"Creo que no estábamos preparados", así de claro ha sido Zak Brown, CEO de McLaren, tras la debacle vivida en la Indycar que impidió a Fernando Alonso clasificarse para las 500 Millas de Indianápolis el pasado domingo. En declaraciones a la Agencia AP, el máximo dirigente de la escudería británica reconoce que no estuvieron a la altura: "No merecíamos estar en la carrera y es nuestra culpa. Nos derrotamos a nosotros mismos". 

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El sueño de Fernando Alonso de conquistar la Triple Corona ha acabado en pesadilla. El rendimiento del McLaren ha estado lejos de cualquier equipo competitivo de la IndyCar y se ha parecido más al de su hermano mayor en la Fórmula 1 los últimos cuatro años.

Los problemas han sido continuos desde que pusieron el coche en pista durante los test en el oval de Texas. La asociación con Carlin, un equipo de reciente creación en la Indy pero con mucho prestigio en diferentes competiciones y categorías del automovilismo europeo, y la mala gestión de los innumerables recursos aportados por los de Woking para que el proyecto conquistara la cima han sido claves en el fracaso.

Fernando Alonso durante los entrenamientos de las 500 Millas de Indianápolis Foto: Twitter (@McLarenIndy)

Carlin, sobrepasado

Carlin corre en el campeonato de la IndyCar con dos coches. Para la Indy 500 asumieron un acuerdo con McLaren para poner en pista un tercer coche, el que dirigiría el equipo de Woking y pilotaría Fernando Alonso. El reto tecnológico y de recursos para una de las consideradas rookies en la Indy era máximo pero se convirtió en casi imposible cuando decidieron poner un cuarto coche en pista.

"Estaba claro que no eran capaces de correr tres autos y servirnos", según Brown. El resultado da la razón a esta teoría. Los tres coches eliminados de participar en las 500 Millas de Indianápolis fueron de Carlin, dos propios y el McLaren.

La falta de recursos y lo sobrepasados que estuvieron en la escudería británica se demostró el martes pasado cuando Fernando Alonso chocó contra el muro durante unos entrenamientos libres y destrozó el McLaren

McLaren no disponía de un 'muleto', un coche de recambio en el circuito de Indianápolis porque este vehículo se encontraba en un taller de pintura a 30 minutos del Motor Speedway. ¿El motivo? Carlin había pintado la carrocería de un color equivocado y McLaren exigía, desde hacía un mes, que tuviera su emblemático naranja papaya que también utiliza en la Fórmula 1.

Los problemas con el coche y la pintura obligaron a Alonso a estar parado el resto de la jornada del martes y todo el miércoles, demasiado tiempo perdido para un equipo que no era capaz de encontrar los reglajes correctos y que necesitaba rodar en pista para dar con ellos. El piloto español no fue el único durante esta semana que sufrió un accidente. Por ejemplo, James Hinchcliffe se estrelló en la calificación del sábado y regresó a la pista con un coche nuevo esa misma tarde.

La Fórmula 1, prioritaria

Aunque McLaren aterrizó como un novato esta temporada en Indianápolis, los recursos que dedicaron al proyecto se parecían más a los de los equipos punteros. Aunque la gestión del programa se ha demostrado ineficaz.

El proyecto comenzó encabezándolo el propio Zak Brown, con experiencia en EEUU (tiene un equipo en el campeonato estadounidense de resistencia con el que el propio Alonso corrió por primera vez las 24 Horas de Daytona) pero acabó pasando a manos de Gil de Ferran, un exganador de la Indy 500 que supervisó el programa desde ese momento.

Tras dejar en manos de Gil de Ferran el proyecto Indy, Brown se centró en la reestructuración que estaban llevando a cabo en el equipo de Fórmula 1. "Debería haber estado más cerca de Indy, pero nunca podía comprometer la F1", ha reconocido el CEO de McLaren que asegura estar "enojado" consigo mismo porque se sentía "incómodo hasta la primera prueba" y debió haber seguido su "instinto" para involucrarse más.

Carlos Sainz, Zak Brown y Fernando Alonso

Como ejemplo de la falta de coordinación y previsión en el equipo de la Indy, Brown explica como antes del primer test McLaren no tenía el volante oficial para el coche. "Nuestro volante no se hizo a tiempo, eso es solo falta de preparación y habilidades de organización de gestión de proyectos", asegura.

Fallos de estrategia

En una competición en la que todos los coches cuentan con el mismo chasis y solo hay dos fabricantes de motores, la gestión de la puesta a punto del monoplaza es decisiva. Más aún cuando la clasificación se decide tras cuatro vueltas al óvalo y obteniendo la velocidad media de las mismas.

