G.E.
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Diego López, el exportero gallego que durante casi dos décadas defendió algunas de las porterías más exigentes de Europa, vive hoy una segunda vida futbolística lejos de los focos del Bernabéu o San Siro.

A sus 44 años, con un patrimonio estimado de 28,6 millones de euros acumulados a base de reflejos y contratos millonarios, el paradelense ha cambiado los guantes por la pizarra y se ha convertido en una pieza estratégica del Real Madrid Castilla, el mismo filial que le abrió las puertas de la élite hace más de dos décadas.

Su nueva ocupación es tan discreta como profesional: desde mayo de 2025 trabaja como preparador de porteros del primer equipo filial madridista. El cargo le permite seguir cobrando del club blanco -aunque en esta ocasión desde el banquillo- y le abre las puertas a una carrera técnica que tiene todos los ingredientes para ser tan exitosa como lo fue su etapa bajo palos.

Diego López colgó los guantes en diciembre de 2023 tras una temporada casi testimonial en el Rayo Vallecano en la que apenas disputó minutos. La decisión de retirarse no fue precipitada: el propio portero reconoció en una charla pública que "ya no tenía la ilusión de antes" y que había llegado el momento de hacer otras cosas, entre ellas, estar más tiempo con su familia.

Pero lejos de alejarse del fútbol, Diego López se lanzó a formarse. Durante 2024 cursó la licencia UEFA A, el segundo nivel de titulación para entrenadores, que le habilitó para dar el salto a los banquillos. "Creo que tengo que pasar por una etapa de formación, ver dónde puedo encajar, qué me puede llenar más como profesional", reconoció en su despedida.

Diego López, durante un calentamiento del Espanyol en La Liga 2021/2022 Reuters

En mayo de 2025, cuando Álvaro Arbeloa fue confirmado como entrenador del Real Madrid Castilla tras la salida de Raúl, Diego López se convirtió en uno de sus primeros fichajes.

La relación entre ambos es de larga data: compartieron vestuario en la cantera madridista a principios de los 2000 y luego coincidieron en el primer equipo entre 2012 y 2014, en plena era Mourinho.

Su cometido en el Castilla es pulir a los jóvenes guardametas de La Fábrica, entre ellos talentos como Fran González -ya habitual en entrenamientos con el primer equipo- y Sergio Mestre, dos de las grandes promesas bajo palos del madridismo.

En enero de 2026, cuando el Real Madrid decidió prescindir de Xabi Alonso como entrenador del primer equipo y promover a Arbeloa, se especuló con que Diego López también podría dar el salto al staff del equipo principal.

Sin embargo, el club optó por mantener a Luis Llopis como preparador jefe de porteros del primer equipo -figura de total confianza de Thibaut Courtois-, dejando a Diego López en el Castilla, aunque con un rol más amplio como asistente de Arbeloa en lugar de limitarse exclusivamente al trabajo con guardametas.

Patrimonio

El patrimonio de 28,6 millones de euros que acumula Diego López no es fruto del azar, sino de casi veinte años defendiendo porterías de clubes de primer nivel.

Su pico salarial lo alcanzó en el Espanyol, donde llegó a percibir 4,64 millones de euros brutos anuales. Incluso en su última etapa en el Rayo Vallecano, con un rol residual, mantuvo un sueldo de unos 904.800 euros al año -equivalentes a 17.400 euros semanales-, cifras que reflejan el valor de mercado que mantuvo hasta el final de su carrera.

Ahora, con la nueva nómina del Real Madrid -aunque sensiblemente inferior a lo que ganaba como futbolista-, Diego López ha asegurado una segunda fuente de ingresos estable que le permite combinar su pasión por el fútbol con la estabilidad familiar que tanto valoraba al retirarse.

Su vuelta a la Ciudad Deportiva de Valdebebas, esta vez desde el banquillo, cierra un círculo que comenzó en 2000, cuando un jovencísimo portero de Paradela, un pueblo de apenas unos cientos de habitantes en Lugo, firmó por la cantera del Real Madrid con el sueño de llegar a la élite.

Hoy, con licencia UEFA, experiencia de sobra y una red de contactos privilegiada dentro del madridismo, Diego López tiene todo para construir una carrera técnica sólida. De momento, su prioridad es formar a la próxima generación de porteros blancos. Y lo hace desde el mismo lugar donde todo empezó.