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La primera eliminatoria de los octavos de final del Mundial ya está definida: Marruecos se enfrentará a Canadá -una de las anfitrionas- en cuartos tras eliminar a Países Bajos en una tanda de penaltis de locura [Narración y estadísticas del partido: Países Bajos 1(2) - 1(3) Marruecos].

Dos penaltis erraron los norafricanos, por los tres del combinado neerlandés. No paró ninguno Verbruggen, aunque estuvo a punto. De hecho, con la pierna él mismo se introdujo el balón en el interior de su portería. Tan solo uno detuvo Bono. El más importante.

Después de una tanda cargada de suspense, con errores, postes y paradas, Saibari convirtió el lanzamiento decisivo para clasificar a Marruecos a los octavos de final, donde se medirá a Canadá.

La eliminatoria más atractiva de estos dieciseisavos de final del Mundial no decepcionó. Tensión, intercambio de llegadas, goles, un ritmo de juego muy alto, con prórroga y tanda de penaltis incluida.

Salvó los muebles Issa Diop en el minuto 91 tras conseguir empatar un partido que abrió Cody Gakpo. Pudo haberlo hecho mucho antes Marruecos, pero el culpable de que se mantuviera durante tanto tiempo el 0-0 fue Bart Verbruggen.

El portero de Países Bajos fue el mejor jugador del partido. A bocajarro le sacó un remate a El Aynaoui en la primera parte y acto seguido, tan solo un minuto después, amargó a Achraf con otro paradón marca de la casa.

No obstante, la mejor se produjo en la primera parte de la prórroga. Lo hizo perfecto Rahimi que recortó antes de disparar, pero se topó con el guardameta del Brighton. Primero con la rodilla y acto seguido con el antebrazo. La parada del Mundial.

No gozó de muchas ocasiones de gol el combinado que dirige Ronald Koeman, garantía en los Mundiales. Y es que los neerlandeses habían alcanzado los cuartos de final o más en cinco de sus últimas seis participaciones en una Copa del Mundo.

Sin embargo, a pesar del protagonismo que intentaron llevar en el juego, el regreso a una defensa de cinco después de cinco años 'chocó'. Concienciados de no perder el balón donde los norafricanos pudieran correr, al combinado europeo le faltó atrevimiento.

El respeto mutuo entre los dos equipos no permitió que se vieran muchas ocasiones de gol. El partido era lo más parecido a una guerra con muchas pequeñas batallas donde las defensas se imponían a los ataques.

Viendo Marruecos la incapacidad de Países Bajos de generar peligro sobre su portería, fueron los de Mohamed Ouahbi quienes llevaron la batuta del partido con el paso de los minutos.

La racanería de Países Bajos

El Aynaoui estuvo a punto de abrir el marcador al rematar de cabeza un balón que sacó in-extremis Verbruggen; mientras que el potente derechazo de Achraf tuvo como consecuencia el mismo desenlace.

Empezaban los norafricanos a ganar confianza, a sentirse cómodos sobre el terreno de juego imponiendo su ritmo frente a un rival que era incapaz de progresar cuando tenía el balón. Muy poco de Gakpo, Summerville y Brobbey.

Solo Dumfries, que hoy ejercía como carrilero, consiguió frenar la dinámica positiva de Marruecos, la cual llegó, justamente, tras la pausa de hidratación. El partido necesitaba un gol para romperse, pero este se hizo mucho de rogar.

'Los Leones del Atlas' necesitaban que Brahim apareciera en el partido. El madridista tuvo el protagonismo que se le presuponía en el juego de Marruecos, con poca incidencia en los últimos metros y sin continuidad en sus apariciones.

Ante este escenario, tuvo que duplicarse Achraf. El lateral del PSG, sin apenas ángulo, volvió a sacarse de la manga un misil que ni Verbruggen fue capaz de detener, aunque para su fortuna sí lo hizo el travesaño.

El partido se empezó a jugar al límite. Un espectacular corte de Van de Ven en el interior del área evitó el gol casi cantado de Achraf, mientras que Mazraoui replicaba la acción de su rival imponiéndose a Summerville.

Los minutos transcurrían y sin grandes expectativas de que se abriera el marcador, Gakpo rompió la tendencia. Summerville le cogió la espalda a Mazraoui y cuando se estaba cayendo asistió a su compañero, que no falló.

Fue un gol muy emotivo para el futbolista del Liverpool, quien inmediatamente se echó a llorar después de que el domingo perdiera al hijo que esperaba junto a su pareja, Noa van der Bij, embarazada de cinco meses. Aun así, el neerlandés decidió seguir en el Mundial.

Se volcó Marruecos en ataque en busca del gol del empate, pero los norafricanos se encontraron con las líneas muy juntas de su rival, cerca del área y casi sin espacios. Defendían con sobriedad los de Koeman provocando la desesperación de los jugadores marroquíes.

El relato del partido cambió cuando nadie lo esperaba. Seis minutos de añadido, 360 segundos para el final, para que Países Bajos confirmara que serían ellos quienes se citarían con Canadá en octavos de final, pero entonces apareció Issa Diop.

Centro al área de Talbi, que acababa de entrar en el partido en sustitución de El Khannouss, y remate soberbio del central africano situándose en la posición de '9' y aprovechando el único despiste de un descomunal Van Dijk en el partido.

No le afectó en exceso a Países Bajos el gol encajado en el añadido y comenzó la prórroga acercándose a la portería defendida por Bono. Se jugó al límite en cada lance, los jugadores querían marcar territorio en un momento clave de la eliminatoria y a punto estuvo de hacerlo Rahimi.

Lo hizo perfecto el marroquí que recortó antes de disparar, pero se topó con el guardameta del Brighton. Primero con la rodilla y luego con el antebrazo. A partir de ahí, la iniciativa la llevó Marruecos, pero sin arriesgar.

La tensión, el cansancio y el miedo a cometer errores y perder el partido hizo mella entre los futbolistas de ambos equipos, que decidieron jugarse la clasificación a los octavos de final desde los once metros.

Los jugadores de Países Bajos se lamentan tras la eliminación ante Marruecos. Reuters

La tanda fue una locura. Países Bajos empezó por delante con un penalti ajustadísimo de Koopmeiners, que Bono adivinó pero no pudo sacar, y Marruecos respondió con el larguero de El Aynaoui. Kluivert pudo abrir hueco, pero también se estrelló con el palo.

Rahimi empató con suspense, después de que Verbruggen le tocara el lanzamiento y el balón acabara entrando de rebote con la pierna del portero.

Weghorst volvió a adelantar a la 'Oranje' y Talbi contestó con un disparo casi a la escuadra, antes de que la tanda se desatara definitivamente: Timber mandó su penalti muy desviado, Hakimi perdonó con un disparo al palo y Bono apareció para detener el lanzamiento de Summerville.

Saibari, el futbolista que había encendido el partido desde el inicio, asumió el último disparo y no falló. Marruecos sobrevivió al caos, tumbó a Países Bajos y alargó su sueño mundialista desde los once metros. Se enfrentarán a Canadá en octavos de final.