El Villarreal se impuso por 2-3 en su visita al Astaná, un triunfo que le permite certificar su clasificación para la siguiente ronda de la Europa League y además como líder de grupo, a falta de una jornada por disputar. También vencieron la Real Sociedad, el segundo equipo español en asegurarse el billete para la siguiente ronda, y el Athletic, que sigue vivo en busca del pase.

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El Villarreal supo sobreponerse al gol inicial del Astaná y plasmar en el marcador la superioridad que dejó patente en el terreno de juego, gracias a un doblete de Cedrick Bakambu en la última media hora de juego.

El Villarreal, una vez se acostumbró a las peculiaridades del césped artificial del Astaná Arena, se hizo con el control del juego, con largas posesiones y con Sansone y Bacca creando problemas a la zaga local.

El delantero italiano tuvo la primera gran ocasión a los 17 minutos, en la que primero el portero Eric evitó con su rápida salida el gol y posteriormente fue el defensa Logvinenko quien sacó en la línea de meta el segundo remate de Sansone tras el rechace. El equipo español se acercaba cada vez con más peligro y unos minutos después fue el canterano Dani Raba quien puso a prueba al veterano meta del Astaná.

El conjunto kazajo, que apenas había inquietado al Villarreal, se adelantó en el marcador en el ecuador del primer tiempo gracias a un gran gol de su mejor jugador, el internacional congoleño Kabananga, quien aprovechó un rechace en la frontal y se sacó un gran disparo con rosca que superó la estirada de Barbosa.

No se descompuso el Villarreal, que continuó acechando el área local y Fornals tuvo un mano a mano con Eric, del que de nuevo salió airoso el portero. El Astaná apenas llegaba al área del conjunto español, pero sus escasas ocasiones eran de gran peligro, como un disparo desde el punto de penalti de Twmasi que obligó al guardameta del Villarreal a lucirse para evitar el segundo tanto.

Bakambu celebra uno de sus goles. SERGEI ILNITSKY EFE

De posible 2-0 se pasó al empate, tras un rápido contragolpe en el que Bacca habilitó a Raba, quien tras un gran control en carrera con el pecho batió por una escuadra a Eric, marcando en su debut europeo. El equipo de Javier Calleja reanudó el partido en la segunda parte decidido a finiquitar el choque por la vía rápida y puso cerco a la portería del Astaná.

Al cuarto de hora, Calleja decidió dar entrada a Bakambu por Fornals y jugar con tres delanteros en un claro mensaje para sus jugadores de que había que ir a por la victoria. Cinco minutos tardó el Villarreal en cristalizar la valentía de su entrenador, al aprovechar Bakambu una gran asistencia de Sansone para firmar el 1-2.

Ambos jugadores fueron protagonistas de nuevo en otra acción clarísima para marcar, pero el meta serbio ganó su duelo con Bakambu. Al Astaná le complicaba mucho la clasificación la derrota, por lo que su técnico, Stanimir Stoilov, hizo cambios claramente ofensivos, lo que aprovechó el Villarreal para sentenciar a la contra con un nuevo tanto de Bakambu. En los instantes finales, Twmasi aprovechó un rebote de Manu Trigueros para sorprender desde fuera del área a Barbosa y poner la emoción y el 2-3 en el marcador.

El Athletic sigue vivo

Aritz Aduriz e Iñaki Williams, como ejecutores, y Markel Susaeta, como impulsor del juego rojiblanco, han liderado este jueves en San Mamés una remontada memorable del Athletic Club, un 3-2 ante el Hertha Berlín que en el descanso parecía imposible.

Pero la entrada de Susaeta, y también de Ander Iturraspe, tras el descanso cambiaron el choque hasta hacerlo asfixiante para un Hertha que claudicó tras adelantarse dos veces con tantos del australiano Matthew Lekie y Davie Selke. Aduriz igualó las dos veces, con sendos goles de penalti, y Williams marcó el tercero, a pase de Susaeta.

El ariete internacional español, al que Thomas Kraft adivinó los dos lanzamientos pero no consiguió detener ninguno, lleva ya 12 goles en lo que va de temporada, 7 en la Europa League.

Con este resultado el Hertha queda eliminado a falta de la última jornada y el Athletic se aúpa a la segunda plaza del grupo y sigue dependiendo de sí mismo para estar en los dieciseisavos de final. Y hasta lo haría como campeón de grupo si gana al Zorya Luhansk en Ucrania y el Östersund, ahora líder, no vence en Berlín.

Con dos llegadas al área y un córner en los dos primeros minutos de partido, el Hertha ya avisó de la intenciones con las llegó a San San Mamés. Unas intenciones ofensivas que el único que fue capaz de contrarrestar en el Athletic fue Iago Herrerín, que mantuvo el 0-0 en el primer cuarto de hora con tres grandes paradas.

La primera de ellas con el pie, en el minuto 4 a remate Leckie a centro desde la izquierda de Mittelstad, un auténtico tormento para Lekue por su banda. Las dos siguientes intervenciones del meta bilbaíno fueron en la misma jugada, primero un remate prácticamente a bocajarro de Selke y después al rechace que recogió Lustenberger.

No paró ahí, el conjunto alemán, muy superior en toda la primera mitad e insistente sobre la meta local, ante la que Weiser no estuvo fino en otro centro raso de Mittelstad ni Lazaro pudo superar el bosque de piernas a su espalda con un tacón muy intencionado.

