Publicada

Este Mundial es un claro choque de generaciones. Se ha convertido en la Copa del Mundo que enfrenta a la llama que se apaga con la savia nueva que viene pegando fuerte para arrasar en los próximos años.

En el primer lugar, en el de viejas glorias que otrora dieron muy buen espectáculo e insuflaron de esperanza a sus países, se encuentra Bélgica. La selección belga cuenta con futbolistas en el tramo final de sus carreras, ya cumplida la treintena, que seguramente estén ante sus últimas participaciones en este torneo.

Encabezan esta lista tres jugadores de sobra conocidos por cualquiera. Thibaut Courtois, todavía en plenas facultades para ser uno de los mejores porteros del planeta, y otros dos cuyo declive es más evidente como Lukaku o especialmente Kevin de Bruyne.

Courtois se estira para hacer una parada. REUTERS

Ahora ellos, el resto de su generación que apura sus últimos minutos en un Mundial, y el resto de sus compañeros, se presentan como la gran amenaza a superar por España en los cuartos de final.

Tras superar a Estados Unidos y las injerencias de Donald Trump con la FIFA por el perdón a Balogun, un equipo que parecía de capa caída ha resucitado para volver a creer en que puede repetir la gesta que alcanzó en 2018, donde llegó a las semifinales.

Retales de Rusia 2018

Bélgica mira todavía con anhelo al Mundial de Rusia 2018. En realidad, no ha pasado tanto tiempo desde entonces. Ocho años hablando de Mundiales no es nada, pero las cosas han cambiado notablemente en los Diablos Rojos.

Empezando por el seleccionador. Roberto Martínez, que con tanto éxito dirigió a aquel exitoso equipo, hace tiempo que ya no está en el banquillo y ahora es Rudi García quien trata de seguir aquellos pasos.

La de 2018 fue la mejor Copa del Mundo de la historia de la selección belga. Bélgica terminó tercera y se quedó con la sensación de que había gastado una bala que podría haberle llevado a un éxito incluso mayor.

Cayó en las semifinales contra Francia, a la postre campeona, y terminó tercera tras ganar el partido por el tercer y cuarto puesto a Inglaterra. Subió un escalón, por lo tanto, con respecto a la cuarta posición lograda en México 1986.

Los nombres que se apagan

Hasta seis futbolistas que formaban parte de aquel equipo están todavía defendiendo la camiseta belga en este 2026. Es una parte importante del grupo la que tiene la experiencia de llegar tan lejos, pero la mayoría de ellos están ya lejos de sus mejores versiones.

Thibaut Courtois, Kevin de Bruyne, Romelu Lukaku, Axel Witsel, Thomas Meunier y Youri Tielemans son los seis supervivientes de la histórica gesta de hace ocho años. La mayoría de ellos ya no son ni siquiera titulares en este equipo para Rudi García.

Sin lugar a dudas, quien mejor mantiene su nivel, y quizás incluso lo haya hasta elevado, es Thibaut Courtois. El mejor portero belga de los últimos tiempos, con problemas internos con el anterior seleccionador Domenico Tedesco, es uno de los principales pilares sobre los que se sustenta este equipo.

De Bruyne, sustituido por Rudi Garcia. REUTERS

Sus paradas siguen siendo fundamentales, y su veteranía además es un grado. Acostumbrado a los escenarios más imponentes del mundo por su trayectoria en el Real Madrid, ahora verá a muchos de los jugadores con los que se enfrenta en La Liga de nuevo en el otro lado.

La decadencia más evidente es la de Kevin de Bruyne. El centrocampista de 35 años comenzó el Mundial siendo titular, pero su bajo rendimiento ha provocado que su participación haya ido menguando. Cada vez ha tenido menos minutos, hasta que en el partido ante Estados Unidos de octavos de final ni siquiera saltó al césped.

Romelu Lukaku ha partido la mayoría de las veces desde el banquillo, en muchas ocasiones, eso sí, adoptando un rol de revulsivo muy importante. El delantero tan sólo ha sido titular en el choque ante Irán en la fase de grupos que se saldó con empate sin goles.

Del resto de supervivientes, Tielemans es quien mejor aguanta el corte junto con Courtois. No es de extrañar. El centrocampista todavía tiene 29 años y le queda mucho fútbol por delante.

Meunier, por su parte, ha visto cómo ha perdido la titularidad con el paso del torneo, mientras que Axel Witsel, el exjugador del Atlético de Madrid, cuenta ya con una participación meramente residual.

Un equipo que parecía perdido

Bélgica ha ido mejorando su imagen a medida que el Mundial ha ido avanzando. Comenzó dejando muchas dudas en su empate ante Egipto, y todo se dramatizó aún más con el siguiente empate sin goles ante una selección débil como Irán.

Incapaz de generar fútbol y de marcar goles, Bélgica llegó al último encuentro de la fase de grupos con la soga al cuello y obligada a conseguir la victoria. Lo hizo. Goleó a Nueva Zelanda, otro rival asequible, gracias especialmente a una gran segunda parte.

Aquello metió a los Diablos Rojos a duras penas en los dieciseisavos de final. Allí, en el primer cruce, se toparon con otra selección que, sobre el papel, ni mucho menos era uno de los 'cocos'.

Lukaku celebra su gol ante Estados Unidos. REUTERS

Era Senegal. Sin embargo, los africanos se convirtieron en una auténtica pesadilla durante muchos minutos. Fueron mejores durante prácticamente todo el encuentro, maniataron a Bélgica y tuvieron contra las cuerdas a los de Rudi García.

De hecho, el partido llegó con 0-2 favorable a los africanos en el minuto 86. Lo que sucedió después fue uno de los milagros de esta Copa del Mundo. No se sabe muy bien cómo, pero Bélgica forzó la prórroga con dos goles a última hora, obra de Lukaku y de Tielemans.

Y cuando en la prórroga todo apuntaba a los penaltis, un nuevo gol en el 125' de Tielemans desde el punto de penalti consumó la sorpresa.

Tielemans celebra el pase a los cuartos de final del Mundial. REUTERS

Nada que ver aquella eliminatoria con la de Estados Unidos en octavos de final. A Bélgica le dolió el indulto a Balogun, y salió a morder. Fue mucho mejor que su rival y logró el pase a cuartos cuando nadie pensaba en ello tras lo visto en la fase de grupos.

Ahora, con la moral por las nubes, Bélgica se enfrenta a España aun sabiendo que tiene un equipo inferior y que partirá con el papel de víctima. Sin embargo, la experiencia más reciente puede jugar a su favor.