Suecia tomó ventaja en la repesca para el Mundial con un triunfo por la mínima (1-0) contra una gris Italia, que firmó una actuación decepcionante y está obligada a remontar dentro de tres días para evitar una catástrofe.





Los tetracampeones del mundo, sobre el papel claramente mejores que su rival, estuvieron lejos del nivel que se les supone, con demasiados jugadores desconectados, superados por la energía sueca en la primera parte, erráticos y sin muchas ideas en ataque y se vieron sorprendidos por un gol del jugador del AEK Jakob Johansson, que había entrado en escena por la lesión de Albin Ekdal.





Suecia sorprendió con un estilo agresivo, presionando la salida de balón italiana y percutiendo con todo.





Toivonen marcó territorio con un codazo a Bonucci en el segundo minuto: una muestra de la decisión de los suecos, que salieron con un punto más de energía que les permitió crear dudas a una zaga "azzurri" menos solvente de lo habitual.





Los centrales, sobre todo Chiellini, cometieron errores en la salida que pudieron salirles caros al equipo de Ventura, que ante la baja de Zaza, al que su gran momento en el Valencia había llevado a la titularidad, optó por Belotti.





Suya fue la única ocasión italiana en la primera parte, y la más clara de ese período, una internada de Darmian, cuyo excelso centro cabeceó desviado el delantero del Torino con Olsen fuera del arco.





Más peligro llevó Suecia, guiada por Ekdal en la sala de máquinas y Forsberg haciendo daño entre líneas, con un juego directo, aprovechando la superioridad de Toivonen por arriba.





Así llegaron sus mejores oportunidades: un tiro fuera del ariete del Toulouse tras combinación con Forsberg; un tiro lejano de este que se fue cerca de la escuadra y una ocasión de Berg.





El descanso enfrió a los suecos, que ya no presionaron con el mismo ímpetu. Italia se serenó, tuvo más la pelota y empezó a ganarle el juego psicológico a su rival parando el juego, exagerando las faltas recibidas, buscando la segunda amarilla para Berg.





Italia volvió a avisar por segunda vez con un trallazo de Candreva que Olsen mandó a córner.





Suecia apenas se había acercado al área italiana en la segunda parte, pero se adelantó un gol afortunado.





Toivonen ganó el enésimo balón aéreo en un saque de banda y la dejada la aprovechó Johansson -que acababa de entrar por el lesionado Ekdal- para tirar un bombazo que tocó en De Rossi y descolocó a Buffon, sin opciones.





Darmian tuvo el empate en un cañonazo que se estrelló en el palo, pero el dominio de Italia era más aparente que real.





Quedaba un cuarto de hora y Ventura, que ya había reemplazado a Belotti por Éder, sustituyó a un pobre Verratti -que además vio una amarilla y no jugará la vuelta- por Insigne.





Suecia ya estaba entregada a defender el resultado, con Forsberg como único faro capaz de enlazar alguna jugada de ataque. Pero en realidad no pasó más apuro que algún balón embotellado y algún centro peligroso, y se acabó llevando un resultado sobresaliente que le da esperanzas para la vuelta.

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