Tras ese detalle de calidad de Lázaro, abrió el marcador el Hertha con un gol que llegó, como no, desde la banda izquierda. En otro centro del joven zurdo Mittelstad, que remató Leckie en el primer palo adelantándose a Etxeita. Se recuperó de ese mazazo un Athletic que apenas había encadenado un par de incorporaciones por la derecha de Lekue y Williams con cierto aire de peligro.

Y precisamente fue Williams, en un día poco afortunado, el que propició el empate en una jugada embarullada dentro del área visitante en la que el árbitro pitó penalti sobre la 'pantera' rojiblanca. Aduriz, con su fiabilidad habitual, puso el 1-1 y siguió suma y sigue en su cuenta goleadora, que en esta temporada ya se traduce en 12 tantos, 7 en Liga Europa.

Aduriz fue otro de los protagonistas del Athletic. MIGUEL TOÑA EFE

No aguantó ni una jugada el Athletic la inmerecida igualada, ya que nada más sacar de centro el Hetha marcó el 1-2 con cuatro toques. Uno del meta Kraft para poner el balón en campo rival, dos de Lázaro para librarse de Laporte y centrar perfecto al área y un cuarto de Selke para batir a Herrerín. Ziganda se la jugó en el descanso haciendo ya dos cambios en el arranque de la segunda y colocando sobre el terreno de juego a Iturraspe y Susaeta por San José e Iturraspe.

Los dos nuevos dieron mucha vida, mucho brío y mucho balón al Athletic, que asedió la meta de Kraft, sobre la que creó media decena de córneres. Susaeta forzó casi todos, los lanzó todos y en uno de ellos hasta casi marca un gol olímpico. Fue una más en el rosario de ocasiones bilbaínas que precedieron al 2-2. Dos Aduriz, una del propio Susaeta y otra de Rico.

El local parecía a punto de llegar y llegó. En otro penalti y de nuevo del capitán alemán Langkamp, esta vez por mano. E interceptando un remate del jugador más inesperado en el área rival, Balenziaga. Aduriz volvió a lanzarlo, Kraft a adivinar por donde iba el balón pero sin conseguir detenerlo del todo y el balón entró entre los tres palos. Ya con el Hertha alicaído, el Athletic puso la puntilla al partido en una contra de Susaeta que permitió a Williams batir casi a placer al meta visitante,

En el tiempo añadido, otro hombre capital en el choque, con grandes paradas al principio del partido, Iago Herrerín, dio tranquilidad a San Mamés con una última parada no demasiado difícil pero si necesitada de la entereza que demuestra el meta bilbaíno en cada partido que juega. Que son todos los de Europa League.

La Real Sociedad también está clasificada

La Real Sociedad venció con un gol en el último minuto de Mikel Oyarzabal al Rosenborg en Noruega, un resultado que le clasifica matemáticamente para la siguiente fase y que le permite optar a ser líder de grupo si gana al Zenit en la última jornada (0-1).

El equipo donostiarra se hizo amo y señor del terreno de juego desde el pitido inicial, cegó la salida desde la defensa a los noruegos y dio sus primeros avisos a los cinco minutos, en sendos disparos de Willian José y Juanmi que obligaron a Hansen a estar atento.

El fútbol alegre de los de Eusebio tenía un riesgo en forma de amplios espacios en su zaga y opciones a la contra para un Rosenborg que también pudo adelantarse en los minutos iniciales, con una clara ocasión para Adegbenro que no cumplió su objetivo porque Iñigo Martínez estuvo fino para evitar el gol.

El dominio blanquiazul, según transcurría el partido se intensificaba pero el Rosenborg también acreditaba que el partido de la ida en Anoeta (4-0) no reflejaba su verdadero potencial y los donostiarras no podían descuidarse si no querían llevarse un susto descomunal.

El Zenit ganaba en el otro partido del grupo al colista Vardar, lo que obligaba a la Real a espabilar porque el empate sólo le valía para ser segundo y quería llegar con opciones al último partido de la liguilla para jugarse el liderato con los rusos en Anoeta.

El Rosenborg volvió a dejar patente su peligro al borde del descanso, los vascos no remataban la faena y Levi se jugó un balón escorado fuera del área que no llegó a la escuadra por muy poco, mientras su compañero Adegbenro estuvo cerca de hacer lo propio en el 43.

La segunda mitad se mantuvo abierta, los locales buscaron con mayor ahínco la portería de Rulli porque el empate les eliminaba y la Real también abría su juego porque no se fiaba de un resultado que podía ser adverso en cualquier momento y comprometería seriamente su futuro en Europa League.

Entró Carlos Vela en el que pudo ser su último partido en Europa con la Real y el brasileño Willian José, antes de ser sustituido, siguió buscando el gol en la portería de Hansen sin éxito.

Los noruegos lo intentarían al final a la desesperada, la Real se echó atrás en los minutos postreros para defender el punto y se encontró, casi al borde del final, con el gol de Mikel Oyarzabal.

El jugador internacional, en un excelente momento, inició la jugada, dejó un balón franco a Jon Bautista que éste estrelló sobre Hansen pero ahí estaba Oyarzabal para meter el pie con picardía y dar una enorme alegría a los realistas.