Aquella célebre frase de Gary Lineker que venía a afirmar que el fútbol eran once contra once y siempre ganaba Alemania se puede decir que ha ido cayendo prácticamente en desuso.
Es cierto que tampoco ha llovido tanto desde que los germanos se proclamaran campeones del mundo en 2014, pero los últimos batacazos y el escaso número de títulos en los años recientes arrojan la sensación de que Alemania ha perdido terreno.
Los últimos dos Mundiales se han convertido en una pesadilla para la Mannschaft. Dos estrepitosos fracasos en las fases de grupos de 2022 y 2018 mancharon el perfecto blanco de la camiseta alemana cuando todo el mundo esperaba mucho más.
Neuer, Kroos y Müller, en un partido con Alemania.
Ahora, en 2026, quizás las expectativas sean más bajas. Es así por un cóctel que tiene que ver con unos favoritos que parecen varios pasos por encima y un momento de transición en el equipo que jugará una gran cita sin Toni Kroos o Müller por primera vez en mucho tiempo.
El partido de hoy ante Curazao tan sólo es el inicio del camino hacia la redención. Una prueba que no debería suponer obstáculo alguno... pero con Alemania en los últimos tiempos cualquier sorpresa tiene cabida.
Superar la depresión
Julian Nagelsmann tiene en su primer Mundial la misión de hacer resurgir a la Mannschaft. De sacarla del bache en el que se ha metido y de hacer olvidar las sombras de las grandes figuras que se han marchado en los últimos tiempos.
Los ejemplos más sonoros son los de Toni Kroos y Thomas Müller. Dos auténticos mitos de la era moderna alemana que hacen notar que la selección ha quedado un tanto huérfana.
El ex del Real Madrid dijo adiós tras la pasada Eurocopa. Se despidió con sabor agridulce tras la eliminación ante España en los cuartos de final, pero su legado es imborrable.
Alemania ya no tiene un director de orquesta. Será complicado encontrar alguien que pueda cubrir semejante vacío y hacer una función similar. Está por ver cuánto echa de menos el conjunto germano al rubio centrocampista.
Con Müller los alemanes han perdido a un tipo absolutamente entregado a la causa y un capitán dentro y fuera del campo. En el ataque es cierto que han surgido nuevos rostros conocidos en los últimos años y por eso su vacío será algo más fácil de llenar.
A recoger el testigo
Ante el adiós de estos hombres de tamaña trayectoria, el relevo natural lleva a que sean otros los que cojan el testigo. El talento de Alemania está en el ataque, de eso no hay duda. Si antaño la clase la pusieron los Kroos, Schwensteiger, Gündogan y compañía, ahora todo está más arriba.
Es aquí donde cobra una especial trascendencia la figura de Musiala. Con apenas 23 años, el jugador del Bayern está llamado a coger el toro por los cuernos y tomar las riendas de la selección germana. Es, de largo, el que más clase tiene.
Será su segundo Mundial tras Qatar 2022, algo que habla abiertamente de su precocidad. Ya en la pasada Eurocopa tuvo un rol fundamental. Titular indiscutible y tres goles refrendaron su trabajo. Es la gran sensación y apunta a ser uno de los jugadores del torneo.
Jamal Musiala
Necesitará de la ayuda, eso sí, del resto de hombres importantes en el ataque. Florian Wirtz y Kai Havertz son quienes deberían asociarse con él para volver a convertir a Alemania en una selección temible.
Wirtz ha ido de menos a más en el año de su fichaje por el Liverpool. La fortuna que se pagó por él le pesó, pero terminó la temporada en un buen momento de forma y reencontrando sensaciones.
Havertz es el más experimentado de los tres. Con el don del oportunismo para marcar en las citas grandes -ha visto puerta en dos finales de Champions League-, actuará como delantero con libertad.
El esqueleto del Bayern
Como suele ser habitual, la columna vertebral de Alemania estará compuesta por jugadores del Bayern de Múnich. El campeón de la Bundesliga es quien más hombres vuelve a aportar a la Mannschaft.
Seis futbolistas pertenecen al conjunto bávaro y riegan prácticamente todas las líneas del campo.
Aunque Manuel Neuer anunció su adiós al combinado nacional después de la Eurocopa 2024, el guardameta ha decidido dar marcha atrás sobre sus pasos y se ha alistado para esta Copa del Mundo. A sus 40 años, será su último Mundial con total seguridad, pero sigue siendo un hombre fundamental que además ayuda en la salida de balón.
Neuer, en el entrenamiento con Alemania.
Kimmich en el lateral derecho y Tah en el centro de la zaga, ambos del Bayern, estarían acompañados por Schlotterbeck y Raum para completar la defensa.
Partiendo de un 4-2-3-1 como base, el doble pivote sería 100% del Bayern con Pavlovic y Goretzka. Puede ser clave esta conexión entre dos hombres que llevan todo el año jugando juntos y conocen sus movimientos de memoria.
La pizarra de Alemania.
Por delante, llega el talento. Musiala sería el último hombre del Bayern titular, y contaría con la ayuda de Sané y Wirtz a su lado, mientras que Havertz ejercería ese rol de falso 9.
Parte como tapada Alemania en este Mundial, y quizás esa sea su mejor baza para avanzar silenciosamente rondas mientras se aparta el polvo de la paja.
