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El BC Place de Vancouver esperaba expectante el debut de Arda Güler en un Mundial. Turquía, con la vitola de poder ser una de las tapadas en el torneo, se presentó en Canadá lleno de ilusión, pero sus primeros 90 minutos acabaron siendo una tortura por culpa de Patrick Beach, un 'novato' de 22 años que defiende los colores del Melbourne City.

Un protagonista inesperado que se 'coló' en la fiesta australiana después de provocar uno de los grandes terremotos de los últimos tiempos en el combinado oceánico.

Horas antes del encuentro, el seleccionador Tony Popovic dinamitó la previa al anunciar la suplencia de Mathew Ryan. Dejar en el banquillo al gran capitán, un histórico con 104 internacionalidades a las puertas de su cuarto Mundial, para alinear a un guardameta de 22 años sin experiencia en partidos oficiales, fue calificado por la prensa australiana como una temeridad absoluta.

Patrick Beach, durante una acción en el partido contra Turquía. REUTERS

El escepticismo generalizado rozaba el pánico ante el potencial ofensivo turco. Sin embargo, los 90 minutos dictaron sentencia. Las ocho intervenciones salvadoras de Beach blindaron un histórico 2-0 y obligaron a Popovic a responder por su arriesgada apuesta en una sala de prensa que exigía explicaciones.

"Para la gente de fuera esto era un riesgo enorme, lo entiendo", justificó el técnico. "Pero viendo su madurez, era simplemente la decisión correcta. No miramos la edad, sino el rendimiento actual".

El seleccionador disipó además cualquier duda sobre una posible fractura en el vestuario al desvelar la reacción del capitán relegado: "Cuando hablé con Mat, su respuesta fue de una generosidad increíble. Me dijo: 'Entendido míster, voy a asegurarme de que Patrick sienta mi apoyo'".

El posterior abrazo entre ambos arqueros sobre el césped de Vancouver no solo zanjó la polémica de inmediato, sino que transformó el juicio público en un elogio unánime hacia el nuevo guardián de la portería australiana.

El tormento de Güler

Lo que está claro es que Patrick Beach nunca olvidará su debut en un Mundial. Fue su tercer partido como internacional absoluto y dejó una exhibición que tardará en olvidarse en Turquía, para su desgracia. Fueron ocho intervenciones, evitó 1.54 goles, y desesperó al combinado turco y a un Arda Güler que no dejó de intentarlo.

También en su debut en un Mundial, el futbolista del Real Madrid y líder de la selección otomana fue el metrónomo sobre el terreno de juego. Él marcó los ritmos y fue quien llevó la batuta de un equipo que chocó una y otra vez sobre el muro australiano.

Arda Güler, frustrado tras un gol de Australia. REUTERS

El '8', disparó hasta en ocho ocasiones encontrando en tres de ellas la portería de Beach. Pero no fue capaz de romper el cerrojo y acabó desesperado tras el segundo gol de Australia cuando Turquía estaba totalmente volcada.

Turquía sucumbió en su debut de forma inesperada ante Australia. Pocos contaban con ello, como tampoco lo hacían con Patrick Beach que se ha ganado a pulso seguir en la portería frente a Estados Unidos.