Ryan Giggs puede convertirse en otro de los mitos del fútbol cuya vida personal oscurece su trayectoria deportiva. El actual seleccionador de Gales está en libertad, pero fue arrestado el pasado domingo y pasó un interrogatorio con la policía de Mánchester. Se investigaba un posible caso de violencia de género.

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Según lo explicado por fuentes policiales, una mujer de "unos 30 años sufrió heridas leves", aunque no requirió "ningún tratamiento" de más. El hombre detenido, de 46 años, "fue arrestado". El nombre de Giggs pasaba entonces a protagonizar todos los titulares. No solo de Inglaterra, sino de Gales y del resto del mundo. Una leyenda del fútbol europeo no pasa desapercibida.

Inmediatamente después, las dudas sobre su futuro comenzaron a surgir. Qué pasaría con su puesto como seleccionador de Gales, cuál serán sus próximos pasos y, sobre todo, cuál era su defensa. Giggs ha mantenido silencio, pero su entorno sí que ha emitido un comunicado para dar su versión de los hechos acaecidos. "Giggs niega todas acusaciones de asalto hechas contra su persona", según sus representantes. El seleccionador, de hecho, "está cooperando con la policía y seguirá asistiendo con las investigaciones pertinentes".

Sin embargo, la duda ya era suficiente para apartarle de su puesto. La Federación de Gales optó por cesarle temporalmente hasta que el asunto se resuelva. Una decisión que, además, llega justo en el momento previo a un parón por partidos de selecciones. Pero, por si fuera poco, su hermano, con el que no tiene ningún tipo de relación, ha hecho públicos unos supuestos problemas de adicción al sexo que han marcado su vida personal.

Ryan Giggs durante un entrenamiento del Manchester United Reuters

Una larga historia

Y es que Giggs, frente a la elegancia y la calma que siempre mostraba en el césped, siempre ha tenido una imagen de poca estabilidad familiar dentro del mundo del fútbol. Le gustaba la fiesta y en más de una ocasión se han publicado posibles romances paralelos a su matrimonio, vigente desde 2007 hasta hace apenas tres años. Escándalos que le han pasado factura en su carrera deportiva y a los que se suma este último arresto.

Uno de los más sonados, y que trapasó la barrera del fútbol hasta la de la justicia y la política, se dio en 2011. Una fecha muy especial, sobre todo para los aficionados del Barcelona. Aunque en Wembley el conjunto catalán se llevaba una Champions League ante el Manchester United, en todo el país se hablaba de la vida personal de Giggs.

El jugador galés había tenido una relación con una concursante de Gran Hermano. No quería que saliera a la luz. Pero los periódicos británicos más amarillistas comenzaron a filtrar su nombre. Él acudió a la Justicia para frenarlo, pero en las redes sociales también se desvelaba su identidad. Giggs estaba acorralado y el asunto llegó a la Cámara de los Comunes.

John Hemming, uno de los diputados, dio su nombre. Y amenazó a Giggs: si quería denunciarle, lo podía hacer, pero tendría que tomar las mismas medidas que con todos los usuarios de un anticuado Twitter. La razón que le llevó a hablar, según argumentó el político, era en pro de la libertad de expresión. Mientras el Tribunal Supremo británico mantenía el veto a desvelar este tipo de asuntos con nombres y apellidos, el diputado aprovechaba su inmunidad parlamentaria solo tres días antes de la final de Champions.

Su hermano le acusa

Rhodri Giggs es el hermano de Ryan. No tiene relación, aunque este dice conocer muy bien al exfutbolista. El principal motivo por el que apenas se ven es que Rhodri, según él mismo ha reconocido, 'cazó' a su hermano con su esposa. Puso fin a su matrimonio y, años después, Rhodri ha hablado con The Sun para señalar el gran problema de su hermano.

Además de sus palabras, justo las da al medio que intentó publicar el escándalo del 2011 y que se enfrentó a la Justicia. Lo de Giggs, dice Rhodri, no es simple afán por el divertimento. No es fiesta y sexo. Es una adicción. 

"Todos el mundo tiene alguna debilidad y la de Ryan es acostarse con una mujer cada vez que sale", ha explicado el hermano del seleccionador. Dice no hablar por rencor, sino por preocupación. Ryan "es adicto al sexo".

Bale conversando con el cuarto árbitro Reuters

Baja para Gales

La Federación emitió un comunicado al poco de conocerse la noticia. No querían que el asunto derivara en cábalas sobre el futuro de Giggs. Y la postura del organismo fue rotunda: Giggs quedaba apartado temporalmente de su cargo y su equipo técnico tomaba las riendas de la selección. No iba a dar la lista de convocados él, sino sus compañeros.

"La federación galesa y Ryan Giggs mutuamente han acordado que el entrenador no participará en los próximos partidos internacionales. Nuestra inmediata prioridad es preparar al equipo para esos encuentros". Ahora el poder lo asumirán Robert Page y Albert Stuivenberg. Una decisión que, a su vez, ha generado críticas. ¿Por qué?

Porque este segundo es ayudante de Mikel Arteta, el entrenador del Arsenal. Y, dado que Bale ha superado recientemente una lesión, a un técnico como Mourinho no le gusta que el entrenador de un equipo rival pueda exprimir a su jugador. "No me hace estar nada cómodo", ha confesado el luso. Su reclamación es clara: "Las selecciones deberían tener entrenadores que trabajen de manera única y exclusiva en ello".

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