La tensión tras el Barcelona - Sevilla de este miércoles se pudo respirar mucho antes de los piques que se vieron reflejados en las redes sociales. El ambiente, que ya venía caldeado de la ida de la Copa del Rey y el partido de Liga del pasado fin de semana, se calentó más todavía tras el pitido final y la eliminación, con polémica, del cuadro hispalense.

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La Cadena SER ha descubierto un episodio que se vivió en el mismo túnel de vestuarios tras el pitido final del colegiado. Tras el final de la prórroga, con los futbolistas azulgranas en una nube por la épica remontada, Pepe Castro, presidente del Sevilla, y Monchi, su director deportivo, bajaron al túnel y se cruzaron con los futbolistas del Barça justo cuando llegaban. La tensión explotó.

Entre los culés que entraban al túnel tras celebrar en el césped su pase a la final estaban Leo Messi y Pepe Costa, el asistente de los jugadores del Barça y un fiel apoyo del astro argentino. Fue entonces cuando Castro y Monchi dispararon: "Siempre ganáis igual...", espetaron los directivos sevillistas. Y Messi respondió de forma contundente: "Os vais calentitos a casa...", dijo el '10' del Barça.

Leo Messi, en carrera con Fernando Reuters

Por suerte, la bronca no fue a más aunque tenía todos los ingredientes para ello. Hay que recordar que Monchi ya fue protagonista de la polémica del sábado, tras la derrota por 0-2 del Sevilla en el Sánchez Pizjuán contra el Barça. El director deportivo hispalense llamó llorón a Ronald Koeman desde detrás de los banquillos.

Enfado de Lopetegui

El entrenador del Sevilla, Julen Lopetegui, explicó que su equipo está "decepcionado y triste" tras caer eliminado de la Copa del Rey en las semifinales al perder por 3-0 ante el Barcelona, y sobre el penalti de Mingueza a Ocampos sijo que "una ocasión manifiesta de gol requiere de una amarilla".

Respecto a la actuación del árbitro fue crítico: "vosotros habéis visto las jugadas y las podéis juzgar igual que yo. Los entrenadores si las juzgamos en público podemos ser sancionados, pero una ocasión manifiesta de gol requiere de una amarilla (refiriéndose al penalti de Mingueza). Y a Lenglet le toca la pelota en la mano, pero no las ha visto".

"Hemos vivido la cara amarga del fútbol, vernos privados de una final para la que hemos trabajado mucho en la última jugada del partido. Toca tragar veneno", añadió en este sentido en rueda de prensa.

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