Dieciocho años después de que Fernando Alonso debutara en la Fórmula 1 a los mandos de un Minardi, el Gran Circo arranca una temporada con el asturiano a casi 16.000 kilómetros de distancia y con la cabeza centrada en el Toyota TS050 HYBRID con el que compite en el Mundial de Resistencia (WEC).

Alonso vuelve a pilotar para la firma nipona tres meses después de la última prueba del mundial celebrada en Shanghai. La cita china estuvo protagonizada por un tremendo aguacero y por una polémica decisión del equipo, que condicionaron las opciones de victoria del coche en el que conducía el español.

Entre aquella cita y la que se disputará este fin de semana en Sebring (Florida, EEUU), el dos veces campeón de Fórmula 1 ha tenido tiempo para cosechar más éxitos en la resistencia, aunque en este caso en la competición estadounidense. El español se alzó con la victoria en las 24 Horas de Daytona a finales de enero.

Además, Alonso ha seguido muy de cerca la puesta a punto del McLaren durante los test invernales de la F1 celebrados en el circuito de Montmeló. La escudería británica ha sido una de las grandes sorpresas y parece haber encontrar el rumbo tras cuatro años marcados por los fallos mecánicos y de diseño.

Un 2019 repleto de retos

Sebring será el segundo fin de semana 'en rojo' en este año en el calendario personal de Alonso. El asturiano ha superado con nota la primera gran cita: las 24 Horas de Daytona del campeonato estadounidense de resistencia. Magic vuelve a Estados Unidos, y también a Florida, con el objetivo de subirse a lo más alto del podium, para cosechar otra victoria en el WEC y dar un golpe al Mundial.

Alonso, segundo en las Seis Horas de Shanghái James Moy Agencia EFE

Cuando acaben las 1.000 Millas de Sebring, Alonso tendrá por delante tres pruebas más en el inédito calendario de competiciones que el español ha diseñado para este 2019. Las 6 Horas de Spa, el 4 de mayo, serán la gran antesala de los dos grandes objetivos este año: las 24 Horas de Le Mans y las 500 Millas de Indianápolis.

Volver a ganar la cita francesa y lograr la ansiada prueba de la Indy500 daría a Fernando Alonso un hueco en la historia del automovilismo. Lo que vendrá después del asalto a la triple corona entre mayo y junio solo lo sabe él.

El asturiano ha dejado la puerta abierta a la Fórmula 1 en 2020 y su compromiso con McLaren sigue vigente. No sería de extrañar que Magic volviera a Woking, en un papel de asesor entre pilotos e ingenieros, si logra la triple corona y el equipo continúa con su tendencia al alza.

Carlos Sainz, Zak Brown y Fernando Alonso

McLaren: día 1 de un nuevo año 0

Aunque la cabeza de Alonso vaya a estar centrada en lograr la victoria en Sebring, seguro que el asturiano sigue con atención lo que pasa en Melbourne. El Gran Premio de Australia, el primero de la temporada de Fórmula 1, será la gran prueba de juego para McLaren en una temporada clave.

Los de Woking han destacado en los test invernales. Tanto Carlos Sainz como Lando Norris han podido exprimir el MCL34 como nunca antes en las cuatro pretemporadas anteriores. La fiabilidad parece ser uno de los puntos fuertes del nuevo monoplaza, algo que hasta ahora era inimaginable. Además, y aunque en test no sea determinante, los tiempos por vuelta sitúan a McLaren entre los mejores del pelotón medio.

Lo que parece no cambiar en la Fórmula 1 es que Mercedes y Ferrari siguen uno o dos pasos por delante del resto. Tras ellos Red Bull se presenta como la gran incógnita antes de llegar a Australia. La alianza con Honda hace dudar de si serán tan rápidos y fiables como para competir con las escuderías germana e italiana.

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