Dubái

Nada más superar las semifinales del torneo de Dubái, Fernando Verdasco (7-5, 5-7 y 6-1 a Robin Haase) se puso a pensar en Andy Murray (7-5 y 6-1 al francés Lucas Pouille), el número uno del mundo y su rival este sábado por el título de campeón. Tras una semana ilusionante, construida con victorias de peso (Roberto Bautista o Gael Monfils) y por ahora rematada con su primera final en pista rápida desde 2011 (San José), el español afronta la pelea del trofeo teniendo presente a lo que se enfrenta.

Verdasco ha jugado 13 partidos contra Murray y, aunque la mayoría fueron a cara de perro, sólo ha ganado uno: los octavos de final del Abierto de Australia 2009, cuando ofreció la mejor versión que se le recuerda en toda su carrera, la misma que persigue ahora para volver a tumbar al británico y levantar la copa en Dubái.

“Todo aquel torneo jugué a un nivel altísimo y está claro que es el mejor nivel que he llegado a dar nunca, quizás con algunas otras semanas puntuales de mi carrera”, reconoció a este periódico el madrileño. “Alto, pero sobre todo constante. No sirve de mucho tener un día en el que logres bordar el tenis si luego tienes otros nueve malísimos”, prosiguió Verdasco.

Durante aquellas dos semanas en Melbourne, atropelló a sus tres primeros contrarios (cedió sólo 12 juegos hasta octavos), derrotó luego a Murray, al francés Tsonga y cayó en semifinales con Rafael Nadal en un memorable pulso de 5h14m. “Andy es el número uno del mundo ahora mismo. ¿Qué puedo decir de él? Ayer (por el jueves) contra Kohlschreiber… No tiene siete vidas, tiene 700 vidas y por eso es el mejor jugador del mundo”, dijo Verdasco, recordando los siete puntos de partido a los que sobrevivió el británico en cuartos de final. “Le he ganado sólo una vez y ojalá que mañana (por el sábado) pueda hacerlo de nuevo”.

Fernando Verdasco celebra su victoria ante Haase. STRINGER EFE

Antes de Murray, la prueba de Haase. En semifinales, durante un partido mil veces cambiante, el español tuvo una tolerancia bastante alta al sufrimiento, algo que necesitará seguro en la final. Verdasco le dio la vuelta a la primera manga tras empezar perdiéndola (1-3), recuperó otra desventaja en la segunda (1-4, aunque la terminó perdiendo) y se repuso en la tercera para llevarse por delante a su rival, pese a que la inercia ganadora le pertenecía al holandés después de asestarle un golpe moral al empatar el duelo.

“He luchado y luchado”, aseguró el número 35 del mundo, que aunque pierda este sábado sumará 300 puntos para volver a estar entre los 30 mejores (28) el próximo lunes. “Lo importante ha sido que he sabido mantenerme mentalmente en el partido después de perder el segundo set, incluso he tratado de ser más agresivo con todo lo que eso conlleva”, siguió el madrileño.

“Esto me va a servir para dar un buen salto en el ránking y espero que sea también una buena inyección de energía y motivación”, avisó. “La motivación es una de las claves para seguir ahí. Te mantiene con ganas de despertarte cada mañana para ir a entrenar, para mejorar, para ganar partidos… Sin eso no tienes nada”, insistió. “Es el primer paso para permanecer en el circuito con esta edad y la clave para seguir peleando por nuevos objetivos”.

Con 33 años, Verdasco tiene una buena fuente de motivación y una misión clara el sábado: perseguir su estela de 2009. Eso no es nada fácil. Hace casi una década, el español jugó a un nivel extraterrestre para vencer a Murray, el mejor jugador del mundo e históricamente una bestia negra para el español.

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