El partido del Barcelona y el Sevilla, correspondiente a la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey ha dado para mucho. Los de Koeman salieron vencedores y se convirtieron en el primer finalista copero y aunque el conjunto azulgrana fue superior en el campo, también se benefició de las decisiones del árbitro.

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El equipo hispalense llegó al Camp Nou con la ventaja del 2-0 conseguida en el Sánchez Pizjuán. Pero pronto Dembélé hizo temblar a los de Lopetegui con un buen gol en el minuto 12. Ya en el descuento, cuando parecía que el Sevilla sería el finalista, Piqué forzó la prórroga.

Nada más comenzar la prórroga, Braithwaite puso el 3-0 definitivo en el marcador. Todo podía haber sido muy diferente de haber marcado Ocampos un penalti. En el minuto 70, Mingueza cometió un claro penal sobre el propio Ocampos, pero este ejecutó la pena máxima muy mal y Ter Stegen no tuvo problemas en atajar el balón.

Penalti fallado por Ocampos ante Ter Stegen Reuters

Ese penalti fue muy claro, pero no el único. Ya en la prórroga, con el 3-0 luciendo en el marcador, otra pena máxima pidieron los jugadores del Sevilla. Corría el minuto 100 cuando el balón golpeó en la mano de Lenglet. El central francés tenía la mano despegada del cuerpo y no le vino de rebote de su propio cuerpo.

Sin embargo, ni Sánchez Martínez en primera instancia ni el VAR cuando revisó la acción decretó que había algo punible, dejando proseguir el juego y al Sevilla, jugadores y cuerpo técnico, con un enfado monumental. Las manos se han convertido en un auténtico dolor de cabeza este curso para todos.

Jugada de interpretación

La situación de la mano, con el brazo totalmente despegado del cuerpo, invita a pensar en que hay penalti. La interpretación del colegiado principal del encuentro y del VAR parece ir en la dirección de que Lenglet juega con el pecho de manera voluntaria y después le va a la mano.

Una de esas jugadas en las que los argumentos se agolpan en uno y otro sentido. Esta vez, la razón de los que tomaban las decisiones se inclinó por no señalar penalti. Una decisión que provocó que el Sevilla no gozase de un nuevo lanzamiento desde los once metros que podría haber cambiado el rumbo de la Copa del Rey en esta temporada 2020/2021.

¿Qué hubiera pasado de señalarse? Nunca se sabrá. Igualmente el resultado podría haber sido el del 3-0, de haber errado nuevamente un penalti el conjunto andaluz, pero también podría haberlo marcado y haber alcanzado así la final de la competición copera. 

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