La delantera española y campeona del mundo en 2023 Esther González se ha convertido en el epicentro de una intensa polémica en redes sociales tras eliminar las fotos junto a su mujer en redes sociales una vez se confirmó su incorporación al Al-Qadsiah de la liga saudí.
Poco después de que la cuenta oficial de su nuevo equipo hiciera público el vídeo de bienvenida, los seguidores de la futbolista granadina detectaron un movimiento revelador en sus plataformas digitales.
Y es que optó por borrar o archivar sistemáticamente todas aquellas fotografías en las que aparecía junto a su pareja, Estefanía Cruz, con quien mantiene una relación desde hace más de tres años, y con la que contrajo matrimonio recientemente y tiene un bebé en común.
حكاية بدأت من "اسبانيا".. وتكمل فصولها في "الخُبر" 🇸🇦❤️#سيدات_القادسية | #استر_قدساوية pic.twitter.com/vIBMpq64um
— سيدات القادسية | AlQadsiah Ladies (@QadsiahWFC) August 23, 2026
Este evidente gesto de autocensura se ha interpretado de forma unánime como una medida de precaución para adaptarse a la severa y restrictiva normativa de Arabia Saudí.
En el país asiático, las relaciones entre personas del mismo sexo están fuertemente criminalizadas y los derechos de la comunidad LGBTQ+ son directamente inexistentes. La respuesta de la afición española no se ha hecho esperar, mostrando una profunda indignación.
"¿Cuándo el dinero entra por la puerta, los principios salen por la ventana? Ir a un país que vulnera los Derechos Humanos me parece vergonzoso", comentaba un usuario en redes sociales.
🚨 OFICIAL: Esther González foi apresentada como NOVA JOGADORA do Al-Qadsiah, da Arábia Saudita.
— O Futebol (@OFutebolpt) August 25, 2026
No entanto, tanto a jogadora como a sua namorada eliminaram todas as fotografias juntas das redes sociais e até do seu filho…
Se houver dinheiro, não há direitos… 🧐🏳️🌈 pic.twitter.com/pcljbWa92z
La diáspora de talentos hacia Arabia Saudí ha sido una constante en el fútbol masculino, siempre ligada al polémico sportswashing. Pero el impulso actual de su liga femenina inaugura un nuevo escenario, chocando frontalmente con los valores de igualdad y diversidad que el fútbol femenino ha logrado instaurar tras años de lucha.
Para Esther González, a sus 33 años, este jugoso contrato representa probablemente la última gran oportunidad económica de su carrera.
Sin embargo, el peaje personal a pagar -invisibilizar públicamente su propia identidad y a su familia- ha puesto sobre la mesa, de la forma más cruda posible, el eterno e incómodo debate: hasta qué punto el innegable poder del dinero es capaz de silenciar las convicciones personales.