En este tiempo, Alonso y el resto de pilotos superan los 360 km/h de media y no tocan el freno en ningún momento. El piloto solo cuenta con el volante para gestionar el coche y colocarlo en la trazada adecuada: cerca del muro para aprovechar toda la pista pero sin llegar a tocar.

McLaren, con el apoyo de Carlin, no fue capaz de encontrar el equilibrio de su coche. Alonso se quejó de subviraje, algo que le obligaba a corregir con el volante la trazada del coche. Para colmo de males, el sensor de los neumáticos no detectó un pinchazo antes de que el piloto español saliera a pista en su primer intento de clasificación el sábado.

Fernando Alonso, en las 500 millas de Indianápolis. Foto: Twitter (@IMS)

La lista de errores del equipo de Woking se acumuló durante toda la semana. Uno de los últimos es el mejor ejemplo del nerviosismo que había en McLaren y la improvisación en muchos momentos dominó las decisiones estratégicas. Los mecánicos se olvidaron de convertir las pulgadas a centímetros en los regles que pusieron al coche 66 en los primeros entrenamientos del domingo.

El error de conversión al sistema métrico decimal no fue una anécdota. El monoplaza raspó contra el asfalto del oval y provocó varias destrozos en el fondo del coche durante su primera vuelta. Alonso solo pudo rodar cinco vueltas más antes de que la lluvia obligara a finalizar con la última sesión de entrenamientos antes de la decisiva clasificación por los últimos tres puestos de la parrilla.

La falta de acierto con los reglajes fue tal que McLaren montó una configuración radicalmente nueva para la decisiva sesión de clasificación. "Salimos con un experimento que hicimos de la noche a la mañana. Salimos sin saber qué haría el coche en la primera curva", explicó Fernando Alonso.

La decisión de cambiarlo todo en el último momento como medida desesperada para lograr clasificarse para la carrera de la Indy 500 ha sido confirma por el propio Zak Brown. "Gil y yo fuimos a la autocaravana y le dijimos a Alonso: 'Vamos a intentar esto, pero esto podría ir bien o mal". ¿Estás cómodo?. Y Fernando dijo: 'Vamos por ello'", explica el CEO de McLaren.

La nueva configuración, que contó con la asistencia de otros equipos de la parrilla, supuso un paso adelante del McLaren, pero no lo necesario. En las cuatro vueltas de clasificación de Fernando Alonso el domingo se ve una conducción y un comportamiento del coche mucho más suave pero Kyle Kaiser, de 23 años y piloto del Juncos Racing, acabó con las opciones del español en la última vuelta de la clasificación.

Las consecuencias del fracaso

Por el momento, el futuro de McLaren Indy está en el aire. Los de Woking nunca confirmaron si tras esta edición de la Indy 500 el proyecto continuaría de cara a la siguiente edición de la carrera en el oval de Indianápolis en 2020, si se ampliaría de cara a competir una temporada completa en la IndyCar o si pondría punto final.

Brown ha sido claro tras el fracaso de Indianápolis: "Siento una obligación con los fanáticos y patrocinadores, los decepcionamos. No cumplimos nuestra promesa y creo que necesitan algo más que una disculpa". El CEO de McLaren además ha dejado claro que se buscará a los culpables del fracaso.

El coche de McLaren para la Indy 500 de 2019

"Habrá repercusiones para aquellos que no merecen trabajar para un gran equipo como McLaren. Veremos lo que aprendimos aquí y la lista es de una milla de largo. Espero que la gente aprecie que lo hacemos, somos corredores, y Alonso es una estrella y no nos rendimos. Queremos volver", ha asegurado Brown sin poner fecha a ese regreso de McLaren a la IndyCar.

Robert Fernley, que llegó al proyecto Indy de McLaren el pasado mes de noviembre tras dejar Force India, ha sido la primera cabeza en caer. Su contrato se limitaba a la participación de la escudería en las 500 Millas de Indianápolis, tal y como él mismo ha explicado, pero dentro de Woking le ven como uno de los culpables de la falta de coordinación todos estos meses.

A la espera de conocer la decisión de cara al futuro de la otra parte de la ecuación, Alonso, McLaren continúa con la purga y confía en que el español siga junto a ellos. "Nuestro contrato con Fernando va más allá de las 500 Millas de Indianápolis. Esa es nuestra última carrera programada y creo que simplemente vamos a ver cómo va y qué más ocurre con McLaren Racing. Una vez que veamos los anuncios del WEC y de la IndyCar, estudiaremos nuestro futuro juntos”, aseguraba Brown antes de la clasificación de la Indy 500.

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