Sólo 24 horas después de que el candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, asumiera oficialmente su victoria electoral, Pfizer hacía un anuncio que generaba todavía más expectativas para la sociedad global: la multinacional ha registrado una efectividad de su vacuna al coronavirus del 90%.

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Se trata de una aparente casualidad que bien podría no serlo. La multinacional estadounidense no ha hecho pública esta información hasta que ha estado clara la victoria de Biden, algo que significa la despedida de Donald Trump, que será presidente del país hasta el 20 de enero y que durante todo este año ha ninguneado la pandemia.

El todavía comandante en jefe de Estados Unidos, Donald Trump, minimizó e incluso dio por superada la crisis sanitaria, a pesar de los 238.000 fallecidos que acumula el país por la pandemia.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, comparece en la Casa Blanca. Reuters

Es más: se ha transformado en un heraldo de los defensores las teorías más 'magufas' de la pandemia, llegando a recomendar a los ciudadanos que se inyectaran “desinfectante” para “limpiar los pulmones” en caso de Covid, por ejemplo. 

En cambio, uno de los primeros anuncios de Biden, en cuanto ha estado clara su victoria, ha sido que formará un comité asesor frente a la pandemia de coronavirus, con el que busca “garantizar que las vacunas sean seguras, efectivas y que sean distribuidas de forma eficaz, equitativa y gratuita; y proteger a las poblaciones de alto riesgo".

10 millones de infectados

El anuncio no es baladí. Tras meses ignorando la enfermedad, la Casa Blanca tomará por fin medidas contra una pandemia que alcanza cifras de pesadilla en Estados Unidos. Al otro lado del Atlántico ya hay más de 10 millones de infectados por Covid-19.

Sea casualidad o no, el anuncio de Biden se produce al mismo tiempo que Pfizer informa de los buenos datos preliminares de la vacuna de la Covid-19. El anuncio refuerza la posición que va a tener Estados Unidos sobre un bien tan estratégico como el antígeno de la Covid-19.

La vacuna de la Covid-19 de Pfizer (foto de recurso). DADO RUVIC Reuters

Los principales de desarrollos de la vacuna de la Covid-19 son mayoritariamente estadounidenses. Al antígeno de Pfizer se suma el de Janssen, que es uno de los que más rápido está cubriendo fases de desarrollo, así como el de Moderna. Es difícil no se vaya a cumplir la hipótesis de que en 2021 Estados Unidos concentrará las principales vacunas del coronavirus aprobadas.

Por otro lado, aunque las compañías fabricantes no entran a valorar si priorizarán la producción para un país u otro, no cabe duda que ser cubrirán antes de nada los intereses estadounidenses. En tiempos tan difíciles como los actuales, el ADN estadounidense mandará.

De ahí que la llegada de Biden a Casa Blanca pueda ser una gran noticia para el resto del Mundo, o al menos para Europa. Habrá un gobierno menos centrado en la autocracia que permitirá más alianzas internacionales para combatir el coronavirus.

De hecho, cabe recordar que Biden se había comprometido a frenar la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que había iniciado Trump, que ha acusado a esta organización de no actuar a tiempo frente al coronavirus y de encubrir a China.

Ahora, con el demócrata, este marco cambia. Quién sabe si Estados Unidos pasará a liderar la lucha internacional contra la pandemia. Aunque todo esto no se sabrá hasta el 20 de enero, que es cuando comenzará su mandato.