Es una de las selecciones más favoritas en el Mundial y llega a la gran cita del fútbol con un equipo de estrellas y peones que reflejan a la perfección la historia del país más futbolístico de todos los que existen, donde el balón es algo así como un libro. Brasil se presenta en Rusia con ese aroma del pasado en el que tiene, además de nombre, equipo.

La 'Canarinha', cinco veces campeón del mundo, busca este verano no ya su sexto Mundial, sino recuperar ese perfil de país más temido en el campeonato, algo que perdió en los últimos tres (Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014), donde nunca llegó a dejar una sensación de solidez y se estrelló en cada una de esas citas. Atrás queda el recuerdo de las tres finales consecutivas (Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea del Sur y Japón 2002), con dos títulos, época que ahora se quiere recuperar.

Tras el fiasco de Dunga, con el que Brasil fracasó en dos Copas América (cuartos en 2015 y primera fase en 2016), el liderazgo de la selección recaló en Adenor Leonardo Bacchi 'Tite', un entrenador muy conocedor del fútbol brasileño, tanto que entrenó a multitud de equipos durante 15 años pero sin grandes éxitos a excepción, que ya fue de muchísimo mérito, de la Copa Libertadores 2012 y la Copa Mundial de Clubes de la FIFA con el Internacional de Porto Alegre.

Tite, seleccionador de Brasil, da órdenes en un entrenamiento. REUTERS

Tite se puso manos a la obra y quiso controlar todos los detalles para que Brasil llegara a la mejor manera de forma al Mundial de Rusia. Todo ha estado muy medido y más después de una impoluta fase de clasificación en la que la 'verdeamarelha' solo perdió un partido (el primero de 18) y fue líder sin problemas y con una superioridad aplastante. Eso le permitió trabajar de cara al Mundial con más tiempo que sus rivales y por lo cual tener análisis más exhaustivos. 

El cambio de llevar la selección se nota con Tite, que es el primero que controla cualquier aspecto deportivo de Brasil. El técnico fue muy claro y en febrero, a cuatro meses del Mundial, ya anunció los nombres de 15 de los 23 jugadores que serían convocados, lista oficial que publicó a primeros de mayo. Y para preparar bien el Mundial, hizo una curiosa técnica en la que todo el fútbol brasileño le acompañó. Se rodeó de unos sorprendentes 'espías'. 

La Confederación Brasileña de Fútbol, en una novedosa iniciativa, encargó a todos los equipos de primera división (excepto el Flamengo, que argumentó que no tenía ojeadores suficientes) que se encargaran del scouting de los rivales que la pentacampeona del mundo tendrá en el Mundial. Los miembros de estos clubes tenían la 'obligación' (se trata de un apoyo al combinado nacional, sagrado en el país sudamericano) de analizar exhaustivamente a algunos de los combinados que participan en la cita de Rusia, con especial atención a Suiza, Serbia y Costa Rica, selecciones a las que se enfrentará Brasil en primera, pero también a aquellas con las que Brasil se pueda cruzar en las eliminatorias. En el análisis entran 27 países, todas menos las cuatro selecciones de Sudamérica (Argentina, Perú, Colombia y Uruguay).

Coutinho, Neymar y Gabriel Jesús. REUTERS

Según la Federación, estos equipos debían analizar a los jugadores, estudiar sus tácticas, conocer sus movimientos... en definitiva, un análisis pormenorizado con el que el equipo técnico brasileño pudiera estar perfectamente informado. Para ello han tenido que ver todos los partidos de la selección que les tocó en gracia, ya que el reparto se hizo por sorteo. Y después ese informe sería entregado a Tite, líder en presencia de todo el fútbol brasileño, al que ya les llegó. Es una especie de ayuda a la patria, de facilitar el trabajo para que Brasil, el equipo de todos, llegue lo mejor informado posible a Rusia. La idea partió de Fernando Lázaro, miembro del staff técnico de Tite.

"Me dijo un día que si queríamos analizar a todos los equipos del Mundial sería un volumen de información muy grande", explicó el seleccionador brasileño para entender esta iniciativa que acoge a todo el fútbol brasileño. "Él pensó en pedir ayuda a los clubes", añadió Tite, dando la relevancia de este método a Lázaro. 

Tite. REUTERS

Por ejemplo, el Gremio de Porto Alegre se encargó de Suiza, el Sport Recife analizó a Serbia y el Avaí, ahora en la segunda división brasileña, a Costa Rica. Los estudios de estos tres equipos ya llegaron a la 'Granja Comary', la espectacular sede que la Federación brasileña tiene en Teresópolis, muy cercana a Río de Janeiro. Los siguientes rivales, en caso de que los hubiera (octavos, cuartos, semifinales y final), también han sido analizados por otros equipos de la primera división, pero serán utilizados en el momento en el que el enfrentamiento se conozca. Como curiosidad, el equipo brasileño al que le tocó analizar a España fue el Atlética Ponte Preta, de la ciudad de Campina, cercana Sao Paulo. Este equipo también descendió a la segunda división. 

Brasil está concentrada en su país hasta este domingo, cuando viajará a Londres donde iniciará una segunda fase de preparación que durará 12 días y en los que se medirá a Croacia y a Austria. El 11 de junio, seis días antes de su debut en el Mundial, la 'Canarinha' llegará a Sochi, sede de su estancia en Rusia.

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