Llegó la hora. Fernando Alonso afronta uno de los momentos clave en su carrera para conquistar la tercera corona. Este sábado, el asturiano disputará la primera gran prueba de fuego en las 500 Millas de Indianápolis.

A pesar de que la carrera se celebra el domingo 26 de mayo, la tradición de esta emblemática prueba fija la clasificación una semana antes: este sábado 18 de mayo se conocerá el orden de salida de los pilotos.

Los test que se están disputando esta semana sobre el óvalo de Indianápolis han dejado una triste realidad para Alonso. El McLaren 66 no está al ritmo de los primeros coches y, para más complicaciones, el asturiano sufrió un duro accidente este miércoles que acabó con todos los planes estratégicos de la escudería británica para ese día.

El gran cambio de la presencia de Fernando Alonso en las 500 Millas este año con respecto a su participación en 2017 es que esta vez no cuenta con el apoyo de la escudería Andretti AutoSport, una de las punteras en la IndyCar. En su lugar, McLaren ha puesto al servicio del piloto español todo un organigrama propio que se apoya en la escudería Carlin, también británica y que lleva varios años intentando lograr una posición de cabeza en las Indy Series.

Fernando Alonso durante los entrenamientos de las 500 Millas de Indianápolis Foto: Twitter (@McLarenIndy)

Momento clave pero no definitivo

Al contrario que en la Fórmula 1, en la IndyCar el diseño del chasis de los monoplazas es único. La firma Dallara se encarga de ello y de diseñar el kit aerodinámico. La diferencia está bajo el monocasco. Unos coches se impulsan con un motor Chevrolet, como el McLaren de Alonso, y otros con uno Honda. El mayor trabajo está en el box a la hora de saber poner a punto todo el vehículo. Es aquí donde los de Woking quieren marcar la diferencia en el Motor Speedway de Indianápolis.

Los entrenamientos previos de esta semana y la que viene deben servir a Alonso para poner a punto al McLaren. El español cuenta con el hándicap de no tener un compañero de equipo con el que comparar telemetrías y relajes, pero si en algo siempre ha destacado el dos veces campeón del mundo es lograr exprimir sus coches al máximo posible.

La temprana clasificación de las 500 Millas de Indianápolis no favorece a un Alonso que trabaja aún en encontrar el ritmo con su McLaren. Lo positivo para el asturiano es que una mala posición en parrilla es aceptable si logra tener un buen ritmo de carrera, algo decisivo para la definitiva carrera del domingo 26.

El tráfico es uno de los grandes inconvenientes en una prueba y, pase lo que pase este fin de semana, la próxima con los últimos test serán realmente claves. Evitar errores como los del martes pasado que impidieron rodar durante dos días son cosas que Alonso no se puede permitir si quiere competir de verdad por algo grande en las 500 Millas.

Fernando Alonso durante los entrenamientos de las 500 Millas de Indianápolis Foto: Twitter (@McLarenIndy)

La pole no otorga más opciones de ganar que otras posiciones pero evitar la zona trasera del pelotón facilitará la tarea del McLaren. En 2017, salió quinto y pudo evitar rodar en medio del pelotón, sobre todo al inicio de la carrera, las banderas amarillas y los Safety Car hacen girar durante la prueba las posiciones y las opciones de los pilotos.

Una clasificación diferente a todas

En las 500 Millas de Indianápolis todo es diferente. La emblemática carrera de la IndyCar cuenta con todo un calendario que hace de los días previos a la carrera una montaña rusa de emociones.

La clasificación arranca el sábado. Los participantes tendrán hasta siete horas para rodar sobre el óvalo de Indianápolis y fijar su mejor tiempo, la marca se fija con el promedio de cuatro vueltas consecutivas. Al finalizar la jornada del sábado se forman dos grupos: los nuevo coches más rápidos y el resto. 

Fernando Alonso durante los entrenamientos de las 500 Millas de Indianápolis Foto: Twitter (@McLarenIndy)

Los nueve primeros disputarán el domingo una competición entre ellos para definir el orden de las nueve primeras posiciones. Los pilotos saltarán a pista solos y en orden inverso al resultado del sábado, es decir, el piloto más rápido saldrá el noveno el domingo y conocerá los tiempos de sus rivales. Para el resto de pilotos, los que hayan quedado del décimo en adelante el sábado, se borrarán sus tiempos y tendrán que volver a fijar una nueva marca. 

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