Miami (enviado especial)

A los 20 años, Sara Sorribes superó el pasado lunes la barrera del top-100 (99 mundial) después de un buen Indian Wells, donde pasó la previa y ganó su partido de primera ronda. La española, que no pudo darle continuidad a ese buen momento en Miami (cedió en el encuentro que le daba acceso al cuadro final con la estadounidense Brengle), analizó en EL ESPAÑOL cómo ha llegado hasta el mejor momento de su carrera.

EL CAMINO

"No ha sido un camino muy largo, ha sido bonito. Obviamente, difícil, con momentos complicados, pero en general ha sido agradable. Es lo que quería de pequeña, el sueño por el que empiezo, por así decirlo. Lo he disfrutado. De mí no se ha hablado mucho, quizás por mi forma de ser. No uso mucho las redes sociales, no doy mucho pie a que eso pueda ocurrir. Y además creo que me ha llegado rápido, sobre todo mirando la edad que tienen las top-100 ahora mismo".

LA PRESIÓN

"Sabía que tenía buen entorno y que mi trabajo con mi entrenador, Jorge García, era bueno. Mi entorno nunca me puso presión, así que nunca la he sentido. Por esa parte estaba muy tranquila. Claro que ha habido momentos complicados. Recuerdo uno especialmente, justo al empezar con Jorge. Estaba 300 del mundo y venía de jugar varios torneos en Brasil. No ganaba, no ganaba y no ganaba. Y además no estaba jugando bien. Lo recuerdo porque no me encontraba, no sabía lo que quería dentro de la pista. Mis sensaciones eran feas y no saber tu identidad o lo que haces era muy complicado.

¿Qué pasa? Que competir con gente buena todas las semanas te hace ver los pasos que tienes que seguir para llegar. El cambio mental de saber lo que tengo que hacer ha ayudado mucho. He tenido que picar piedra hasta los 20 años que tengo, pero una de 25 habrá tenido que hacerlo cinco años más. La verdad es que tengo la suerte de que todo me ha ido muy bien, muy rodado. He tenido pocos momentos malos de verdad".

Sorribes, sacando durante el pasado Abierto de Australia. Mark Kolbe Getty Images

EVOLUCIÓN

"He mejorado bastante físicamente, mi cuerpo ha cambiado a mejor para poder competir más semanas y con una intensidad mucho más alta. Lógicamente, en la juventud el cuerpo experimenta cambios, pero también depende de lo que te cuides. Yo no he sido una persona que salga de fiesta o cosas similares, pero considero que me podría haber cuidado más en otros aspectos. Me llegó el momento de madurar en esa faceta y lo hice. Ahora trabajo con un nutricionista, tengo todo más controlado, llevo más al día las vitaminas, los análisis. Parece que no importa, pero importan mucho.

Luego, ha habido otros cambios. He hecho cambios de empuñadura, de gestos, de ir más hacia delante para coger la pelota en trayectoria ascendente, de mis apoyos para no caer detrás, de tener un ritmo de pies mejor… Va todo asociado a jugar más rápido y creo que poco a poco lo estoy consiguiendo".

SACRIFICIO

"A mí siempre me ha gustado esto, era mi sueño desde pequeña. Me encantaba el tenis, pasar horas en la pista y competir. Agradezco mucho el entorno que tengo, las amigas que tengo. Me han entendido a la perfección y han respondido con una buena cara siempre. Me voy a casa este miércoles e igual iré a cenar con mis padres y celebraré algo, pero tampoco demasiado. Hoy estaba hablando con una amiga y me ha dicho: '¡Sara, ya eres alguien!'. Me ha hecho mucha gracia. Lo celebraré con mis amigas y con mi familia".

¿CAMBIOS AL SER TOP-100?

"Sinceramente, no me cambia nada ser top-100. De ser la 98 a la 102 no hay una diferencia abismal. Es romper la barrera del 100, pero yo me siento igual. Es como cuando cumples 18 años. Los pasos ahora son seguir mejorando, llevar una buena línea de juego. El otro día, contra Brengle aquí en Miami, pensé más en ella que en mí y no fui capaz de dar lo mejor. No estoy contenta con ese partido y lo que me toca es cambiarlo para que todo lo que me viene sea diferente".

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