda mi vida.

Al margen de lo que escribió en Twitter el diputado de Podemos, sus detractores también suelen atacarle por ese mismo lado. ¿Le duele que le llamen pasabolas?

Sinceramente no.

¿No se le remueve nada?

No voy a contestar de la gente que dice que soy un pasabolas. Realmente me importa un bledo, es una barbaridad. Sin faltar al respeto a nadie, quizás si lo dijera Wilander, McEnroe o gente del tenis… Estamos hablando de algo que es una barbaridad. Nadie en su sano juicio, sin que intervengan emociones contradictorias de por medio, puede decir tal barbaridad. Sinceramente, me río. 

¿Qué es esto de pasabolas? Es una frase hecha de los niños de 10 años. Y si eres pasabolas, pues eres pasabolas. Si te ha ganado es porque ha pasado una bola más que tú, es la realidad. ¿Qué es ser pasabolas? ¿Una descalificación? ¿Y al que solo saca y le dicen bombardero? ¿También es una descalificación? Esto es deporte. Dentro del buen hacer, el objetivo final es llegar de la manera que sea a tu máximo. Jugando muy agresivo, más defensivo, al contraataque o haciendo saque y red. La meta siempre es llegar a tu máxima opción de ganar.

Thiem y Nadal, tras la final de Roland Garros de este domingo. Charles Platiau Reuters

A los deportistas se les achaca no mirar alrededor, pero cuando lo hacen vienen los problemas, como en el caso de Gerard Piqué o en el suyo.

La situación de Gerard y la mía son un poco diferentes. No voy a entrar en eso. Es verdad que Gerard se implica mucho, a veces le gusta estar en los fregaos. A mí personalmente no me gusta estar en ningún fregao. Me limité a dar una simple opinión de un ciudadano español normal, no la di como el tenista Rafa Nadal, aunque lo sea. Ni reclamé ni exigí ni pedí nada. Solo dije que en España habían ocurrido muchísimas cosas. 

Dicho esto, creo que se está haciendo un Gobierno bueno, con Ministros importantes. Les deseo lo mejor para que nos conduzcan por el buen camino. Soy muy sincero en eso. Nunca he dicho mi tendencia política ni lo voy a hacer, pero que nadie tenga ninguna duda de que lo único que realmente me importa es que todos estemos de la mejor manera posible, sin importar quién gobierne. Cuantos menos problemas tengamos en nuestro país, mejor funcionará España. 

Habla del nuevo Gobierno. Màxim Huerta, Ministro de Cultura y Deporte, estuvo viendo la final en la grada y luego se acercó a darle la enhorabuena. 

De momento no puedo tener ninguna impresión porque solo pude agradecerle que viniera y él me felicitó por el título. Es muy poco tiempo, son dos minutos. Te haces una foto, saludas y poco más. No puedo tener ninguna impresión, pero bien, es cercano.

Lleva prácticamente sin parar desde principios del mes de abril, cuando jugó la eliminatoria de Copa Davis ante Alemania en Valencia. ¿Qué quiere hacer ahora?

Me gustaría pasar un poco de tiempo con la familia, estar más tranquilo. Me encanta el mar, pero más que ir a pescar me encantaría desaparecer un par de días en el mar. Me da tranquilidad bucear, mirar el fondo, mirar los peces… Cuando hace buen tiempo me paso dos, tres o cuatro horas buceando sin parar, y eso me saca del mundo, me deja sin pensar. Intento estar desconectado de la tensión, que llevo dos meses sin parar. Aunque he mirado las condiciones del mar para estos días en Mallorca y no están muy bien, así que tendré que buscar otras opciones.

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