La noche europea del martes tuvo una víctima. Sorprendente, casi histórica y muy criticada. La Juventus de Cristiano Ronaldo se despidió de la Champions League tras perder en el global ante un Oporto que hizo valer su triunfo en la ida (2-1) y sus aciertos en ataque en la vuelta (3-2). Pero, además, también disfrutó de un héroe. Veterano, criticado y menospreciado, pero que se cobró su particular revancha. Pepe, comedido, cumplió en la línea defensiva, evitó un gol determinante y finalizó el encuentro como el gran culpable del pase del Oporto.

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Pocas encuestas daban al Oporto con opciones de estar en cuartos de final. El equipo luso no había lucido ni un gran potencial ofensivo ni una seguridad defensiva suficiente como para sobrevivir durante dos partidos ante una Juventus con estrellas como Ronaldo, Cuadrado o Chiesa. Con Pirlo en el banquillo, mucha presión encima por las expectativas del proyecto y la oportunidad de remediar los errores del encuentro disputado en Do Dragao.

Sin embargo, Pepe lo cambió todo. El central portugués se ha ganado los halagos de toda la prensa del país. Su acción con Chiesa, en la que evitó un gol que podría haber supuesto el 2-1 con gran parte del encuentro aún por disputar, marcó un antes y un después. Su liderazgo en la línea defensiva frenó a una Juve apenas sin ocasiones. Su potencial físico mantuvo a los suyos vivos en una prórroga peleada y con momentos de peligro hasta el último segundo. Cristiano Ronaldo, amigo y compañero en Portugal o el Real Madrid, se despedía de su torneo fetiche ante un Pepe agotado.

Cristiano Ronaldo retirándose con la Juventus Reuters

Su heroicidad, con todo lo que llevaba a la espalda, ha servido para convertirse en la gran sorpresa de la temporada europea... de momento. Y, por si fuera poco, todo un empujón económico al Oporto. Porque avanzar de ronda en la competición europea, más en tiempos de crisis por la Covid-19 donde las cuentas de los clubes se han visto duramente golpeadas, supone otro 'título' para los equipos. El año pasado, sin ir más lejos, la UEFA premiaba con poco más de 10 millones de euros alcanzar los cuartos. Esta temporada, aunque las cifras han sido reducidas por la pandemia, cualquier ingreso es determinante y el Oporto luchará hasta por un puesto en semifinales.

Una carrera manchada

Corría el año 2009. El Real Madrid recibía en un Santiago Bernabéu con público en la grada al Getafe. Derbi madrileño, en teoría con la balanza a favor de los blancos, pero con muchas dudas sobre el terreno de juego. Pepe era una de los pesos pesados de aquel equipo y terminó siendo señalado para el resto de su carrera por una acción con Casquero.

El penalti del central luso, que terminó con varias patadas al jugador del Getafe cuando ya no estaba el balón en disputa, terminó con Pepe expulsado y con una sanción de 10 partidos. El acta arbitral de aquel 21 de abril de 2009 recogió la patada, la posterior agresión por un puñetazo y los insultos al colegiado por la decisión de expulsarle. Sin embargo, eso no era más que la punta del iceberg.

Pepe, con el Oporto Reuters

Pepe quedó marcado para el resto de sus días. Se ganó la etiqueta de agresivo, de mal defensa y de poca deportividad. El portugués tuvo que lidiar con eso, aunque aguantaría varios años hasta abandonar el Real Madrid en 2017 para poner punto y final a una larga etapa. Lo hizo después de sus tensiones con Mourinho -que ya solucionó- y tras no contar demasiado con Ancelotti -que le advirtió de que no sería titular-. En todo este tiempo, el luso ha escuchado, leído y afrontado numerosos ataques con la misma temática de fondo.

"Entre lo feo que era y las patadas que daba...", llegó a apostillar Cani, exjugador del Villarreal, durante una entrevista. Él mismo ha dejado claro en más de una ocasión que siempre le perseguirá esa jugada. Unos segundos que se han extendido sine die en el recuerto del mundo del fútbol. "Pedí perdón, reconocí mi error y cambié", defendió en estos últimos años.

Ese día en el Santiago Bernabéu, y vistas las reacciones posteriores, todo cambió. Pero ha sido "el paso del tiempo" el que le ha ayudado a transformarse. Un jugador "más tranquilo", que reflexiona sobre "las consecuencias" de cada jugada y que sigue "disfrutando mucho del fútbol" en lo que es su "pasión". Y, el último ejemplo de ello, es que con 38 años ha logrado meter al Oporto en los cuartos de final de la Champions más extraña por la situación socioeconómica de la historia reciente.

Pese a los recuerdos que se han producido esta misma temporada, donde una acción ante el City hizo recuperar los peores momentos de Pepe en un terreno de juego, el luso no baja el pistón. Ni con las críticas ni en lo que ocurre en los partidos. 27 apariciones hasta la fecha en lo que va de temporada. Solo las lesiones le apartan del equipo. Y su sueño con el Oporto continúa.

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