El Barça se encuentra ante un problema de gran calado para afrontar la gran maratón de partidos que tendrá hasta acabar 2020 y el inicio de 2021. La lesión de Gerard Piqué ha supuesto un grave quebradero de cabeza para Ronald Koeman a la hora de establecer una defensa de garantías, ya que se queda con solo dos centrales en forma (Clément Lenglet y Ronald Araújo) y otro que está lejos de un nivel que esté a la altura de la entidad (Samuel Umtiti). Y todo ello con una situación económica que no permite fichar.

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Las pruebas de este domingo han confirmado los peores presagios. Ese esguince en la rodilla de Piqué, junto a la lesión en el ligamento cruzado anterior, deja a la zaga culé expuesta para los próximos meses. El equipo no está para muchas florituras teniendo en cuenta que ya está a nueve puntos del liderato en Liga. Aunque la situación en la Champions League es más cómoda, estas tres próximas semanas los azulgranas tampoco podrán fallar y tendrán que demostrar esa buena versión de la máxima competición continental.

Los culés no tendrán más remedio que ver a Ronald Araújo, el joven uruguayo que se estaba recuperando de unos problemas musculares y que debería de estar disponible en el próximo encuentro, y Clément Lenglet, un jugador más que consolidado en la élite ya aunque no a la altura de Piqué. Y ya está. No hay más. Samuel Umtiti es, a priori, el cuarto central del equipo, pero su nivel competitivo no va a la par al de sus compañeros. El galo lleva mucho tiempo sin ser protagonista, aunque a Koeman no le queda otro remedio que tirar de él cuando también se recupere de sus problemas físicos.

Todo ello mientras tiene que solventar también otra baja en defensa como la de Sergi Roberto. El lateral derecho también estará dos meses fuera de juego y Sergiño Dest se queda como el único disponible. No le ayuda al neerlandés esta situación cuando tiene que dar un golpe de efecto para despejar las dudas que está dejando en el campeonato nacional. La entidad está viendo como su proyecto se tambalea con los diferentes frentes que hay creados en el vestuario.

Sin fichajes

Éric García parecía ser la solución que la dirección deportiva quería dar a Koeman para que afrontase la temporada con un central más. El que fuera canterano culé, pero que creció en Manchester para consolidarse en el City, afronta su último año de contrato esperando a que el Barça le pueda hacer hueco. Mientras, sigue jugando con Guardiola que asumió su salida pero que sigue confiando en su calidad mientras sea un 'Citizen' más. 

La cuestión está en la situación económica por la que pasa el club. Con el límite salarial que ha presentado LaLiga, es imposible que pueda hacer ninguna incorporación sin que haya salidas. De hecho, es absolutamente necesario que lleguen esos traspasos para poder cumplir con el cupo, o esa cantidad volverá a disminuir la próxima temporada. A Koeman le tocará hacer malabares para solucionar este problema. También podría encontrar la respuesta en la cantera donde Arnau Comas, Óscar Mingueza y Ramos Mingo esperan impacientes.

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