Ningún otro tenista tiene 10 Roland Garros. Probablemente ningún otro sea capaz de conseguirlo en el futuro. Tampoco hay otro tenista con diez títulos en el Masters 1.000 de Roma o en el Conde de Godó. De hecho, nadie, nunca, jamás ha conseguido 10 títulos en un mismo torneo. Y, sin embargo, eso es lo de menos en el caso de Rafael Nadal. Su palmarés nada tiene que ver con su dedicación, su capacidad, su ejemplo para miles de españoles, su forma de pasear la bandera y el orgullo de sentirse español por el mundo. Eso sí es ser un grande de España.

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Precisamente por eso, porque Rafael Nadal ya es un grande de España de facto, son varios los cientos de españoles, seguramente miles en breve, que se han sumado a una petición en la plataforma Change.org para que Felipe VI conceda al tenista balear el título de Duque de Manacor, que llevaría asociada la condición de Grande de España.

Desde luego parece una petición justa, considerando la forma en que Nadal representa a España y pase nuestra bandera por todo el mundo, ganándose el respeto de todos tanto dentro como fuera de la pista. Sin embargo, que la petición llegué a buen puerto parece algo más complicado.

El gremio de deportistas no ha sido nunca uno de los más favorecidos a la hora de recibir este tipo de premios. De hecho, de los 55 títulos nobiliarios que concedió Juan Carlos I durante su reinado sólo dos fueron destinados a personas relacionadas con el mundo del deporte.

Uno de ellos fue Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) entre 1980 y 2001 y responsable máximo de que los Juegos Olímpicos de 1992 recalasen en Barcelona, quien fue premiado por el ahora monarca emérito con el Marquesado de Samaranch por su "eficaz dedicación al fomento del deporte y al entendimiento entre los pueblos".

El otro fue Vicente del Bosque, quien en 2011 recibió el título hereditario del Marquesado de Del Bosque por "la gran dedicación al deporte español y la contribución al fomento de los valores deportivos". Del Bosque es el responsable de darle continuidad al legado futbolístico de Luis Aragonés y convertir aquella selección campeona de Europa en 2008 en campeona del mundo por primera vez en 2010 y de nuevo reina de Europa en 2012.

Sin embargo, no parece que Rafael Nadal pueda convertir ese dúo en un trío. De hecho, desde la llegada de Felipe VI al trono en junio de 2014, el monarca ha decidido cerrar el grifo en lo que a títulos nobiliarios se refiere y no sólo no ha concedido ninguno en sus tres años al frente de la corona española, sino que su única acción al respecto ha sido la de retirar el título de Duquesa de Palma a la Infanta Cristina tras los diferentes escándalos de esta y de Iñaki Urdangarin.