Ser hijo de un campeón del mundo de Fórmula 1 marca mucho para un hijo que ha dedicado toda su vida a seguir los pasos de de su padre. Nico Rosberg representa al hijo bueno de la Fórmula 1. Guapo, políglota, siempre educado, políticamente correcto y del lado de la FIA y sus propuestas. Su personalidad está tan bien pulida que al gran jefe de la categoría no le seduce para nada y si por Bernie Ecclestone fuera nunca hubiera sido Campeón del Mundo.



Coches vs Tenis, la velocidad lo sedujo



Nico Rosberg comenzó su andadura sobre las cuatro ruedas en el karting donde con tan sólo seis años comenzó a madurar sus habilidades al volante sobre las pistas que rodean el principado de Mónaco.



La vida de Rosberg está marcada por la comodidad que la vida desahogada de Mónaco proporciona. Entre lujos y bambalinas, la personalidad del piloto alemán no ha sufrido el impacto negativo de quien crece en un entorno privilegiado, al contrario.



Otros pilotos del paddock como Lewis Hamilton, su gran rival en los últimos cuatro años, procede de una familia más modesta y aún así despliega un estilo de vida lleno de ostentaciones, desde su peculiar avión privado hasta su perro Roscoe a quien ha congelado su semen para garantizar camadas perfectas en un futuro.



La cara opuesta de Hamilton viene representada sin duda por Nico Rosberg. Casado con su amiga de la infancia tienen una hija de Alaϊa Rosberg que en agosto cumplió su primer año. El piloto alemán lleva una vida ‘normal’ teniendo en cuenta el mundo en el que vive.



En las redes sociales no presume de logros ni muestra la opulencia que otorga el estatus de gran estrella de la Fórmula 1, lo que decepciona a Bernie Ecclestone, que busca protagonistas provocativos para vender mejor su producto.



El nuevo campeón se caracteriza por ser más cerebral que pasional, las emociones no toman nunca el control de sus acciones y cuando la suerte no sonríe o el contacto en pista se vuelve duro y polémico, no explota frente a los medios llenando de titulares las portadas. Nico Rosberg no se sale del guión con facilidad, representa al empleado leal a su empresa que trabaja ética y duramente.



El piloto alemán afincado en Mónaco pasó su infancia entre el karting y el tenis hasta que las cuatro ruedas se convirtieron en su pasión a tiempo completo. Durante esta época, el destino le cruzó con quien terminaría siendo su peor pesadilla. La rivalidad con Lewis Hamilton no es nueva, ya en el año 2000 fue pareja de vivencias en el campeonato europeo y mundial de karting.



Su debut sobre un monoplaza se produjo en 2002, cuando demostró que su valía no residía en su apellido sino en su talento al volante. Tras nueve victorias en la Formula ADAC se hizo con el campeonato lo que le valió la oportunidad de probar un Fórmula 1 de verdad gracias al ojo avizor de Frank Williams.



El piloto más joven en probar un Fórmula 1



Nico Rosberg fue el piloto más joven en realizar un test a bordo de un monoplaza de la máxima categoría a sus 17 años a bordo de un BMW Williams. La novatada impresionó a los jefes del equipo que comprobaron su valía un año más tarde en Jerez de la Frontera y en Montmeló en enero de 2014.



Entre los test de Fórmula 1, sus dotes como piloto se iban puliendo inicialmente en la Fórmula 3 Euroseries en el equipo de su padre. Posteriormente Nico Rosberg tomó un decisión importante al declinar la posibilidad de participar en un curso de ingeniería en el Imperial College de Londres para concentrar sus esfuerzos en la GP2 la nueva categoría creada por la FIA en 2005.



De la mano del equipo ATR Grand Prix, el alemán se proclamó primer campeón de la nueva serie firmando el paso a la categoría soñada, pasando de ser piloto probador de Williams a titular del equipo de Fórmula 1 en 2006.



En su segunda carrera como piloto de F1, logró sorprender a pesos pesados como Fernando Alonso y Michael Schumacher al clasificarse tercero en el GP de Malaysia. No obstante, este buen resultado, su primera temporada fue dura y complicada.



Su primer podio lo conseguiría dos años más tarde en Australia 2008, hecho que logró repetir en Singapore subiendo al segundo escalón en una temporada donde el FW-30 era un coche que no pudo pasar de la octava posición del campeonato de constructores.



La apuesta de Mercedes bajo la tutela de Michael Schumacher



El año que cambió el rumbo de la carrera del nuevo campeón fue 2010, cuando fichó por Mercedes su actual equipo. El gigante alemán regresaba a la Fórmula 1 con gran ambición apostando por un gran equipo dirigido por uno de los grandes del paddock como Ross Brawn, quien había ganado sendos mundiales en 2009.

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Mercedes desembarcaba en la máxima categoría de la mano del heptacampeón Michael Schumacher y Nico Rosberg. A muchos el peso de estos nombres llenos de títulos y grandes éxitos podrían impresionar en exceso, pero Nico Rosberg demostró a sus nuevos jefes su valía finalizando séptimo con 142 puntos, el doble que Schumacher, el año de la agónica lucha a muerte entre Vettel y Alonso en Abu Dhabi.



En 2012, Nico Rosberg por fin supo lo que se siente al ser el piloto más rápido de la tierra tras conseguir su primera pole position culminando un inolvidable sábado de clasificación con la primera victoria de su carrera y de su equipo en el GP de China.



De nuevo con su viejo rival Lewis Hamilton



La realidad del equipo Mercedes crecía temporada a temporada y Lewis Hamilton no quiso perder la oportunidad de apuntarse a un proyecto ganador que se adelantó a todos los equipos a la hora de preparar su proyecto para la nueva Formula 1 híbrida.



Desde 2013, Hamilton y Rosberg volvían a encontrarse en la pista como ya ocurrió durante su infancia. La llegada de la Fórmula 1 actual dictó una supremacía de las balas de plata que el británico supo aprovechar aplastando a su compañero hasta que el año pasado los números le otorgaron el mundial a tres carreras del final de temporada.



Durante el final del Mundial 2015, México, Brasil y Abu Dhabi fueron carreras donde Hamilton no opuso la más mínima resistencia mientras Nico Rosberg brillaba quizás demasiado tarde.

Pero el final de la temporada 2015 tuvo un resultado que Hamilton no podía anticipar. Rosberg marco pole y victoria en los tres últimos Grandes Premios anticipando la rabia y la determinación con la que inauguró la presente temporada.

La racha de finales de 2015 se extendió en el arranque de la temporada, donde las cuatro primeras carreras fueron un recital de Nico Rosberg, Lewis Hamilton no despertó hasta Mónaco, demasiado tarde para enfrentarse a la realidad de un compañero al que no aplastó en 2015.



Cuando Hamilton quiso reaccionar el nuevo y flamante campeón contaba con siete victorias consecutivas. El alemán por fin se había creído capaz de batir a la bestia que se interponía en su sueño de igualar a su padre al inscribir de nuevo el apellido Rosberg en el álbum de oro de la Fórmula 1.

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