Aunque solo llevemos diez días de noviembre, se puede hablar que la noticia del mes es la aparición de esa vacuna de la empresa Pfizer para combatir el coronavirus. Si finalmente termina llegando a finales de año, será esa panacea que el mundo lleva esperando para salir de la espiral en la que están todos los sectores envueltos por culpa del coronavirus. El fútbol no es menos y esta posible aparición podría ser el preludio a que el público pueda volver a los estadios.

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Han sido varios los intentos que han tratado de fructificar en la búsqueda de esa dosis médica que prevenga los contagios por la Covid-19, pero no terminaban de tener la efectividad necesaria como para una distribución masiva. Los encargados de determinar esto habían anunciado que aprobarían la vacuna si tenía más del 50 por ciento de efectividad, pero es que en el caso de la de Pfizer, esta cifra alcanza el 90 por ciento tal y como hicieron oficial en el anuncio de este lunes.

El fútbol se está viendo especialmente afectado por la pandemia. Los clubes están viendo como sus propios jugadores siguen contagiándose a pesar de los estrictos protocolos que provocan situaciones como la que vivió el Granada en España esta última jornada. Pero la gran sangría está siendo la crisis económica que llega a través de la pérdida de contratos publicitarios, la disminución de las partidas por los derechos televisivos y, de forma especial, por la falta de aficionados en las gradas.

Joao Félix, celebrando un gol con el Atlético de Madrid con las gradas del Wanda Metropolitano vacías EFE

Es por lo que la noticia de que llegarán entre 20 y 30 millones de dosis de esta vacuna a finales del año y comienzos del 2021 ha llenado de esperanza a los clubes de La Liga. La posibilidad de que la temporada pueda acabar con gente poniendo color a los estadios de fútbol ha vuelto a aparecer. No solo es la alegría que supone que el 'factor cancha' vuelva a aparecer, es que la normalidad que traería esta decisión también invitaría a los clubes a ir recuperando su situación económica previa a la pandemia.

Esperanza

Los estadios de fútbol tuvieron que cerrar la asistencia incluso antes de que se parase el mundo entero durante la primera y desconcertante oleada de Covid-19. La realidad es que eran un foco de contagio muy peligroso, como quedó demostrado con el Atalanta - Valencia de Champions League que se disputó en Milán. Lombardía era uno de los principales lugares donde se había instalado la pandemia. El tránsito de aficionados de España, y también de Bérgamo hasta 'la capital de la moda', fue lo que se denominó como una "bomba bacteriológica".

Esta situación se quería evitar en el momento en el que iba regresando la actividad poco a poco. Las competiciones volvieron sin aficionados en las gradas y pudieron salvar parte de los ingresos que no pudieron evitar que se fueran por el sumidero al incumplir los contratos firmados. La decisión era difícil de tomar. No solo por el dinero, si no también porque se perdía una parte básica del espectáculo que rodea a este deporte. Pero la situación no dejaba elección.

Leo Messi espera en el banquillo con mascarillas situado en la grada del Camp Nou durante la pandemia por la Covid-19 EFE

Todo volvería a cambiar con el paso del verano y el inicio de la nueva temporada. La mejoría de los datos en el mundo y el hecho de que había unas medidas de prevención que antes no existían invitaban a pensar que, poco a poco, los aficionados podrían ir regresando a las gradas. Así sucedió en algunos países, pero no en España. El inicio de la Champions y el resto de competiciones europeas reflejaba estas diferencias, pero finalmente todos han tenido que dar otro paso atrás por culpa de la segunda ola de la pandemia.

Tanto fue así que el pesimismo inundó a los clubes, que ya empezaron a hacer cálculos sin contar con público hasta la temporada 2021/2022. Esto iba a suponer que los clubes iban a verse abocados a nuevas rebajas salariales para sus jugadores, aunque algunas entidades ya lo están haciendo ante las pésimas previsiones que tenían por culpa de la primera ola. Esto ha supuesto una bocanada de oxígeno para la mayoría de las entidades.

Poco a poco

Evidentemente, este regreso de los aficionados se tendrá que ir haciendo poco a poco. Ese plan que habían elaborado las entidades introduciendo primero una cantidad reducida de personas, para ir pasando a porcentajes cercanos al 50 por ciento en un tiempo determinado, aparecerá en el momento en el que esta vacuna empiece a tener efectos constatados y los contagios comiencen a ser una cuestión completamente controlada para Sanidad.

Los jugadores de Liverpool y Manchester City, durante un minuto de silencio en el Etihad Stadium con las gradas vacías REUTERS

Esto supondría que las entidades podrían contar con parte de esa cuota de abonados que habrían renovado su vinculación con el club para tener derecho a un asiento en su estadio. Según se vayan ampliando los aforos, incluso se podría ver la venta de entradas en algunos estadios como ha sucedido en Segunda B, donde sí que se permitían cantidades limitadas de espectadores.

La diferencia entre Primera y Segunda con el fútbol no profesional es la cantidad de gente que acumulan en sus estadios. Aunque en Segunda B hay casos aislados en los que los coliseos son muy grandes, como el Deportivo de La Coruña este año, las concentraciones que podrían provocarse a la entrada y a la salida de los escenarios donde se disputan los partidos de las dos máximas categorías, así como en los medios de transporte y la hostelería, eran más peligrosas para los contagios.

La llegada de la vacuna de Pfizer, a falta de que pase todos los pasos que aún tiene que dar, no solo irá a parar a los jugadores y las personas que componen los equipos, si no también al estado de las cuentas de los clubes. La posibilidad de que el verano de 2021 tenga un mercado de traspasos más movido que el que hubo en este 2020 también se abre con esta noticia. Ojalá que el proceso que tiene que recorrer aún esta sustancia no encuentre más trabas, cumpla con los plazos y el fútbol vuelva a estar sano.

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