Diez años en el karting y sendas temporadas en la Fórmula Nissan y la Fórmula 3.000 fueron la carta de presentación de Fernando Alonso a su llegada a la Fórmula 1. El asturiano había soñado toda su vida con ser uno de los elegidos del Gran Circo y en 2001 por fin lo logró.

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La historia de amor entre Fernando Alonso y la Fórmula 1 cumple con todas las claves de un clásico guion de Hollywood. Desenfreno, pasión, celos, rupturas y reconciliaciones, un círculo que de tanto repetirse ha acabado desgastando la relación hasta romperla. Alonso cuenta los días para alejarse del campeonato en el que siempre soñó estar y la F1 no parece preocupada por la ruptura.

McLaren, la gota que colma el vaso

Cuando el 14 de agosto de este año Fernando Alonso anunció, a través de sus redes sociales, que no correría la temporada 2019 de Fórmula 1, todos miraron y culparon a McLaren de la decisión. La realidad es que la brecha que ha roto la relación entre el piloto y el Mundial viene de más atrás, antes incluso de su regreso a Woking.

Fernando Alonso en su box en Bahrain. SRDJAN SUKI EFE

Entre el 2004 y el 2007, Alonso vivió sus mejores momentos en la F1. El cuarto puesto en el Mundial de 2004, los dos títulos de 2005 y 2006 y el tercer puesto en el campeonato de 2007, que bien podría haber sido otro título más que sumar al palmarés del asturiano, son seguramente su mejores momentos.

La llegada a Ferrari en 2010, previo paso por dos años de transición en Renault, dio como resultado una mezcla de emoción y frustración, el germen del desamor entre Alonso y la Fórmula 1. El piloto español pasó cinco temporadas en la escudería italiana a la sombra del dominio tecnológico de Red Bull. Por más que lo intentó la factoría del cavallino el asturiano tocó techo con tres subcampeonatos.

Los continuos cambios en la reglamentación de la Fórmula 1 en la última década han marcado la historia del campeonato. Es justo decir que igual que le ha perjudicado en unos momentos, Alonso se ha visto beneficiado en otros. Tanto en 2005 como en 2006, la superioridad de Renault no solo estaba en las manos del piloto español sino en sus neumáticos. Michelin compartía parrilla en aquel entonces con Bridgestone y su superioridad técnica y la adaptación al monoplaza de la escudería francesa fueron claves en ambos títulos.

El problema es que fuera de esos años, Alonso defiende que con otras reglas los resultados hubieran sido diferentes. Las críticas a que la Fórmula 1 de que cada vez es más aburrida porque la diferencia se marca más en los muros y en los boxes que sobre la pista llegan desde hace años desde muchos frentes diferentes.

Gran Premio de Japón DIEGO AZUBEL Agencia EFE

Alonso se quita la careta

Las cuatro temporadas que Alonso lleva en su segunda etapa en McLaren son el ejemplo de todas las frustraciones del asturiano. Problemas técnicos, falta de presupuesto y sanciones de todo tipo que le han lastrado la competitividad. La suma de uno de los mejores pilotos de la parrilla y una de las escuderías más históricas han dado como resultado un proyecto digno de un equipo recién nacido.

Alonso está cansado de nada cambie en la Fórmula 1 y que las reclamaciones de los pilotos para hacer más espectaculares las carreras no sean escuchadas. Como en toda historia de amor los celos han sido clave en la ruptura de la pareja que formaban Fernando y la F1. El asturiano rompió todos los moldes dejando de correr el emblemático Gran Premio de Mónaco 2017 para ir a disputar las 500 Millas de Indianápolis.

El Gran Circo siempre ha pecado de cierta superioridad y tanto entre pilotos como entre los organizadores entendieron el movimiento de Alonso como una infidelidad difícil de olvidar, más aún cuando en 2018 aceptó el reto de Toyota de correr el Mundial de Resistencia (WEC).

Desde que anunciara que no correría en Fórmula 1 en 2019, Alonso no se corta en sus declaraciones y en denunciar las incongruencias del Gran Circo. Este domingo, tras acabar decimocuarto el GP de Japón en el que fue sancionado con cinco segundos por un incidente con Lance Stroll, el de McLaren no dudó en cargar contra la organización.

Mi sanción demuestra lo mala que es la Fórmula 1

"No se puede hacer nada ya ahora, hablamos en el 'briefing' que cuando un coche se mueve en frenada, bueno, es algo que no se puede hacer; y yo suponía que iba a ser una penalización para los que me sacaban a la hierba", explicaba para asegurar que "esta sanción demuestra lo mala que es la F1, es difícil entender esta decisión incluso cuando el otro piloto ha venido a disculparse. Frenas por fuera, te tiran contra la grava y te ponen cinco segundos, es una pena".

Pasar página

Alonso aún tiene por delante cuatro carreras más de Fórmula 1, cuatro oportunidades para reconciliar a una pareja rota en la que ambos piensan ya en el día después. El asturiano explicó en Japón que tiene claro lo que hace: "En F1 estoy intentando ayudar al equipo a ser sextos en el mundial de constructores, y en el WEC estoy luchando por ser campeón del mundo. No hay ninguna duda de dónde está mi objetivo".

En el WEC lucho por ser campeón del mundo, no hay duda de dónde está mi objetivo

Con el asturiano pensando en el WEC y mirando a la Indycar de cara al próximo año, McLaren y la Fórmula 1 también han pasado página. El Gran Circo, controlado por Liberty Media desde finales de 2016, lleva tiempo haciendo cambios importantes, intentando relanzar la imagen de una competición que no pasa por su mejor momento y que con la salida de Alonso, además, pierde a uno de sus emblemas.

McLaren ha apostado por sabia nueva para remplazar a Alonso: el español Carlos Sainz y el joven británico Lando Norris pilotarán sus monoplazas la próxima temporada. Una tendencia que se repite en otros equipos. Las nuevas generaciones están encontrando su hueco igual que los Alonso, Webber o Massa lo hacían a principios de este siglo.

Fernando Alonso y Carlos Sainz Jr.

La ruptura de Alonso y la Fórmula 1 será un shock durante un tiempo, muchos aficionados que se engancharon a este deporte por el asturiano le echarán de menos pero la realidad es que otros muchos grandes dejaron la competición y esta siguió creciendo, tanto como crecerá, porque ya lo está haciendo, Fernando Alonso lejos del Gran Circo. El reto de la triple corona es un sueño que puede tapar todas las frustraciones del asturiano los últimos años y darle, por fin, un hueco único en la historia del automovilismo.