La creación de la Superliga Europea ha generado una de las mayores crisis que se recuerdan en el fútbol europeo. Las críticas y oposición de diferentes estamentos como la UEFA o la FIFA han ido acompañadas de acciones políticas. Entre ellas, la de Boris Johnson y el ejecutivo británico, uno de los más beligerantes contra los 12 clubes fundadores de esta nueva competición. El primer ministro, nada más conocer el nacimiento del torneo, empezó a elaborar una 'bomba legislativa' que la hiciera fracasar.

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Johnson, que se ha erigido como una pieza clave en la lucha contra la Superliga, se enteró en la tarde del domingo de la posibilidad de que naciera esta competición. Según desvela Daily Mail, el primer ministro y Oliver Dowden, ministro de Cultura y Deporte, comenzaron su ofensiva legislativa para meter presión a los clubes ingleses. Querían encontrar todas aquellas acciones políticas que pudieran frenar la Superliga.

Entre otras cosas, se barajó el uso de la ley de competencia y de normas fiscales para reducir el poder de la nueva Superliga. Sin embargo, la medida estrella que tenían planeada afectaba a la principal fuente de ingresos de la competición: la venta de los derechos de televisión. Johnson y su equipo se fijaron en la Ley de Radiodifusión de 1996, que permite a determinados cargos políticos obligar a dar eventos deportivos en abierto. 

Los aficionados del Chelsea protestan por la Superliga Europea REUTERS

Según recoge el medio británico, utilizando esta vía legislativa que además querían modificar, representantes como el secretario de estado podrían elaborar una lista de eventos de interés nacional en la que serían incluidos los partidos que disputaran los clubes ingleses que participaban en la Superliga. De esta manera, se obligaría a todos estos a vender los derechos de televisión a precios más bajos, en condiciones "justas y razonables", y que se emitirían en abierto. Un duro golpe contra la Superliga y que sirvió para meter suficiente miedo a los conjuntos de la Premier League que iban a participar.

Las dudas con el City

Johnson, en una reunión, ya amenazó con tomar todo tipo de medidas para frenar la nueva competición y que calificó como "bomba legislativa". Desde el ejecutivo británico, además, se dieron más detalles: "Tiene claro que ninguna acción está descartada y que el gobierno está explorando todas las posibilidades, incluidas las opciones legislativas, para garantizar que estas propuestas se detengan". Finalmente, su presión y amenazas acabaron surtiendo efecto: todos los clubes británicos se marcharon en masa de la Superliga pese a firmar contratos vinculantes.

Florentino Pérez, presidente de la competición, dejó entrever que el Manchester City ya había mostrado poco interés en los días previos, por lo que eso también funcionó de detonante para la desbandada británica. "Me es difícil de explicar. Pero había alguien en el grupo inglés que no tenía mucho interés y empezó a contagiar a los otros. Todos firmaron un acuerdo vinculante, pero ese no estuvo muy convencido nunca. Al final, entre esa avalancha de todas las Ligas, la Premier calentando por un lado, pues ellos dijeron: 'De momento vamos a dejarlo'", desveló recientemente.

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