Lucas Hernández, futbolista del Paris Saint-Germain, fue denunciado junto a su mujer por un presunto delito de trata de personas y trabajo no declarado.
El defensor francés fue acusado de trabajo ilegal y de trato denigrante por una familia colombiana que trabajó para él y para su esposa ejerciendo tareas del hogar. El Ministerio Público francés confirmó el caso, aunque el futbolista se defendió desmintiendo cualquier acusación a través de un comunicado.
Los exempleados del jugador trabajaron en su casa entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025. Sin embargo, tan sólo llegaron a firmar un contrato laboral en el mes anterior a su despido.
Durante este tiempo, según la denuncia interpuesta, llevaron a cabo labores de limpieza, cocina, se ocuparon de los hijos del fútbolista, hicieron de porteros e, incluso, de agentes de seguridad.
A cambio, recibieron la promesa de ser ayudados en las labores administrativas para obtener los papeles en Francia y dos pasaportes ilegales españoles.
Jornadas interminables de trabajo
La familia colombiana denuncia largas jornadas de tarea, con semanas que oscilaban entre las 70 y las 80 horas trabajadas. Según la abogada de la acusación, a cambio el matrimonio recibía 2.000 euros mensuales, una cantidad que, según la letrada, tendría que haber sido mucho más elevada por las horas empleadas.
Además, la abogada apuntó a un aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad económica en la que se encontraban los empleados. De hecho, la mujer colombiana llegó a describir este trabajo como algo "próximo a la esclavitud moderna".
Lucas Hernández y Gonçalo Ramos celebran el gol del portugués.
Hernández y su esposa lo niegan
El futbolista y su mujer negaron las acusaciones recibidas por parte de sus exempleados. Lo hicieron a través de un comunicado que publicó el propio futbolista a través de sus redes sociales.
"Abrimos nuestro hogar y nuestras vidas a personas que se presentaron como amigos, que buscaron nuestra amabilidad y por quienes sentimos un afecto genuino", comenzó rezando el texto escrito en francés.
"Estas personas compartieron nuestras vidas con respeto y dignidad. Las ayudamos, las apoyamos y les creímos cuando nos aseguraron que estaban en proceso de regularizar su estatus migratorio", explicaron el jugador y su esposa.
"Esta confianza ha sido traicionada. Lamentablemente, no somos los primeros en vivir una situación así. Como muchos otros antes que nosotros, hemos sido manipulados por narrativas cargadas de emoción y falsas promesas", aseveró el matrimonio denunciado.
"Nunca hemos actuado con mala intención ni en desacato a la ley. Actuamos como seres humanos y aprendimos, dolorosamente, que la compasión puede ser explotada", comentaron Hernández y su mujer.
