La creación de la Superliga Europa ha provocado un gran terremoto a escala mundial en el mundo del fútbol. Muchos equipos se encuentran en estos momentos decidiendo sus líneas de actuación y sus próximos posicionamientos en lo que se espera que sea un cambio radical e histórico en el mundo del deporte. 

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La nueva Superliga es una competición que nace para romper con los lamentables planes de la UEFA y la FIFA y con la intención de revalorizar el fútbol en el universo económico y mercantil. Los dirigentes de los mejores clubes del mundo se han dado cuenta de que sus productos se estaban devaluando a marchas forzadas y la crisis de la Covid-19 ha provocado que terminen dando el paso de desmarcarse de las instituciones futbolísticas para reformar el deporte de la pelota de arriba abajo. 

Por ello, una comisión liderada por el Real Madrid, el Manchester United y la Juventus y que ha contado los apoyos de Liverpool, Manchester City, Chelsea, Tottenham, Arsenal, Milan, Inter de Milán, FC Barcelona y Atlético de Madrid, ha decidido dar el salto definitivo a lo que hace no mucho era solo una idea y que ahora es una realidad, un proyecto fechado y contabilizado, cerrado hasta el último detalle. 

Azpilicueta y Rudiger (Chelsea) hablan con Gündogan (Manchester City) Reuters

Estos clubes tienen la firme intención de comenzar en el próximo mes de agosto la primera edición de la Superliga Europea y no volver a participar en una Champions obsoleta y desvirtuada que, además, la UEFA ha tratado de reformar inútilmente en lugar de haber escuchado los muchos avisos que se le han dado meses y años atrás. 

Ahora, estos clubes han conseguido poner del revés a todas las organizaciones que no estaban interesadas en un gran cambio para no perder su trono y sus ganancias. Sin embargo, los mejores equipos de Europa se han plantado y han dicho basta, creando la competición que todos los aficionados al fútbol soñaban y que será muy parecida a lo que ya existe en otros deportes como la Euroliga de baloncesto donde los mejores del Viejo Continente se enfrentan en una gran liga que es la envidia del mundo, NBA al margen. Sin embargo, al contrario que en baloncesto, aquí las estrellas sí están todas en Europa. 

Esta Superliga espera crecer próximamente ya que a los clubes fundadores se espera que se unen otros tres grandes nombres, el Bayern Múnich, el PSG y el Borussia Dortmund, tres clubes llamados a ser también protagonistas en esta dura lucha. Los dos alemanes ya se han mostrado en contra a través de dos comunicados oficiales mientras que los parisinos guardan silencio. Sin embargo, esto no trastoca los planes de la Superliga, los cuales ya han hecho su oferta. Además, de completarse esta adhesión, otros cinco equipos participarán en ella cada curso mediante métodos de clasificación.

Gol de Kylian Mbappé ante Manuel Neuer, en el Bayern Múnich - PSG de la Champions League Reuters

Los primeros rebeldes

A pesar del avance de este gran proyecto, la Superliga también cuenta ya con sus primeros rebeldes. Se trata del futbolista del Manchester United Bruno Fernandes y el jugador del Manchester City Joao Cancelo, que han sido los primeros en criticar la Superliga perteneciendo a dos clubes fundadores. 

Ambos futbolistas compartieron en sus redes sociales la publicación de otro jugador, Daniel Podence, del Wolverhampton, que se mostraba contrario al nuevo campeonato: "El balón, la canción, el sueño. La volea de Zidane, Kaka', el Liverpool en Atenas, Ole en Barcelona, Cris y Seedorf... Hay cosas que simplemente no se pueden comprar". Este era el texto que Podence acompañaba de una foto suya jugando la Champions en su etapa con el Olympiacos. Además, Joao Cancelo añadía a esta publicación el mensaje de "mi chico" en señal de aprobación y de Fernandes iba más allá poniendo "Los sueños no se pueden comprar". Sin duda, dos mensajes que no habrán hecho mucha gracias dentro de sus clubes que han tenido la valentía de dar este paso histórico. 

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