Rufea (Lleida)

La que iba a ser la primera comparecencia conjunta de los hermanos Márquez tras el salto de Álex a MotoGP de la mano del Repsol Honda, donde compartirá equipo con su hermano en 2020, se ha convertido en una puesta en escena en solitario del debutante en la clase reina. La repentina operación de Marc, que este miércoles pasó por el quirófano para solventar los problemas de subluxación que arrastraba en su hombro derecho, ha convertido al pequeño de los hermanos en el anfitrión de la quinta edición del Allianz Junior Motor Camp, un campus que se celebra cada año en el circuito de Rufea (Lleida) y donde durante tres días 20 niños de edades comprendidas entre los 10 y los 13 años reciben formación off road y, lo que es más importante, aprenden disciplina y compañerismo fuera de la pista.

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“Este es el punto de partida de mis vacaciones y me siento otra vez como un niño. Es das consejos a los niños sientes responsabilidad y piensas ‘¿Y si me estoy equivocando?’. A los niños no les preocupa nada y hay que calmarlos porque no ven riesgos en ninguna curva. Les digo que sigan una línea para poder hacer el salto y en la primera vuelta ya lo hacen. Asimilan todo lo que pueden”, ha explicado el vigente campeón de mundo de Moto2, que en las últimas dos semanas ha visto como su futuro profesional cambiaba de la noche al día.

Álex Márquez, durante un entrenamiento en el Allianz Junior Motor Camp.

“Parece que el título sea cosa del año pasado. Mi decisión era seguir en Moto2 pero al final, con la inesperada retirada de Lorenzo, vino todo de golpe. El domingo, después de la carrera, me enteré de todo. Era una oportunidad increíble para mí y había que aprovecharla. Mi idea era seguir un año más en Moto2, pero en verano ya dije que me sentía preparado para dar el salto a MotoGP. Estoy preparado para este reto, que no es fácil. Estoy dispuesto a dar todo lo que tenga en mis manos para que salga bien”, valora Álex Márquez tras disfrutar de dos jornadas de test en Valencia y otras dos en Jerez.

Los test han ido mejor de lo esperado, pero no es hora de mirar los tiempos. En Jerez tuve la oportunidad de comenzar a trabajar con mi equipo y me sentí muy bien. De entrada, las sensaciones me las esperaba mucho peor porque la Honda es una moto pequeña. Quedan muchos aspectos por pulir y me falta confianza en el tren delantero, uno de los puntos críticos de esta moto”, concede el rookie en MotoGP que, hasta que no concluya la pretemporada, no se pondrá objetivos de cara a 2020.

Marc Márquez, en la habitación del Hospital Universitario Dexeus, tras ser operado del hombro derecho.

Si a Marc Márquez le espera por delante otro invierno durísimo, en el que tendrá que emplearse a fondo para recuperar su hombro derecho antes del primer test en Sepang (desde el 7 al 9 de febrero), el de Álex Márquez no va a ser menos. Sin compañero de entrenamientos, el debutante en MotoGP se aplicará a fondo con Genís Cuadros, su preparador físico, para aumentar sus niveles de fuerza y masa muscular con el objetivo de domar la Honda RC213V y llegar a la categoría reina en las condiciones físicas más óptimas posibles.